Els Papers de Santa Maria de Nassiu

EDUQUEU ELS XIQUETS I NO HAUREU DE CASTIGAR ELS HOMES (PITÀGORES)

18 de març de 2007
General
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PÓLVORA? NO, GRÀCIES

Sé que podreu pensar que sóc oportunista amb el que vaig a escriure tot seguit. Cadascú/na que ho veja com vulga. Però ho haig d?escriure.
Fa uns dies la gran Rita digué allò de ?VOLEM PÓLVORA, I PER ALS XIQUETS TAMBÉ?. I fa dos dies, si no hi intervé el bon fer del conductor de la furgoneta que va estallar i la mà de Déu, Al.là o de la sort, haguérem d?hagut de lamentar algunes morts. Així i tot hi hagué 17 ferits (no 4, com afirmava la televisió més manipuladora i mentidero de les que es fan i es desfan) i molts danys col.laterals. I, si no, que els ho pregunten als veïns del carrer Azcàrraga. Sols, com a exemple del que haguera pogut passar, ací us deixe uns testimonis de veïns de la zona.

Joan Molina, veí del carrer Azcàrraga, 32: ?El meu fill isqué volant com si fóra un drap?

Amparo López, farmacèutica del carrer Azcàrraga: ?Queien les prestatgeries i vaig passar molta por?

Ma José Bertomeu, veïna amb danys a l?habitatge: ?Vaig creure que era una bomba o una explosió de gas?

Sense comentaris, senyora alcaldessa, sense comentaris. I on estava fins a l?hora de passar per la zona afectada? Millor no saber-ho.

En un article que publica l?escriptor Rafael Argulloll a l?edició d?EL PAIS d?avui diu que, segons un estudi elaborat per professors de l?escola de negocis IESE i de l?Anderson School of Management de la Universitat de Califòrnia, el diner proporciona la felicitat sempre que es tinguen en compte determinades normes i alguns matisos. Fins ací poc podem dir. Aquesta investigació xifra en 11.500 euros els ingressos mínims necessaris per tal de ser feliç. Al llarg de l?article no deixa clar si són anuals o mensuals aquests ingressos. Però si són anuals, hi ha molta gent infeliç al món (i no us dic res del País Valencià), i si són mensuals, som molt infeliços la gran part dels europeus. Per sort no deixa de ser un estudi més com tant altres que es fan al larg d?aquest món (tan injust).

QUE PARE LA GUERRA!

Bon dia.

P.S. Us deixe un reportatge aparegut a EL PAIS d’avui perquè mireu què són les Falles des d’un altre punt de mira. A contnuació.

Valencia se rinde ante los excesos falleros

DIEGO BARCALA – Valencia – 18/03/2007

Ajetreo,
multitud, follón y desborde. Las noches falleras expresan nítidamente
el incremento anual del descontrol reinante entre cientos de miles de
personas que disfrutan la fiesta. Las calles convertidas en un inmenso botellón
callejero que ocupa cada rincón de la ciudad. Esta edición de las
Fallas será recordada por el año en el que los vecinos alzaron la voz
contra los abusos falleros.




Con los seis contenedores quemados el viernes ya suman 40 desde que empezó el preludio de las fiestas

El consumo de alcohol se multiplica y la imprudencia en el lanzamiento de peligrosos petardos también

La cocaína forma parte del cóctel en la oscuridad del antiguo cauce del río Turia

El olor del amanecer se tiñe de orín en los portales. Los desperdicios en las calles parecen los restos de una batalla campal









Sin embargo, el reglamento de la fiesta es tan vago que las comisiones tienen difícil violarlo. Prácticamente todo vale.

La
presión de los vecinos sufridores sobre la arbitrariedad del
comportamiento fallero ha tenido mínimos efectos sobre la
responsabilidad. Sólo el apagón escrupuloso de la música a las cuatro
de la mañana expresa algo de contención. El ruido protagoniza a todas
horas la vida diaria de aquellos que cuenten con una falla bajo su
hogar. Sin embargo, son los cientos de miles de visitantes que invaden
Valencia los que convierten las noches en una marea ruidosa constante.

Cada
dos manzanas un escenario con música, cada año, más potente. Los
técnicos contratados por una pequeña falla junto a la avenida de
Menéndez Pelayo ajustaban el jueves el sonido del tradicional chunda chunda.
"Tenemos tiempo, hasta la una esto no se llena", señala uno de ellos. A
las dos de la mañana, atravesar el pelotón humano frente al escenario
puede llegar a costar media hora. Una mezcla entre presentador y showman
invita a bailar a las falleras desde las tablas mientras David Bisbal
hace temblar los cristales de los comercios. El reglamento nada dice de
decibelios. A las cuatro acaba el espectáculo. Su público sigue ahí dos
horas más.

El olor del amanecer se tiñe de orín en los portales.
Los desperdicios, sobre todo botellas, repartidos por las calzadas y
aceras parecen los restos de una batalla campal. Los servicios de
limpieza de la ciudad apenas llegan a retirar un pequeño porcentaje de
las toneladas de basura generada. Algunos contenedores están sepultados
bajo las bolsas de basura.

La excepcionalidad de las Fallas permite beber alcohol en la calle. La ley de botellón
lo permite. Pero no la venta de bebidas alcohólicas a partir de las
diez de la noche en las tiendas. No hay problema. Los comercios
incumplen la ley hasta que lleguen los agentes. "Me ha dicho mi jefe
que, hasta que llegue la policía, venda todas las botellas que pueda",
explica a las 11 de la noche una dependienta de un supermercado. Si la
policía obliga a cerrar, tampoco hay problema. La venta ambulante de
cerveza es accesible en cualquier sitio.

El centro neurálgico del
jaleo nocturno son las verbenas instaladas por las comisiones falleras.
La licencia de ocupación de vía pública es aprovechada por algunas
fallas para hacer negocio. Siete euros la consumición en la situada en
la plaza de Cánovas del Castillo. Los cuatro metros de barra -sólo está
permitida esa longitud- estaban abarrotados. Agentes antidisturbios
acudieron a desmontar unas barras de la falla de Polo y Peilorón por
excederse en la longitud de los mostradores.

En cualquier plaza
de la ciudad, las escenas se repiten. Cientos de jóvenes formando
grupos alrededor de botellas y vasos de plástico que acaban tirados. El
consumo de alcohol se multiplica y la imprudencia en el lanzamiento de
peligrosos petardos también. Una serpentina de luces hace saltar a
cientos de personas para evitar las quemaduras. El lanzador se parte de
risa. La policía local contempla seria la escena. No actúan. Los borrachos, como se llaman ese tipo de petardos, siguen haciendo saltar a la multitud.

Los borrachos no son los únicos ejemplos de mezcla de fuego, noche e imprudencia. La quema de todo tipo de objetos se ha convertido en el deporte
más practicado. Los coches y los contenedores arden por toda la ciudad.
En la noche del viernes se quemaron cinco vehículos. Se unen a la
decena que han ardido en toda la semana. Los recipientes de basura son
el objetivo prioritario de los pirómanos. Con los seis quemados el
viernes ya suman 40 desde que empezó el preludio de las fiestas hace
una semana.

Los jóvenes noctámbulos encuentran en Valencia estos
días el parque temático de las copas. La diversión está asegurada para
los amantes de la música alta, el baile y el exceso. Pero muchos
malinterpretan las virtudes de la fiesta. La cocaína forma parte del
cóctel en la oscuridad del antiguo cauce del río Turia.


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