EN DEFENSA DE CHOMSKY contra los insultos de Octavio Alberola

Octavio Alberola insulta a
Chomsky en el artículo “Chomsky en bufón de Chávez”
tratándolo de crédulo, iluso, miope, ciego, obstinado, y engañado
por los demagogos populistas y autoritarios, Castro y Chávez. Lo
acusa de
“cómplice de las bufonadas y de las
derivas autoritarias, dictatoriales, de estos nuevos oligarcas”.
Etc.

http://argentina.indymedia.org/news/2009/12/709246.php

http://www.kaosenlared.net/noticia/critica-breve-articulo-chomsky-bufon-chavez

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/388293/index.php

 

El artículo de Octavio Alberola es
pura basura y hay que agradecer a Franz Mintz el que haya hecho ya
algunas aclaraciones educadas. Alberola repite e insiste en los
cuatro tópicos de la gusanera. Llevamos décadas aguantando la
propaganda de la CIA sobre la amenaza comunista, contra Cuba y demás
gobiernos latinos que no siguen los dictados de los EE.UU Como
sabemos, tienen prepuesto suficiente y medios, como para comprarse
presidentes, intelectuales, y un sin fin de periodistas, y medios de
comunicación y repetir sus mentiras hasta convertirlas en verdad.
Ahora sólo nos faltaba leer la misma propaganda en medios
anarquistas y firmado por un histórico de la CNT.

¿Hay que denunciar a Chomsky por ir a
Venezuela, invitado por Chávez, a dar unas charlas al pueblo
venezolano sobre como el Gobierno norteamericano roba, explota y
asesina en los cuatro continentes? ¿Hay que condenar a Chomsky, por
advertirles que los americanos no pararan hasta que puedan robar y
explotar las riquezas de Venezuela como han hecho durante los últimos
cien años en toda Latinoamérica? ¿Hay que tratar a Chomsky de
bufón, miope y unas cuantas barbaridades e insultos por dar una
conferencias y entrevistas en Venezuela? Es un agravio a un
intelectual independiente ejemplar, que lleva decenios denunciando
día tras otro las políticas terroristas de los Estados Unidos, su
país.

Chomsky recibe a diario los ataques
del Gobierno de los Estados Unidos, de la gusanera anticastro y de
los reaccionarios del mundo entero. Ni las calumnias, ni las
censuras, ni las descalificaciones, le importan. Al contrario, le
sirven, pues las analiza y explica. El que queda mal parado es el
anarquismo en general, que aparece como secta dogmática, fuera de la
realidad y al margen de las luchas de nuestro tiempo. También el
propio Alberola , que se presenta como “teórico anarquista y
coordinador de Defensa Interior, grupo secreto formado por la CNT,
FAI y FIJL ”
(secreto, pero conocido e infiltrado por la
policía).

Noam Chomsky explicó en 1986, en
Nicaragua sandinista, que el intelectual debe comprometerse con los
movimientos sociales y debe denunciar los abusos y las injusticias de
las instituciones y los poderes de su propio país. Chomsky
explicó que la actitud respetuosa de los intelectuales con los
poderes y las prácticas de muchos intelectuales de hablar de las
injusticias de otros países o de otras épocas, no son eficaces para
cambiar la realidad del propio país. Explicó (1986) que su país es
el causante de la mayor parte de violencia existente en el planeta,
pero que si solo fuera el causante del 2% también se dedicaría a
combatir las injusticias y abusos de su país.

¿Es que Alberola no tiene nada que
denunciar de la franquista monarquía que padecemos, de la continuada
corrupción de partidos y el autoritarismo neoliberal de los
gobiernos españoles y franceses (país de residencia de Alberola),
de la chapucera Constitución, de la situación de la educación
salud, parados, etc.? Chomsky puede ir donde le de la real gana, pues
es productivo donde va y observador. Los que si no deberían viajar y
hay que denunciar son los soldados españoles y franceses y de un
montón de países sumisos a los EE.UU, que han aceptado, algunos con
presiones, otros sin ni siquiera presiones, a colaborar en la
ocupación criminal de Afganistán, y mantener el estado de guerra y
el negocio de la heroína además del de la guerra. Como dice
Chomsky desde hace décadas, las guerras se pagan públicamente, pero
los beneficios de las guerras son para las corporaciones privadas.
España, Francia da dinero público para beneficio de las
multinacionales, y mandan españoles a morir para beneficio de
multinacionales. Antes era a Marruecos, ahora es a Afganistán.

Alberola se asocia al coro de gusanos y
agentes de la CIA a vomitar la propaganda de los EE.UU, que se
caracteriza por frases hechas, insultos, ausencia de argumentos.
Repite que Chávez es dictador, que Fídel es otro dictador, y que
los que les apoyan son “unos tontos e ignorantes”. Todo
esto sin contextualizar. Alberola, en su articulo en una Web
anarquista de Venezuela, ha dictaminado que Chomsky ha caído en el
engaño de los demagogos Chávez y Castro, se ha vuelto crédulo y ha
aceptado “conductas y actuaciones políticas a todas luces
demagógicas, falaces y autoritarias”
. Y tal como un inquisidor
sentencia “ si no se lo cree, por lo menos lo disimula”.

Los periodistas y políticos que
despotrican continuamente contra Chávez, Fídel Castro, Evo Morales,
Ortega, suelen cobrar por este repugnante trabajo. Pero el caso de
Alberola es diferente, puesto no cobra, y por otro lado, critica al
socialismo del siglo XXI a partir de una imaginaria pureza ideológica
anarquista, junto a la miserable propaganda del Pentágono y de la
gusanera.

Crítica
gramatical. Alberola, cuando habla de Chávez o Castro, nunca se le
olvida los epítetos “dictador”, “populista”. “autoritario”,
ni se olvida del origen castrense de Chávez, y padece amnesia y
desmemoria del origen guerrillero, anticapitalista, anti colonial,
de Castro y demás. Igual que los gusanos. Pero no veo epítetos
cuando se habla de presidentes y reyes. Yo no leo que hablen del
populista y autoritario Zapatero cada vez que se le nombra, ni
franquista, irresponsable y autoritario Borbón, cada vez que se le
nombra al rey borbón que padecemos, ni del mentiroso y guerricista
Obama, etc.

Entre el rosario d críticas a Chávez
de la gusanera, la más repetida es la letanía que en Venezuela hay
una dictadura. Lo vociferan en cualquier ocasión, pero sobretodo
cuando las autoridades arrestan algún corrupto de la oposición, o
por cerrar la embajada de los Estados Unidos, por ser un nido de
espías entrometidos, o por desconsiderar una manifestación de
estudiantes financiados por la CIA. Y concluyen que Venezuela es una
dictadura como la de Cuba, que Chávez es el nuevo Castro, el alumno
de Castro. Recuerdan que en Venezuela y Cuba hay dictadura como en la
Unión soviética, como en el régimen comunista de Vietnam
(regímenes del siglo pasado). Terminan hablando del engaño del
socialismo del siglo XXI. Alberola incluso supera a la media de
adoctrinados gusanos: Compara a Chávez con Mao, además de Stalin.

Alberola compara al pensador Chomsky
con los miles de incautos y engañados brigadistas e intelectuales
que dieron apoyo a las revoluciones del siglo pasado. Y observa en
todas estas conductas un hilo conductor:
la creencia.
Y concluye su análisis aseverando que Chomsky se ha vuelto
creyente. ¡Dictamen del comisario político Alberola!

El que escribe no niega la capacidad de
razonar, ni a los gusanos, ni a los niños, ni a los analfabetos.
Pero Alberola, con una manifiesta y escasa capacidad de razonamiento,
degrada a Chomsky al dudar de su capacidad de raciocinio: “¿cómo
un hombre,
aparentemente capaz de razonar, de
analizar críticamente lo que sucede en el mundo, puede viajar hoy a
Venezuela para loar el “socialismo del siglo XXI” sin apercibirse
de la mentalidad castrense de su inventor, el Comandante Chávez, ni
del populismo grotesco de su llamada “revolución bolivariana”?
¿Cómo puede cometer Chomsky el mismo error que cometieron, en el
pasado siglo, famosos intelectuales de la época, unos loando a
Stalin y otros, años más tarde, alabando a Mao y su “Pequeño
Libro rojo?”.

El
socialismo del siglo XXI no existe. Es sólo un proyecto. Es un
objetivo o un ideal, como el
“Comunismo libertario”,
o el lema de la revolución francesa
“Igualdad,
fraternidad y justicia”.

Ideales posibles, pero no existentes.

Y constamos
como el sectario Alberola, repite la diarrea de sofismas para
explicar el grave error de Chomsky. Veamos uno de sus argumentos
insultos: “la revolución bolivariana es grotesca y populista”.
Y bla, bla, bla. ¿Por qué Alberola en vez de tanta verborrea,
no nos critica alguna idea concreta de las charlas de Chomsky en
Venezuela? Por cierto muy interesantes. Pero eso a Alberola, no
parece interesarle. Su obsesión es la crítica a Chávez, más que
el totalitarismo y terrorismo del Imperio.

Ese totalitarismo comunista,
responsable de la muerte de millones de gentes, que inspiró a Castro
para imponer desde hace cincuenta años en Cuba una dictadura de la
que Chávez es un devoto admirado”r.

Y bla, bla bla.

¿Por qué Alberola no compara el
terrorismo de la gusanera con el terrorismo de la CIA, que, como
demuestra Chomsky, lleva décadas aumentando a pesar de sus crímenes
probados y denunciados. Según Chomsky, el terrorismo imperial tiene
un comportamiento similar a través de los tiempos y un objetivo
obsesivo: dominar, robar y explotar a los países del mundo, y
hacer la guerra a los que no se someten.
A estos países
independientes, los Estados Unidos les llama autoritarios,
dictatoriales, populistas, ya que amenazan e impiden la quinta
libertad de los Estados Unidos: la libertad de robar y explotar.

¿Por qué Alberola no asocia el Rey de
España, Bush, Obama, y los demás presidentes asociados a éstos,
con las matanzas del Imperio de cientos de miles de centroamericanos,
cientos de miles de indígenas, cientos y miles de resistentes?

¿Qué tiene que ver Castro con las
matanzas de Stalin, Mao, Pol Pot y otros dictadores comunistas? Lo
mismo que Leo Messi.

¿Por qué Alberola no compara el
terror y crímenes de la dictadura de Somoza con los sandinistas que
la combatieron? No entiendo eso de señalar el autoritarismo de los
sandinistas en guerra, y callar el terrorismo de los Somoza y de los
Estados Unidos, condenado incluso por el Tribunal internacional por
atacar a un país soberano. Hay muchas comparaciones a hacer: pero
comparar Venezuela con la extinta Unión soviética, es mear fuera de
tiesto. Ya sabemos que miles de gusanos repiten que en Venezuela hay
una dictadura. E es verdad que se repite día tras otro en la casi
totalidad de medios. Es normal. No nos extraña. La propaganda de
los gusanos se caracteriza por repetir que en Cuba, Venezuela,
Bolivia, Nicaragua hay dictadura y están gobernados por tiranos y
populistas.

Elogios a Chomsky. A Alberola le
sorprendió que Chávez elogiara a Chomsky. Somos muchos que
elogiamos públicamente a Chomsky, elogios merecidos, pues Chomsky
es la voz del pueblo más genuina y auténtica de los de abajo. Lo
hacemos porque también porque tiene calumniadores y detractores muy
poderosos. Evidentemente, Chomsky no es ningún Dios, y bienvenidas
las críticas. Ahora bien, la propaganda y los insultos, hay que
denunciarlos, si alguien no lo ve claro, se puede seguir el debate y
puedo explicarme con más argumentos.

Y el contradictorio Alberola, después
de citar todo de frases del propio Chomsky contra la tiranía
comunista, insiste todavía en la contradicción y error de Chomsky
al visitar Venezuela. Un error gravísimo, como el de los
intelectuales del siglo pasado que se creyeron a Stalin y Mao.

Y a pesar de las mejoras substanciales
en lo social, analfabetismo, salud, educación, democracia,
libertades, la gusanera sigue diciendo: “Chávez es un dictado”.
Y aunque haya reducido los privilegios de los oligarcas, y la
corrupción notoriamente, la gusanera sigue diciendo: “hay
mucha corrupción”
. Es verdad. Sigue habiendo mucha corrupción,
y problemas de burocracia y abusos. Pero no dicen que hay mucha
menos corrupción que en la época de los neoliberales, que hay más
democracia, equidad y libertades, y mucho menos robos de las grandes
empresas multinacionales.

Mientras los amos del mundo siguen con
sus guerras, sus robos, sus explotaciones, y la contaminación de la
tierra, no se puede dar puñaladas traseras al filósofo que denuncia
diariamente a estos bárbaros neoliberales por una visita a
Venezuela.

¿Cómo es posible pues que él
cometa hoy la misma equivocación cometida entonces por los
“compañeros de viaje” pro-chinos -que habían conocido la
ceguera comparable (y reconocida) de la generación que les había
precedido, -la de los viejos estalinistas pasados tardíamente a la
autocrítica- pese a que él fue un testigo crítico de tal ceguera?.
¡Lo grave, en el caso de Chomsky, es que de nada le han servido esas
experiencias a pesar de haberlas conocido y denunciado!

Con Chomsky tenemos pues que
interrogarnos también sobre el misterio de esa extraña cohabitación
de la inteligencia más aguda y la credulidad más obtusa en un mismo
espíritu humano”.

Según Alberola, Chomsky, uno de lo
espíritus más abiertos, solidarios, y comprometidos socialmente,
no es más que un obtuso, crédulo, y ciego bufón de Chávez.
Alberola, con sus cuatro ideas fijas, nos ha querido advertir de lo
miope y crédulo que es Chomsky.

Yo de mi parte me toca advertir a los
libertarios, que no se confundan.

A los gusanos, lo que es propio de los
gusanos: la propaganda del Imperio, y a los libertarios lo que es
esencia de los libertarios: la denunciar de los poderes y sus
sirvientes.

No dudo que la gusanera estará
encantado y habrá felicitado entusiasta a Alberola.

Ultima comparación. Imaginemos un
ciudadano español, que criticase a Chomsky, “por su obstinación
en mantener una maniquea discreción sobre
la monarquía
española”
, apoyada por la iglesia y los militares
franquistas, los gobiernos neoliberales del primer mundo. Y acusara a
Chomsky de ser cómplice de los monárquicos, fascistas y de los
extremistas del PP y de la Iglesia Española al al publicar textos en
periódicos de la Monarquía y ceder entrevistas a las televisiones
del Reino y no denunciar las corrupciones de los gobernantes
españoles, de los partidos españoles y la falta de libertad y
democracia en el Reino.

Txema Bofill

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