‘Durmieron a los argentinos’

Dies de futbol, de seleccions i de Mundial de Rússia. També hi ha una selecció canària de futbol i tampoc li és permès participar a les competicions internacionals. Els precedents d’aquesta selecció cal trobar-los als anys vint. Segons l’estudiós Javier Domínguez García (Etnografía del fútbol canario, Cien años de fútbol canario, 50 ilustres del fútbol canario: leyendas), el 1925 es desplaçà a la península un combinat de jugadors de diferents equips, bàsicament grancanaris, que sota l’etiqueta “selecció canària” jugarien a València, Castelló i Barcelona.

Als anys quaranta, un nou combinat canari, amb els millors jugadors que formaven part d’equips de l’estat (set grancanaris, tres tinerfenys i un palmer, imatge de la dreta) s’enfrontà al San Lorenzo de Almagro (l’equip del papa Francesc), de gira per la península. El partit devia ser èpic, com relata Emilio González Déniz a Crónicas del salitre : “los canarios jugaron con la precisión de un reloj suizo, durmieron a los argentinos y les metieron cuatro goles; todo ello en el primer tiempo. Los argentinos amagaron con no salir a jugar la segunda mitad, lo que estuvo a punto de ocasionar un problema de orden público. Al final, regresaron a la cancha y maquillaron el resultado con un definitivo 4-2″ i conclou que “durante años, la memoria de aquel partido fue el mejor aval en la Península para un jugador canario de fútbol“.

Als anys seixanta i setanta, la Unión Deportiva Las Palmas començà a ser considerada, metafòricament, com la “primera selecció nacional canària”, en un moment que encara no es podia parlar de seleccions regionals o autonòmiques i, encara menys, nacionals. Alguns dels noms més destacats foren Tonono, Gernán Devora (a l’esquerra), Guedes, Castellano, Mamé León, Gilberto I i II, Marrero o José Juan, a més del conegut entrenador Luis Molowny. 

En els temps actuals, el 1995 es creà formalment una selecció canària que, a imatge de la catalana o la basca, s’ha limitat a partits amistosos durant l’època nadalenca, enfrontant-se a Letònia, Iugoslàvia, Angola o dues vegades a Veneçuela, país amb el qual les Canàries manté una forta vinculació. Des del 2007 la selecció no ha tornat a ser convocada: malgrat el soi-disant nacionalisme del partit que encapçala, el Govern canari no ha mostrat un especial interès en incentivar-ho.

Les relacions entre el futbol, en aquest canari, i la identitat dels pobles ha estat estudiada pel periodista Enrique Bethencourt a El fútbol canario. Identidad, Valerón y otros desmarques. Ell també és de l’opinió en considerar la UD Las Palmas una “selecció nacional canària” en la seva època més triomfant, anys seixanta i setanta, la del seu jugador més admirat, Germán Dévora, després de Messi el millor determinant en els passis, segons afirma. Establint comparacions amb el nostre futbol, també diu que aquella Unión Deportiva fou un equip avançat a l’actual concepció de joc col·lectiu del Barça.

[Informacions extretes de eldiario.es i historiadelfutbolcanario.com; imatges: 20minutos.es, historiadelbutbolcanario.es i eldiario.es]

 

 

De veritat és preferible un mal acord a un bon plet? (Procés constituent, i IV)

[Concloem la sèrie d’articles de Jorge Stratós sobre un procés constituent canari, publicats al setmanari digital canari Tamaimos]

Preferencias irracionales. La indefinición cultural canaria podría expresarse a partir del añejo refrán “Más vale un mal arreglo que un buen pleito”. Me lo decía hace no mucho un joven amigo (Edmundo Ventura se llama). Opinaba, con razón, que es un dicho profundamente interiorizado en las Islas, que solo se usa por corrección política y por conservadurismo, por calculada ambigüedad y por miedo… En el fondo —me decía con coraje— es un lema que arrastra una torpeza suicida, porque la actitud de consentir malos acuerdos no se pueda sostener a lo largo del tiempo, más allá de que sea inevitable en algunos momentos. Así es, no puedo estar más de acuerdo.

Los “malos arreglos” —tanto como los “malos pleitos”, claro está— traen de suyo consecuencias muy negativas de largo recorrido. La componenda de un sistema electoral cuya base sea continuar con la desproporción existente es un ejemplo de mal arreglo apoyado por la mayoría parlamentaria canaria*. La bronca entre elites insularistas para garantizarse prebendas es un ejemplo de mal pleito impulsado por poderes fácticos divisionistas. Ambos casos ilustran bien lo que siempre serán pactos desventajosos y pugnas dañinas, preferencias irracionales donde las haya.

En las Islas los malos arreglos están destinados —no nos engañemos— a bloquear la posibilidad del proceso constituyente e instituyente de la imprescindible soberanía democrática canaria. Están destinados al conformista y sumiso mantenimiento del statu quo impuesto por el bloque de poder hegemónico, esto es, están orientados a que —a cambio de unas pocas migajas y algunos platos de lentejas— no se pueda decidir en democracia, con cultura y libertad, según el interés del bienestar para las mayorías sociales isleñas.

La maldición de los malos arreglos. De ninguna manera dice verdad aquel refrán reaccionario que afirma que “no hay mal que por bien no venga”. Y tampoco su variante retrógrada que cree que “cuanto peor, mejor”. Lo malo es malo por definición (igual que lo peor es peor por lo mismo) y no hay dialéctica seudohegeliana que pueda “arreglar” que lo malo se convierta en bueno y lo peor en mejor. Estamos en plena ideología de la resignación, al estilo de esas insensatas bienaventuranzas que prometen toda clase de bienes a los que lloran, a los que pasan hambre y son pobres, a los que son perseguidos e injuriados, dicho sea al estilo de Lucas el Evangelista (que fue discípulo de Pablo de Tarso, mi “santo” preferido, no es por nada).

La injuria y la persecución, la pobreza y el hambre son males incuestionables que no se pueden convertir por arte de magia (humana o divina) en bienes, en “panes y peces”, por ejemplo. Así, la persona o el pueblo que libremente prefiere arreglos desventajosos, por costumbre o por cobardía, está poniendo su vida entera proa al marisco. De nada sirven los adormecedores cantos de sirenas, las falsas promesas políticas de los nuevos escribas conservadores y también progresistas, que presentan los malos arreglos como importantes avances. Saben que buscan objetivos —como los de la mal llamada “agenda canaria”— que resultan insuficientes e inocuos, máxime cuando los presentan como claves para “los próximos treinta años” nada menos.

¡Tres décadas más sin derecho a decidir sobre nuestro modelo de sociedad, de economía, de cultura y de territorio; sin un concierto económico fiscal y una hacienda propia; sin unas instituciones más democráticas, más pluralistas, más participativas; sin una ley electoral justa; sin unas prestaciones laborales, educativas y sanitarias adecuadas (sobre todo para la infancia, los jóvenes, los mayores y los dependientes)! En definitiva, otros treinta años sin soberanía democrática nacional ciudadana. Con esa irracional preferencia los portavoces de la insignificancia, con todos los instrumentos del poder a su disposición, están apostando por convertir a quienes les escuchan en seres dóciles y sumisos, dependientes y colonizados para el resto de sus vidas. Y fingen no saberlo.

El valor de los buenos pleitos. La pretensión de que sea preferible un “mal arreglo” antes que un “buen pleito” se convierte de esta manera en el colmo de la irracionalidad, que es el presupuesto básico de la interiorización de toda esclavitud, mental y física. De una parte, aceptar malos arreglos implica claudicar, asumir que la condición canaria está condenada a partir siempre en desventaja hacia un destino de injusticia. Pero de otra parte, rechazar buenos pleitos —que es la síntesis de la historia de Canarias resumida en tres palabras— conlleva el considerarse de entrada derrotados, tirando la toalla desde el primer momento, de modo que parezca que de nada sirve plantar cara y rebelarse.

Me gustaría que el lector y la lectora pensase por un instante en el antes y el después de la vida de esos mayores en lucha por sus pensiones y esas mujeres en lucha por sus demandas que, en un momento dado, después de la discriminación y humillación de toda una vida esforzada, han decidido reivindicar con dignidad sus pisoteados derechos. Pregunto: ¿se equivocan, acaso? ¿Deben volver a sus hogares, a rumiar sus penas con amargura? ¿O, al contrario, deben mantenerse a cualquier precio en el pleito por la dignidad? La respuesta parece obvia. Pero no lo es, sin embargo, para aquellos mansos a los que se promete (Mateo 5:5) que poseerán la tierra, en otro ejemplo bíblico de confluencia en las mentalidades mainstream del tradicionalismo religioso con el conformismo político.

No obstante, la preferencia por los “buenos pleitos” resulta ser una elección sensata y racional desde el punto de vista individual. Y una elección razonable y equitativa desde el punto de vista societal. Una opción de un gran valor poli(é)tico, no me cabe duda alguna. Un valor de justicia y de legitimidad, un valor de democratización y de autodeterminación de las personas y las comunidades. Porque un buen pleito no es más que una lucha (moral) obligada que se basa en una demanda (política) necesaria porque denuncia una situación (social) injusta. Por todo esto, el gran pleito que tenemos pendiente es precisamente el de la apertura contra viento y marea de un proceso constituyente democrático que reconozca la soberanía nacional a la ciudadanía canaria, su capacidad de decidir en todos los órdenes de la vida..

Para terminar sin acabar. Se trata de rebelarse hoy ante la injusticia terrenal, dejando al margen la promisoria justicia divina del mañana. Rebelarse contra los que se erigen en guardianes de esta oligárquica “jaula de hierro”, contra esos que protegen los privilegios de la minoría de poder y deciden en las instituciones siempre a favor de esa casta, contra aquellos que encubren sus engaños a la vez que les halagan… Planteémonos la siguiente cuestión: ¿por qué debemos apoyar sine die un statu quo de desigualdad e inequidad? ¿Por qué hemos de defender un modelo de sociedad que —por ejemplo— mantiene a una cuarta parte de la población sin ingresos suficientes para vivir más allá de un mes, con más del cuarenta por ciento de las personas en situación de pobreza, con el abandono sistemático de las personas dependientes? ¿Por qué, después de casi cuarenta años de régimen unionista autonómico?

Al término de esta serie de artículos sobre Canarias (que más pronto que tarde verán la luz como libro) queda abierta la cuestión de cómo avanzar desde lo inmediato hacia la articulación de un bloque de poder contrahegemónico y decolonial. Una Canarias democrática, pluralista e inclusiva habrá de contemplar la diversidad sociopoli(é)tica como normal, tanto en las esferas en movimiento del poder como en las de la ideología y la identidad. Y a partir de este supuesto, luchar por el “buen pleito” constituyente de convertir en hegemónico a un canarismo soberano y democrático que hoy no existe. Que desde el ejercicio del derecho a la autodeterminación no excluya ni al unionismo autonomista, ni al separacionismo independentista, y tampoco a cualesquiera otras formas histórico-políticas que la nación ciudadana canaria decida darse para sí, en “buenos arreglos” con los poderes intra e interestatales.

Tal vez haya otra ocasión para abordar esta compleja cuestión —la cuestión de cómo construir el núcleo hegemónico del imprescindible tercer relato de una Canarias menos dependiente e injusta— a partir de sus metafóricas y conceptuales coordenadas espaciales, es decir, desde la abscisa de la ideología (con su bipolaridad discursiva izquierda-derecha), desde la ordenada del poder (con su bipolaridad disposicional los de arriba-los de abajo) y desde la cota de la identidad (con su bipolaridad territorial islas-archipiélago), todo ello junto a la unidimensional coordenada temporal, esto es, desde la dimensión del movimiento (con su doble bipolaridad ahora-antes y ahora-después). Pero esto quedará para otro momento.

* En diferentes ocasiones he planteado que se defienda un sistema electoral menos injusto que el que proponen los partidos parlamentarios de Canarias. ¿Por qué no una circunscripción nacional que alcance al cincuenta por ciento de la Cámara canaria? ¿Por qué no una cuádruple paridad (por ejemplo, 30 o 35 diputados más otros 30 o 35 a distribuir entre Islas), con la flexibilidad y las correcciones que se hagan convenientes?

Feliç ‘tawwurt n awilan’!

Feliç any nou! Pel que sabem, durant el període precolonial, l’any canari començava amb el solstici d’estiu (tawwurt n awilan), és a dir el 21 de juny. Falten, per tant, quatre dies. Així ho descrivia Marín de Cubas en la seva Historia de las Siete Islas de Canaria (1687): “Calculaven el seu any, anomenat acano, per lunacions de vint-i-nou dies (solars) a partir de la lluna nova. Començava l’estiu, quan el sol entra a la constel·lació del Cranc el 21 de juny”.

Més modernament, l’historiador Bethancourt Alfonso recollí alguns testimonis de la tradició oral: “un pastor diu que ‘els guanxes acostumaven un dia de l’any del mes de juny, que creu que era el mateix dia de Sant Joan, la vigília, a fer una foguera i llençar-hi bèsties degollades amb un faime (ganivet) de sabina (fusta), fins que el fum pugés dret al cel, i creien en això com si fos cosa de religió'”.

A la Canàries moderna ha subsistit el record d’aquestes celebracions antigues. Per exemple, per iniciativa popular es fan recreacions del beñesmer per aquesta època de l’any, amb mostres tradicionals diverses: el ball del tajaraste, la crema de la tislit wukccud (“la nòvia vegetal”) o el guatatiboa (banquet), juntament amb altres tradicions del solstici d’estiu ben populars també a casa nostra, com el salt de la foguera. el bany al mar a mitja nit o veure sortir el sol a la platja. Són recreacions fetes amb el màxim rigor històric i allunyades de qualsevol banalització o interès comercial.

Un altre exemple. La Fundació Cultural Tamaimos (entitat privada a favor de la cultura i la identitat canàries, de caire progressista), organitza avui 16 de juny, per tercer any consecutiu, un Guatatiboa n magec (literalment, “banquet al sol”), un dinar popular a l’aire lliure per celebrar l’any nou. El menú, com pertoca, estarà compost de plats autòctons, com formatges, amanida de créixens, sancocho amb mojo i cóc de Moya. 25 eurets.

[Apunt actualitzat, publicat originalment al bloc Neigà el 17/6/2017 ; imatges, de dalt a baix: Beñesmer 2010, Suposat calendari a la cova pintada de Gáldar i Recreació del Beñesmeratamarazayt.blogspot.com.es, gobiernodecanarias.org i izuran.blogspot.es]

Veure’l lliure com abans

Parlàvem la setmana passada de l’himne oficial de Canàries (2003) i de l’himne “oficiós”, el pasdoble “Canarias”, compost el 1935 pel nostre compatriota Josep Maria Tarridas, però n’hi ha més.

Tenim notícia d’un “Himno a Canarias” encarregat pel primer president autonòmic, Jerónimo Saavedra (dreta), al poeta i escultor tinerfeny Fernando García Ramos i al músic grancanari Juan José Falcón Sanabria, amb l’objectiu d’esdevenir oficial. Falcón es basà en melodies tradicionals canàries, com el tajaraste i en el Romance de la Sildana. Existeixen versions simfònica i folklòrica de l’obra, però no adquiriria mai el rang d’himne oficial, que acabaria tenint l’actual, una adaptació de l'”Arroró” de Teobaldo Power.

Finalment, cal parlar també de la cançó “Ach Guañac” (1978), del grup Taburiente, de La Palma (a baix). Pel seu contingut poèticament reivindicatiu, ha esdevingut l’himne oficiós dels sectors independentistes i anticolonials de les illes. Fa així:

Cuando amanece se despiertan,
todas las aguas del Atlántico.
Entre sus senos hay un pueblo,
que nació libre y hoy espera,
reconstruir sobre la herida
la nueva era de las islas,
sacar las cercas del paisaje
y verlo libre como antes.

Que el campesino siembre su propio pan,
y el pescador pueda trabajar sus redes.

Un mar azul que brille,
con siete estrellas verdes,
el amarillo en tus trigales,
y el blanco en tus rompientes.

Un mar azul que brille,
con siete estrellas verdes,
el amarillo en tus trigales,
y el blanco en tus rompientes.

Traer a todo aquel hermano
que por amarte hoy está lejos.
Unirnos todos al futuro
para que juntos seamos libres,
y en los lugares donde hay sed
reverdecer y darte el trigo,
y en los caminos que forjamos
ver crecer a nuestros hijos.

Que el campesino siembre su propio pan,
y el pescador pueda trabajar sus redes.

Un mar azul que brille,
con siete estrellas verdes,
el amarillo en tus trigales,
y el blanco en tus rompientes.

Un mar azul que brille,
con siete estrellas verdes,
el amarillo en tus trigales,
y el blanco en tus rompientes.

[Imatges: youtube, laprovincia.es i gomeratoday.com]

La terra dels meus amors

Dimecres passat, 30 de maig, fou el Dia de Canàries. Bon moment per parlar d’alguns dels seus himnes. N’hi ha més dels que ens pensem.

 

L’himne oficial de les Illes Canàries és, des del 28 d’abril de 2003, una variació de l'”Arroró” dels “Cánticos canarios” del músic Teobaldo Power (dalt), amb lletra del també músic Benito Cabrera. L’arroró (mot d’origen guanxe que significa “nounat”) és una cançó de bressol específicament canària, caracteritzada per ser melodiosa, lenta i monòtona, i amb lletres compostes per quartetes octosíl·labes.

Les primeres estrofes fan:

Soy la sombra de un almendro,
soy volcán, salitre y lava.
Repartido en siete peñas
late el pulso de mi alma.
Soy la historia y el futuro,
corazón que alumbra el alba
de unas islas que amanecen
navegando la esperanza.
Luchadoras en nobleza
bregan el terrero limpio
de la libertad…
Esta es la tierra amada:
mis Islas Canarias.
Como un solo ser
juntas soñarán.
Un rumor de paz
sobre el ancho mar.

 

Però l’arxipèlag compta amb una altra composició molt popular que té la consideració d’himne oficiós: el pasdoble “Canarias”. Va ser compost el 1935 per, i aquí hi ha la connexió catalana, Josep Maria Tarridas Barri, nascut a Sant Pol de Mar (esquerra), autor de sardanes i altres pasdobles i fundador de la cobla Llevantina, de Calella de la Costa; per la seva banda, devem la lletra al poeta valencià Joan Picot. Aquest n’és un fragment:

Ay, Canarias,
la tierra de mis amores!
Ramo de flores
que brota de la mar.
Vergel de belleza sin par
son nuestras islas Canarias,
que hacen despierto soñar.

Molts anys després, el conegut grup musical Los Sabandeños (sota) donaria una embranzida a la cançó i modificaria l’estil un punt carrincló de la lletra, tot afegint-hi una estrofa amb els noms guanxes de les illes, de clara intenció reivindicativa:

Siete estrellas brillan en el mar:
Benahoare, Hero y Tamarán,
Tytherogaket y Achinech,
Maxorata y Gomera también.

Cal dir, com a curiositat, que Josep Maria Tarridas mai no va visitar les illes. Així i tot, el seu pasdoble ha esdevingut un símbol present a tot arreu, ja que és la peça amb què clouen els actes les comunitats canàries repartides per tot el món.

[continuarà]

[Apunt publicat originalment al meu antic bloc Neigà el 19 de novembre de 2016; Imatges:  www.bienmesabe.org; www.enciclopedia.cat, fototeca.cat;  www.etnografiayfolklore. org]