Article sobre el #llibrenegre a “Social and Education History”

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HSE- Vol. 8 No. 2 June 2019 pp. 222 –
221

Review (II)
Martí Font, J. (2019). El llibre Negre. Mallorca: Calumnia.

El anarquismo y el catalanismo político son dos movimientos sociales que emergen prácticamente a la vez en Catalunya en los últimos 30 años del XIX y que coinciden en su oposición al estado, aunque con objetivos y estrategias a menudo divergentes. El anarquismo es un movimiento esencialmente popular, cuyo objetivo es la destruir el estado para crear una sociedad sin clases. El catalanismo es mucho más transversal, porque partiendo del reconocimiento de la nacionalidad, la lengua y la cultura catalana, puede recoger desde los intereses de parte de la burguesía catalana, que se quiere reivindicar ante las elites españolas, a los de las clases populares, que ven el estado como opresor y extranjero. Pero las divergencias que se pueden dar entre ambos movimientos, ¿han sido muy acusadas a lo largo de la historia?, ¿se puede ser catalanista y/o independentista y a la vez anarquista?, un movimiento que es esencialmente internacionalista. Estas preguntas son las que en parte trata de resolver en el Llibre Negre Jordi Martí Font, donde muestra la relación histórica entre
estos dos movimientos, en una recopilación de 48 textos de fuentes primarias, que van desde 1848 hasta 1938, de los que 19 corresponden al siglo XIX y 29 al siglo XX. La selección de textos es principalmente de autores anarquistas o próximos, aunque también incluye personas estrictamente catalanistas, que expresan su opinión sobre el movimiento libertario. Como, por ejemplo, un escrito del poeta Joan Maragall de 1904, nada anarquista y próximo en aquellos años al catalanismo conservador, en el que afirma “Dentro de cada catalán hay un anarquista” que puede resumir el sentimiento de empatía que se da en muchas personas de ambos movimientos, sin renunciar a la crítica y al debate tal como expresa muy bien la recopilación de los textos. El libro arranca con una canción republicana de Abdó Terrades seguido de un texto de Pi i Margall, dos republicanos federalistas, movimiento muy ligado también al obrerismo, precedente tanto para el catalanismo político como para el anarquismo. Este origen popular del catalanismo fue reivindicado durante años por el historiador Josep Termes como raíz popular del catalanismo, lejos de la visión burguesa que a menudo se ha pretendido dar, y llegando a afirmar que muchos de los primeros que se adhirieron al anarquismo en 1870 eran catalanistas. El fracaso de modernizar el estado que representó el sexenio democrático hace crecer ambos movimientos. Por un lado, un anarquismo que no cree en ninguna construcción estatal, por republicana que sea, por otro un catalanismo que abandona el federalismo, por la construcción única de la nación catalana. Esto se refleja en los artículos de Josep Llunas, escritos en la publicación libertaria y en catalán que lidera, la Tramanontana (1884) donde se muestra la separación del catalanismo, de la mano de Valentí Almirall que trata de encauzarse en un partido político del espacio del republicanismo federalista. Llunas es especialmente crítico con el catalanismo más folklorista del movimiento cultural de la Renaixença, y de la apropiación que hace del pasado medieval en su visión más historicista, que resta importancia a las ideas de progreso y emancipación social. La posible compatibilidad del anarquismo con una idea de patria es defendida en dos textos, uno de Eduald Canibell y otro de Pere Corominas. En la recopilación del XIX se incluye un artículo de Joan Maragall sobre la independencia de Catalunya, una independencia no política sino intelectual en relación a Madrid, en base a una mayor proximidad al pensamiento europeo. Para Jaume Brossa la educación y la investigación han de ser la base del catalanismo.

Los primeros años del siglo XX están marcados por dos aspectos, por un lado, la hegemonía del catalanismo conservador y la aparición del Lerrouxismo, como un fenómeno obrerista y anticatalanista. Está situación es la que refleja el texto del sindicalista Simó Piera, que se muestra crítico tanto al lerrouxismo como al catalanismo y nacionalismo vasco conservador, como estrategias que perjudican al internacionalismo. Ser anarquista y catalanista ¿era posible?, es un cuestionario que expone la publicación La Tralla 1904 en lo que muestra que el debate, y las contradicciones que podrían suscitar en ambos movimientos, especialmente en el anarquismo frente la hegemonía del catalanismo conservador. El proyecto autonomista de las bases de Manresa (1892), liderado por los conservadores, será para Josep Mas-Gomeri en 1904 tan opresivo como la monarquía o una república por su carencia de un programa social. Joan Montseny, importante intelectual del movimiento libertario, escribe sobre el carácter diferencial y superior de Catalunya, como trabajadora y comercial, respecto a Madrid como ciudad que representa el estado y con una fuerte voluntad burocrática. Un texto posterior de Joan Peiró (1928), también incidirá en este aspecto, que le servirá para justificar porque no había arraigado el marxismo en Catalunya, a diferencia de Madrid, y sí el anarquismo.

Un texto del poeta Joan Salvat Papasseit muy marcado por el contexto de la primera guerra mundial y los conflictos nacionales como los de los Balcanes y las consecuencias que han tenido en su estallido, realiza un alegato a los movimientos nacionales emancipadores.

De otro de los líderes más destacados del anarquismo Salvador Seguí, el libro se hace eco de sus conferencias en el ateneo de Madrid con un discurso de deriva independentista, pero como indica Martí Font, posiblemente manipulado en este aspecto en su transcripción posterior por Pere Foix. Seguí básicamente identifica a los trabajadores de Madrid y Catalunya en una misma causa contra la opresión.

De los años de la dictadura de Primo de Rivera, destaca el Comité d’Acció de la Lliure Aliança promovido por Francesc Macià, político catalanista i decididamente independentista que busca tejer alianzas con diferentes sectores en contra la dictadura y para la creación de un estado catalán, y en el que no descartará hablar con los anarquistas. En estos contactos se discute sobre la posibilidad de obtener una emancipación mediante una lucha armada, reflejo del caso irlandés.

La década de 1930, la mayoría de los textos son de la República en guerra, destacando la Creación del Comité de Milicias antifascistas, así como la creación del Consell de l’Escola Nova Unificada y el decreto de colectivizaciones, un período que es interpretado a partir de los textos por Martí Font y citando a Jordi Sabater en el que Catalunya consiguió prácticamente la independencia, al haber derrotado el golpe de estado y establecer un gobierno revolucionario que superaba la autonomía otorgada durante la II República.

El Llibre Negre es una muy buena selección de textos, que su lectura ayuda a comprender la relación entre catalanismo político y anarquismo. El acompañamiento que hace el autor de los textos, con sus comentarios que los contextualiza e interpretan a partir de la cita historiográfica, convierten el libro en mucho más que una simple recopilación de fuentes primarias, siendo una obra de autor, que deja mucho espacio para el debate y la reflexión. Recientemente se ha publicado la continuación donde se recogen textos de 1940 a 1999.

Gregor Siles
Universidad Nacional a Distancia
siles35@gmail.com

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