Bar-restaurante Sevilla. Poeta en Granada, Ian Gibson.

“Frente a la Capilla Real està el Bar-Restaurante Sevilla, uno de los pocos establecimientos de hosteleria anteriores a la Guerra Civil que todavía sigue en la brecha. Aquí ocurrió un episodio que gustaba de relatar a Dámaso Alonso, que estuvo en Granada a finales de 1927 después de haber participado con Lorca y otros compañeros en el famoso homenaje a Góngora celebrado en Sevilla. Una noche Federico le invitó a cenar con és en este restaurante y, nada más sentados, llamó al camarero y le pidió “Las Soledades!” , Alonso creía que se trataba de alguna especialidad de la casa, o quizás algún exquisito vino local, pero para su asombro el camarero empezó a recitar, con verdadero esmero y retentiva perfecta, los difíciles versos de la Primera Soledad del maestro cordebés. Unos dias antes, en Sevilla, Dámaso, férvido gongorista, había logrado el prodigio de recitar el poema entero de memoria. Ahora Lorca había organizado las cosas para que cayeraen la cuenta de que tenía un rival de cuidado en Granada. El “camarero” resultó ser el propietario del establecimiento buen amigo de Federico.”

La meua anècdota és més terrenal i no tan culta: haver sopat la nit de cap d’any del 1999 en aquesta mateix restaurant al costat de la catedral de Granada. Sí, aquell any que tot pensaven que era la fi del mil·lenni per no saber comptar i un poc de matemàtiques bàsiques. Després del sopar anàrem a escoltar les suposades campanades de final de mil·lenni a la plaça de l’ajuntament.
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