Un procés constituent canari? (II)

[Continuem la reproducció de l’article del politòleg Jorge Stratós, publicat originalment per la fundació canària Tamaimos]

Requisitos para un futuro de bienestar. Demandar la apertura de un proceso constituyente canario no es recurrir a una llave mágica que abra todas las puertas que a la ciudadanía se le pongan por delante. Máxime cuando algunas están cerradas a cal y canto. Un proceso constituyente canario no puede garantizar de forma ineluctable un futuro de bienestar para las Islas. En cambio, sí puede garantizar —y no es poco— que nuestro mañana deje de ser el futuro de malestar al que hoy nos está abocando la irresponsable y corrupta oligarquía dependentista canaria. Porque si a esas élites se les consiente seguir manteniendo e incrementando el desigual statu quo interno y externo del Archipiélago (que no es otro que el de una sociedad colonizada y minorizada que se deja engañar con una ingenuidad política digna de mejor causa), entonces los problemas se agravarán hasta extremos desconocidos. Es en este sentido en el que decía anteriormente que la urgencia ética (de impugnar la dependencia) debe ligarse a la prudencia política (de hacerlo de modo democrático) pero acudiendo a la razón comprometida (como materia de ese vínculo).

La conquista de una sociedad de bienestar en Canarias se deriva por entero de que se den tres requisitos y un prerrequisito implícito. Primero, la existencia de un sujeto agente adecuado a esa realidad posible; segundo, con la voluntad de lograrla; y tercero, a partir de los principios que de suyo exige. Concretando, el sujeto no puede ser otro que el que resulta de la conversión de las mayorías sociales de las Islas en pueblo canario soberano. La voluntad no puede ser otra que la de dotarse de la capacidad de luchar por un mayor bienestar para toda la sociedad isleña. Los principios no pueden ser otros que los de la democracia como modo de ejercer esa voluntad popular. Pero para que se den estas tres condiciones se necesita satisfacer el ineludible requisito de que ese sujeto-con-voluntad-y-principios exista en sentido político —que es algo que ahora no ocurre en Canarias—, es decir, se necesita que la mayoría social canaria se autoconstruya como pueblo en la demanda y ejercicio de la soberanía nacional canaria. Sin esa lucha política la población no puede ser pueblo, no puede ser sujeto político activo, tan solo será (seguirá siendo) pasivo objeto político.

La constitución como objetivo político. Un proceso de demanda y ejercicio de la soberanía nacional canaria como el recién citado —en el que simultáneamente nuestro pueblo se ha de construir a sí mismo de forma democrática— debe orientarse hacia la constitución de las personas que habitan nuestra comunidad a partir del reconocimiento tanto de sus derechos y obligaciones ciudadanas como de su identidad y pertenencia nacional. Esa constitución, en sentido material, no es ni más ni menos que el ordenamiento político de las relaciones sociales de poder de los individuos/personas que viven en nuestra sociedad/comunidad.

El momento constituyente debe ser entendido —según ha señalado Maurizio Fioravanti— como el “fundamento más auténtico de la constitución a emanar, en el que se determinan sus caracteres primordiales, a través de la proposición de una serie de normas fundamentales de principio”. Como apunta este pensador, “son estas normas, en su conjunto y con sus equilibrios internos, las que determinan los contornos de la constitución en sentido material, que bajo esta perspectiva coincide, por tanto, con el núcleo fundamental de la propia constitución escrita”, la constitución democrática. Desde este punto de vista, una constitución así no solo se basa en procedimientos, sino también en “principios irrenunciables que representan su núcleo esencial”.

Con principios y procedimientos democráticos que guíen la acción voluntaria de la ciudadanía nacional canaria, erigida en pueblo soberano, la constitución se nos presenta como el modelo de vida y la aspiración de futuro más deseable para la convivencia; en definitiva, como el ideal civilizador y la carta de navegación que debemos querer, tal como piensan los grandes teóricos del Derecho, empezando por Luigi Ferrajoli. Por eso hay que hablar tanto del proceso constituyente como de la norma suprema que ha de regular y garantizar un buen orden de vida ciudadana y nacional. Y hay que hacerlo antes de hablar del diseño institucional, funcional y competencial que debe incorporar el texto de la constitución.

La constitución como política vivida. Por proceso constituyente canario hay que entender entonces el curso democrático de formación de un poder soberano, un poder nacional autocentrado que surja de la ciudadanía empoderada de las Islas. Este proceso habrá de ser contingentemente abierto y deberá luego continuar como curso democrático de realización de ese poder soberano en un segundo proceso, el proceso constituido canario, que igualmente habrá de ser abierto. Así, la constitución democrática ha de ser la bisagra entre los dos procesos, cierre del primero en tanto que su determinada consecuencia y apertura del segundo en tanto que su causa determinante. Sin pasar todavía a analizar con detenimiento el primer curso (la fase constituyente) de ese macro proceso general de la política vivida —de abierta naturaleza histórica, jurídica y moral— que se ha de convertir en constitución democrática, conviene precisar el principal aspecto material a tener en cuenta, su anclaje social.

La constitución no es solo un corpus formal. No solo comprende “los principios jurídicos que designan los órganos supremos del Estado y establecen las pautas para su propia creación, sus relaciones recíprocas, su esfera de acción y, asimismo, la posición fundamental del individuo frente al poder estatal”, como diría Georg Jellinek para definirla desde el positivismo jurídico clásico, presuponiendo la existencia previa de un Estado. Porque no es así. Como argumenta Fioravanti, “un conjunto de individuos puede darse un Estado sólo si ya es un pueblo, es decir, si ya está, en sí mismo, ordenado. Y la medida del orden es la constitución en sentido material”.

En efecto, lo que une y vincula a los individuos —y los ata mucho más que cualquier contrato— es precisamente la articulación conforme a la constitución material. De ahí que la constitución democrática pueda ser considerada, a mi juicio, como política vivida, como proceso político y no solo como estructura jurídica, un proceso y una estructura que conforman las relaciones sociales de poder según el ideal democrático de la igual libertad ciudadana. Es decir, debe haber la conciencia subjetiva de un orden objetivo dado por la experiencia social, que se halle presente en la constitución en sentido material, para que haya leyes constitucionales en sentido formal. ¡Atención, jueces del Supremo, el Constitucional y la Audiencia Nacional, que parecen ignorarlo! ¡Atención, asimismo, policías y fiscales de las altas instancias judiciales españolas, que no parecen tenerlo en cuenta cuando con pretextos arbitrarios reprimen y encarcelan a su antojo a ciudadanos no-violentos!

La constitución como aspiración política. ¿Acaso podemos los canarios prescindir de constituirnos como poder soberano? ¿Cómo, si no, vamos a afrontar los graves retos del presente? Estoy refiriéndome a la necesidad de fundar un patriotismo constitucional republicano que (al margen de la vacía instrumentalización que se hizo de la idea de Dolf Sternberger, divulgada —y en parte modificada— por Jürgen Habermas) nos permita romper con el actual rumbo al abismo y avanzar en una nueva dirección. Avanzar como ciudadanía nacional no-dependentista que lucha —en tanto que pueblo— para construirse, constituirse e instituirse, con el objetivo político vivido de una constitución democrática reguladora y garantista. Y entendiéndola como nuestro ideal civilizador a la vez que como la carta de navegación hacia un futuro de bienestar. El empoderamiento soberano canario es la condición necesaria, aunque —¡ay!— no suficiente, para hacer frente a los retos de los tiempos actuales. De ello también es imprescindible hablar.

El que esto escribe, que sobrevive entre esos retos y medita sobre cómo abordarlos, no llegará a vivir el acceso a una sociedad canaria de bienestar. Nada, pues, de esperanza banal. Todo, sin embargo, de entusiasmo comprometido. Porque hablar de constitución democrática como ideal civilizador y como carta de navegación significa preocuparse y ocuparse de lo que realmente es posible: una mejor sanidad y educación, sobre todo para los niños y mayores de Canarias, al borde de un abandono cada vez más indigno; una formación, trabajo y vivienda que no existen para los sectores adultos más discriminados de la población isleña; una mejora del urbanismo y el medio ambiente, degradados desde lo publico y lo privado; una reversión del desequilibrio y extraversión económica, el histórico lastre dependentista que nos han impuesto las élites de poder; un freno de la colonización cultural…

[Continuará]

 

Un procés constituent canari? (I)

[Sens dubte, el procés sobiranista català estimula el debat més enllà de les nostres fronteres. La fundació canària Tamaimos ha publicat el següent article sobre conceptes com sobirania i procés constituent; n’és l’autor el politòleg Jorge Stratós]

Ante la claudicación política. Desvincular lo real de lo posible, encogiendo y congelando la realidad, es un vicio muy extendido en la política canaria. Conviene alejarse todo lo que se pueda de ese reduccionismo a lo fáctico, por sus nefastas consecuencias. Dicho sea en general y en particular. En general, porque esta no es la vida que realmente queremos (como canta Robert Waters en “Is this the life we really want?”), y necesitamos saber los motivos. En particular, dado que estas no son las Islas que realmente queremos (como muchos pensamos), y precisamos comprender el por qué. La desigualdad social que define a Canarias solo la desea una poderosa minoría ávida de dinero, privilegios y distinción. Es cierto que a su alrededor se acomoda un amplio bloque de poder, canario y no-canario, pero si se descuenta el miedo y la ignorancia inducida, la inmensa mayoría de la población de las Islas no desea tantas arbitrarias desigualdades en todos los terrenos, porque las sufre. Amplios sectores de mujeres y de mayores lo han mostrado recientemente, sin que quepa la menor duda.

Desvincular la mirada a lo logrado por la sociedad canaria (el “recipiente medio lleno”: lo que tenemos) de la mirada a lo deseado por la mayoría de sus ciudadanos (el “recipiente medio vacío”: lo que queremos) es resignarse a que Canarias vaya a la deriva, perpetuando el dominio que le impone esa minoría oligárquica que todo lo controla a su antojo, con mayor o menor consentimiento-y-engaño. Por eso me pronuncio contra el “realismo claudicante”, ese que pretexta que “otra Canarias no es posible”. Porque es la gran opción ideológico-política desde la que ciertos españolismos y canarismos camaleónicos ceban y cimentan al bloque de poder, mientras fingen que se le oponen (de la misma manera que, entre paréntesis, también me declaro contra las seudoalternativas que rechazan ese colaboracionismo desde un “irrealismo extraviado”, que anda siempre perdido y engañado entre dogmas obtusos sobre la buena canariedad).

Hartos del tacticismo conformista. En concreto, el unionismo autonomista realmente existente es una opción de esas características, siendo como es una preferencia legítima desde el enfoque democrático, pluralista e incluyente que suscribo (al igual que también lo es, por cierto, el separacionismo independentista). En Canarias, la gran opción unionista que ocupa el Gobierno y todo el Parlamento tiende a devaluar valores democráticos como son la participación y la deliberación honesta y transparente para la toma de decisiones en los asuntos públicos. Incurre en el tacticismo, que no es más que un minimalismo partidista, ciego, falto de estrategia de transformación social, es decir, carente de perspectiva emancipadora de largo plazo, como se ha evidenciado en el penoso último “debate de la nacionalidad” (el estrategismo, por el contrario, es el yerro inverso, igualmente rechazable, un maximalismo intransigente, vacío, desprovisto de táctica, esto es, incapaz de comprometerse en la unidad de acción para el cambio real de corto plazo).

Por eso mucha gente, entre la que me cuento, está harta de que solo se le ofrezca —como ciudadanía de una democracia supuestamente avanzada— apoyar el conformismo cortoplacista y electoralero de las instituciones y partidos del actual régimen autonomista canario o adherirse a una quimérica separación canaria del Estado español (pace Catalunya, convertida por el Leviatán españolista en “una especie de protectorado” —según el penalista Joan J. Queralt—, aunque sea una nación objetiva y subjetivamente madura para luchar en la actualidad, entre errores e irresponsabilidades políticas múltiples, por incrementar su autogobierno y soberanía, si es que democráticamente su pueblo lo sigue demandando).

En Canarias, hoy por hoy (y hoy por ayer), los poderes fácticos —no se olvide, intraestatales e interestatales: gubernamentales, económicos, militares, religiosos y mediáticos— convergen sin ninguna dificultad en su negativa voluntad de modificar las injustas desigualdades del statu quo. De forma taimada, y de forma bestial, si se tercia. Muchas lecciones son las recibidas de la dictadura franquista pasada y de la democracia posfranquista actual. Retocar solo lo que haya que retocar para que todo siga como está. Y, erre que erre, esa minoría de poder oligárquico plantea y replantea siempre el mismo chantaje emocional y discursivo: que la ciudadanía canaria se someta al dilema trucado de elegir el “orden” unionista presente si no quiere un “caos” separacionista futuro, dilema maniqueo y prefabricado cuyos extremos se retroalimentan en un continuo bucle paralizante (que al menos se remonta a dos siglos atrás).

Un vínculo político que se llama soberanía. La gente feminista (entre la que, no obstante, se echa de menos una mayor presencia de varones) o la gente pensionista (en cuyo apoyo todavía escasean los jóvenes) es la última en denunciarlo, en Canarias y fuera de Canarias, movilizándose —lo reitero— en proporciones muy estimables. Lo que mujeres y mayores con sus respectivas demandas están planteando es precisamente la necesidad improrrogable de vincular lo que tenemos y lo que queremos, lo real y lo posible, lo logrado y lo deseado, el corto y el largo plazo. En fin, amarrar la política táctica a la política estratégica al materializar la política estratégica en la política táctica, como única manera democrática de acabar con las respectivas brechas, desde ahora y para después. Ese vínculo político se llama soberanía. Soberanía feminista y soberanía pensionista, en los casos citados. Se llama también soberanía energética, soberanía alimentaria, soberanía turística… en los demás frentes cruciales. En resumidas cuentas, soberanía contra todas las brechas de desigualdad. Y generalizando, soberanía política, tanto individual (personal y ciudadana) como societal (comunitaria y nacional). Apliquémoslo a Canarias.

Recuerdo aquí que la soberanía no es más que poder autocentrado (descendente o ascendente) cuya principal facultad es la de constituir e instituir a un sujeto (a una persona o a una comunidad) como autoridad política. Cuando surgió la variante democrática de la soberanía en la Modernidad, se caracterizó por la voluntad de empoderar a los individuos (constituyéndolos en ciudadanos nacionales) y al tiempo empoderar a la sociedad (instituyéndola como nación ciudadana). Como poder democrático ascendente, de abajo arriba, les otorga derechos (y obligaciones) junto a pertenencia (e identidad) de ciudadanía y de nación. Por eso la soberanía ciudadana empodera de forma democrática a todas las personas de un ámbito nacional, al tiempo que la soberanía nacional empodera de manera democrática a toda comunidad de condición ciudadana. La soberanía democrática implica entonces —en tanto que vínculo político entre lo real y lo posible— un proceso histórico-social y ético-jurídico abierto y orientado a la constitución e institución de la ciudadanía nacional y de la nación ciudadana. En síntesis, un proceso constituyente.

Proceso constituyente de una Canarias soberana. Esto es, un proceso constituyente e instituyente de las “las Islas que tenemos” en dirección a “las Islas que queremos”. Porque una Canarias soberana no es una utopía paradisíaca. Es tan solo la construcción decolonial de una nación que pueda autodeterminarse democráticamente para empoderar de forma pacífica, libre e igualitaria a sus ciudadanas y ciudadanos. Que pueda autogobernarse para reequilibrar y desarrollar nuestra economía, para aumentar el bienestar popular y garantizar el ejercicio de los derechos políticos de protección, participación y prestación a todas las personas de Canarias, sin indignas brechas de clase, de género, de etnia, de cultura y de ideología. Un proceso de lucha democrática contra la exclusión, en primer lugar, pero también contra la discriminación, la explotación y la opresión que aguanta la población de las Islas. Es decir, un proceso constituyente e instituyente canario contra la dominación y la dependencia. Si el que esto escribe fuese tan solo un desapegado lector, estaría tal vez preguntándose con impaciencia por el cómo, el cuándo, el quién, etcétera, de este proceso en la práctica. Es entonces cuando me contesto que si la urgencia ética se ha de combinar con la prudencia política, también hay que llamar a este cónclave a la razón comprometida.

[Continuarà]

De com els pubs irlandesos van arribar a Canàries

Ahir va ser Sant Patrici, el patró d’Irlanda (dreta), una commemoració religiosa però també una festa cultural (Saint Patrick’s DayLá Fhéile Pádraig) que aquell país ha sabut exportar a tot el món, envaint-lo pacíficament amb la famosa cervesa negra Guiness i ocupant-lo amb els característics pubs.

Avui la seva presència és habitual a les nostres ciutats, però hi va haver un moment en què els pubs irlandesos eren tota una novetat. També a les Canàries. La gènesi del primer pub a les illes (a Las Palmas, per ser exactes) és curiosa: la idea la va tenir el 1996 un senyor de nom Ismael Mesa mentre es trobava al vàter realitzant les seves necessitats fisiològiques mentre llegia un article sobre el boom dels pubs irlandesos. A Mesa, un emprenedor casat amb una irlandesa i gran amant d’aquell país, se li va encendre la llumeta i va decidir muntar el primer pub 100% autènticament irlandès, allunyat de les imitacions que hi ha al sud, a Playa del Inglés, de banderetes i happy hour.

El lloc elegit va ser un antic karaoke coreà a la cantonada dels carrers Martínez de Escobar i Franchy Roca de la capital grancanària. La decoració del local (inclosos tot tipus d’objectes vintage) va arribar per mar en un contenidor de 20 metres, ocasionant un embús de trànsit al centre de la ciutat. Un mes després s’inaugurava el local, batejat Sheehan’s. Decorat en verd clar, el color nacional irlandès, el local servia cervesa Guiness  en barrils procedents de l’illa, d’on era també la música ambiental que s’hi sentia.

Va ser aquí on es va començar a sentir a parlar del Saint Patrick’s Day. El 1997 es va organitzar per primera vegada, amb assistència de tota la comunitat irlandesa a Canàries, inclòs el cònsol. Amb els anys, anar a aquest pub el 17 de març vestit amb algun detall verd i beure fins l’hora del tancament s’ha convertit en tota una tradició. I tot va començar en la intimitat d’un excusat.[Informació extreta de https://grupomacaronesia.com/396; imatges:  https://www.facebook.com/Sheehans-Irish-Pub, Viquipèdia, poemsandpoderings.wo] 

 

 

Hidalgo, l’artista experimental (1927-2018)

El proppassat 26 de febrer morí a la seva casa d’Ayacata (Gran Canària) Juan Hidalgo Codorniu. Creador multidisciplinar, no hi hagué faceta artística que no conreés, des de la composició musical, on va excel·lir, fins a la fotografia, la pintura (a sota, exposició seva al CAAM de Las Palmas), l’escultura, la poesia o les performances, sempre des del vessant més experimental. Tingué, com veurem, relació amb el nostre país.

Hidalgo va néixer a Las Palmas de Gran Canària el 1927. La primera etapa de la seva vida la dedica a l’estudi de la música fins que el 1945 es trasllada a Barcelona, on ingressa a l’Acadèmia Marshall, la prestigiosa institució fundada per Enric Granados el 1901. Sota la direcció d’un altre músic de primer ordre, Xavier Monsalvatge, Hidalgo estudia piano, música de cambra, harmonia, contrapunt i fuga. La seva formació musical prosseguiria a Madrid, París i Ginebra. El 1957 fixa la seva residència a Milà, però és a Darmstadt (Alemanya) on estrena Ukanga, obra serial-estructural per a cinc grups de cambra, i més tard Caruga, i on coneix John Cage, l’avantguardista compositor conegut sobretot per la seva peça 4’33” (quatre minuts i trenta-tres segons de silenci absolut). Amb la influència de Cage, Hidalgo abandona la seva aposta pel dodecafonisme i abraça la música experimental. Juntament amb altres dos destacats compositors, l’italià Walter Marchetti i el català Josep Maria Mestres Quadreny, s’instal·la el 1960 a Barcelona novament. Per mitjà de Joan Brossa coneix Joan Prats, el secretari de Club 49, una associació privada promotora d’activitats culturals i amb l’ajuda de la qual crearia Música Oberta, organització dedicada a la música contemporània. Malgrat l’èxit del primer concert, Hidalgo i els seus socis han de marxar de Barcelona al no trobar prou suports per difondre unes idees musicals tan avançades per a l’època.

Establert a Madrid, la situació allí és pitjor, sense cap mena d’associació protectora; fou, però, a la capital de l’estat espanyol on el 1964 participa en la fundació del grup Zaj, una iniciativa artística bàsicament musical però que amb el temps es diversifica amb poetes, pintors, escultors (per exemple, el també canari Martín Chirino) i performers, practicant un “teatre musical” (a dalt, programa de mà d’un concert) on els gestos, els objectes, els poemes o les performances cobren protagonisme (un músic menjant-se una poma en una actuació va ocasionar un escàndol al Madrid de 1967). El 1972, avorrits per les pressions de la dictadura franquista, decideixen marxar de l’estat: el grup, que a partir d’ara el formaran només tres persones (Hidalgo i Marchetti, ja esmentats, i la performer Esther Ferrer, a la dreta) seguiria en activitat fins el 1996, quan el Museu Reina Sofía de Madrid li dedica una retrospectiva de la seva producció.

EL 1987 rep el Premi Canarias de Belles Arts i el 2016 el Premi Nacional (espanyol) de Cultura; el jurat destaca la seva trajectòria, innovació i aportació a l’art contemporani espanyol, suprimint tots els límits i encarnant l’esperit de les avantguardes internacionals. Per la seva part, l’historiador de l’art Julio Pérez Manzanares, que dedicà la seva tesi doctoral a l’obra d’Hidalgo definia l’artista recentment finat d’aquesta manera: “un poeta estrany, amb aquesta barreja de llenguatges i una base musical aplicada a tota la seva obra” i afegia que és necessari girar la vista cap a ell i la seva obra com a pioner de l’art experimental a Espanya, tant de forma individual com dins el col·lectiu Zaj.

 

A l’esquerra, dues instantànies recents de la intensa vida de l’artista: entrant en un homenatge que se li va dedicar (a dalt) i al seu casament al Bodegón del Pueblo Canario del seu Las Palmas natal (a sota).

 

 

[Informacions extretes de Viquipèdia, El País (10/11/1987 i 13/5/2015) i La Provincia (27/2/2018); imatges: laprovincia.es, foto Juan Carlos Castro, hundertmark-gallery.com, lavidanoimitaalarte.blogspot.com, foto Andrés Cruz i laprovincia.es]

 

Tràfec de blocs

[El bloc Propera parada…, dedicat al món del transport, acaba el seu recorregut. Premonitòriament, el darrer apunt, dedicat a la suspensió del servei del Tramvia Blau, es titulava ‘A reveure’. Una de les raons que m’han dut a posar-hi fi és el descobriment, no fa massa temps, del bloc oficial del Tram de Barcelona, que es titula exactament igual. No es tractava de cap plagi, perquè el meu bloc es va iniciar quatre anys abans que l’altre, però per evitar qualsevol problema o confusió he pres aquesta decisió. Seguiré parlant d’aquesta apassionant afició al meu altre bloc Les aigües turbulentes. D’altra banda, el lloc que deixa lliure Propera parada… serà ocupat per un altre bloc que tenia obert de fa temps a Blogger, Neigà, dedicat a les Illes Canàries. Setmanalment, parlaré de tot el que fa referència a aquell arxipèlag i a la seva (poc) coneguda relació amb el nostre país. Espero que sigui d’interès. Com a introducció al bloc, avui publico de nou el primer apunt, aparegut l’1 d’octubre de 2016.]

 

‘Aicà maragà’ / Sigueu benvinguts! / ¡Sed bienvenidos!

Un nou bloc: Neigà. Un bloc que posarà en contacte dos territoris ben diferents (o no tant, com anirem veient): els Països Catalans i les illes Canàries. Amb un doble objectiu: per una banda, contribuir a un major coneixement d’aquells temes canaris que més poden interessar a la societat catalana (política, història, folklore); per l’altra, difondre la poc coneguda presència catalana en aquell arxipèlag, un exemple de la qual és l’església de Monserrat, a l’illa de La Palma (esquerra), impulsada per un català.

El propòsit del bloc és, doncs, agermanar dues realitats personalment molt estimades per l’autor, i d’aquí el seu títol genèric. Neigà, en la llengua dels guanxes, té el significat de germà. Ho sabem per la informació que ens va deixar Leonardo Torriani el segle XVI. Aquest enginyer italià (baix, a la dreta), enviat a l’arxipèlag amb la missió d’organitzar-ne la fortificació, va escriure una Descripción de las Islas Canarias, i entre moltes altres valuoses informacions, transcriu un cant de tristesa o endecha de procedència aborigen, tot incorporant-ne la traducció:

Aicà maragà, aititù aguahae
Maicà guere, demacihani
Neigà haruuiti alemalai.

[Sigueu benvinguts! Mataren la nostre mare
aquesta gent forastera, però ja que estem reunits
germà, em vull casar, ja que estem perduts.]

Esperem que aquest bloc sigui del màxim interès per tot aquell que hi entri, el llegeixi i, si és el cas, formuli comentaris o discrepàncies, cosa que des d’ara agraïm.

Procedència de les imatges: foto de l’autor, www.lapalmabiosfera.es (1), canalviajes.com (2).

A reveure

El 2018 no està sent un bon any per al tramvia a Barcelona. A l’enèsima paralització del projecte d’unió entre el Trambaix i el Trambesòs per la Diagonal (una imposició del PDECAT per aprovar el pressupost municipal) ens arriba la preocupant notícia del tancament provisional del Tramvia Blau. Dic “preocupant” no pel tancament en si (ja va estar un temps inactiu per reformes o per treballs urbanístics, ara no recordo) sinó per la inconcreció amb què els actuals responsables de l’entranyable mitjà de transport han rodejat les circumstàncies d’aquesta provisionalitat. Fidel a la seva ambigüitat, marca de la casa colauera, el govern municipal barceloní no ha concretat l’abast temporal de les reformes ni quan es tornarà a posar en servei el tramvia.

Una fundada inquietud s’ha apoderat tant dels defensors del transport com dels barcelonins (i catalans) sensibles a la història i a les tradicions de la seva ciutat, per exemple jo. És possible que no tornem a veure circular el més característic dels mitjans de transport de Barcelona, un servei que en 117 anys havia superat perills i amenaces de tota mena, una guerra, la política porciolista o la fi dels seus germans aquell infaust 1971. Els vehicles de blau intens, amb els seus bancs de fusta i uns tròleis ja obsolets que calia girar de sentit a cada final de trajecte, continuaven enfilant impassibles per l’avinguda del Doctor Andreu a una velocitat diguem-ne humana.

Pujar al Tramvia Blau, per als que érem uns nens als anys 60, era una de les successives etapes per assolir el Tibidabo, després del tren de Sarrià i abans del funicular. Tot carrils, un autèntic chute per als afeccionats a aquesta dèria. Al cim del Collserola encara ens esperaven atraccions similars: la muntanya russa o aquell monorail aeri deliciosament demodé que s’internava per unes estances que imitaven l’Alhambra de Granada (sic).

Tornarà el Tramvia Blau? Esquerra ja ha pres partit, mai millor dit, en l’exigència pel seu pròxim restabliment. Esperem que no es redueixi tot a un simple problema financer (el tramvia és, naturalment, deficitari però també un valuós recurs turístic) i que els actuals responsables siguin tant sensibles a la pràctica, com ho són en la teoria, pel que no deixa de ser un servei públic.

[Imatge: eldigital.barcelona.cat]

 

El 2017, sobre rodes

S’acaba el 2017. Hora de fer balanç del que ha donat de si el món ferroviari a casa nostra. Heus aquí algunes notícies d’interès:

24 de maig. S’anuncia una inversió de 37M € que permetrà la posada en funcionament de les estacions Provençana i Ildefons Cerdà (línia 10 del metro de Barcelona). També es coneix una altra de 14M € per l’habilitació de l’estació Ernest Lluch (línia 5). Està prevista la inauguració de les tres estacions (totes elles a l’Hospitalet de Llobregat) el 2019.

20 de juliol. El president Puigdemont, el conseller Rull i l’alcalde de Sabadell Juli Fernández inauguren un tram de 3,7 km i tres estacions del perllongament dels Ferrocarrils de la Generalitat (Creu Alta, Sabadell Nord i Sabadell Parc del Nord). Ho fan amb un tren batejat com Muriel Casals. D’altra banda, s’introdueixen canvis en la numeració de les línies de FGC, que ara es diran S3 (Can Ros), S6 (Universitat Autònoma) i S7 (Rubí). També es crea la línia S9 fins a Quatre Camins.

Setembre. Es concreta el projecte de “Lo Caspolino”, tren turístic que unirà Reus amb Casp, liderat per la Fundació del Patrimoni Ferroviari i Industrial de Móra la Nova i amb el suport de 21 ajuntaments. La primera fase del projecte inclou la rehabilitació de vagons i de dues locomotores, una dièsel i l’altra elèctrica. Es compta amb un pressupost de 550.000 € aportats pels ajuntaments i s’esperen 400.000 € més procedents de plans de foment de turisme. Es posaria en marxa l’estiu de 2019.

9 d’octubre. Surten a informació pública els estudis informatius i d’impacte ambiental del perllongament de la línia 1 del metro de Barcelona entre Fondo i Lloreda Sant Crist, a Badalona. Es preveu que el projecte constructiu es posi a licitació la primavera de 2018.

25 d’octubre. Presentació de l’estudi informatiu de l’estació de Bellisens, a Reus. Tindrà un cost d’entre 12 i 15M €, les obres començaran el 2019 i està prevista la seva entrada en funcionament el 2021, amb una mitjana de 3.000 viatgers diaris, de manera que es doblaria la demanda ferroviària de la ciutat.

[Imatge: Lo Caspolino; foto: diarimes.com]

Notícia de Catalunya Nord

Dia de dolor per al transport d’aquest país. Un xoc entre un autobús escolar i un tren ha provocat sis morts, tots adolescents, i nombrosos ferits a Millars (el Rosselló). S’estan investigant les circumstàncies de l’accident per escatir-ne les causes: sembla que hi han discrepàncies per si la barrera del pas a nivell estava tancada o oberta. Sigui el que sigui que ha passat, com tot a la vida qualsevol prevenció és poca.

La línia ferroviària afectada fou inaugurada el desembre de 1868, és a dir justament fa 149 anys, i uneix Perpinyà amb Vilafranca de Conflent, població on és possible enllaçar amb el Tren Groc de la Cerdanya. En diuen “groc” perquè és pintat de groc i vermell, els colors de la senyera. És un color llampant i que fa patxoca i, a més, no ens el prohibiran. Per una vegada, l’existència d’una frontera política al Pirineu ens afavoreix…

[Imatge: Flick]