“La lideresa descalza” és el títol d’una carta al director de Manuel Longares, de Madrid

Es va publicar a EL PAÍS de divendres, dia en què m’operaren. I vull donar les gràcies de nou per la vitalitat que em trameteu cada vegada que em deixeu un comentari arran de la meua recent intervenció quirúrgica (i també quan m’envieu un correu i/o em telefoneu). I ací teniu la carta:



 










 

 




Una de las anomalías más flagrantes del modelo conservador del PP valenciano en los años noventa fue su decidida apuesta por los grandes eventos/equipamientos culturales. Significaron unos felices años noventa a mayor gloria y diversión de Consuelo Ciscar, que consiguió, por intrincadas jugadas de las relaciones de poder, una extraña autonomía, política y financiera Así, en el año 2000, la Comunidad Valenciana era la segunda autonomía que más gastó en cultura -sólo por detrás de Cataluña, en términos absolutos, y sólo por detrás de Navarra en términos de euros por habitante-. A partir del año 2001, con Zaplana pensando ya en Madrid, la situación varió y dado que ni Rita ni Alperi ni Giner ni Fabra se encontraban especialmente cómodos en jornadas de pensamiento mundial, ni en vernissages de arte contemporáneo ni en muestras de teatro, y que, al margen de la propia Ciscar, nadie supo o pudo rentabilizar de manera provechosa la incontinencia cultural, poco a poco se fue cuestionando la pertinencia del maná que finalmente aprovechaba algún que otro cultureta rojo catalanista y chaquetero.


 


 


 


 


 


 


 

 


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