Els Papers de Santa Maria de Nassiu

EDUQUEU ELS XIQUETS I NO HAUREU DE CASTIGAR ELS HOMES (PITÀGORES)

Mi claustro es el mundo, llibre de Sor Lucía Caram

Aquest llibre és un dels que he llegit aquests darrers dies, publicat per Plataforma Editorial, a l’octubre de 2012, i ja va per la tercera edició (abril, 2013).
Aquesta Germana és molt coneguda als mitjans de comunicació però aquest fet no li lleva cap valor com a monja dominica contemplativa. Nascuda a Tucumán, Argentina, l’any 1966, compagina en l’actualitat la pregària, l’estudi i la vida en comunitat amb l’activitat social al costat dels més vulnerables d’aquesta societat. Ha estat promotora del Grup de diàleg interreligiós de Manresa, del projecte MOSAIC de salut mental i la fundació Rosa Oriol. Ara dirigeix i realitza El Punt de Trobada en Ràdio 4 de RNE.

El llibre fa un repàs al que ha sigut la seua vida fins ara. Als 18 anys, es féu monja moguda pel desig d’ajudar les persones i treballar per un món més just. I així féu de l’Evangeli el seu projecte de vida, i treballà i treballa per aconseguir un nou ordre social.

Després acollí la vida contemplativa, o siga, el que habitualment coneixem com a monja de clausura. En el llibre recorda els seus primers anys de vida en una família de l’Opus Dei (la seua), el moviciat, les dificultats per tal d’adaptar-se a una Església les estructures i formes de la qual necessiten un gran canvi. Parla també de la realitat de la vida quotidiana en comunitat, i del treball que fa al costat dels més pobres, fins i tot la passió pel futbol (que sent des de sempre) és capaç de contagiar-nos-la. Perquè, com podem llegir a la contraportada del llibre, encara que siga monja, no deixa de ser dona, filla, tia, amiga i professional. En definitiva, com diu el títol del llibre, el seu claustre és el mon.

Al llarg del llibre trobem cites d’altres autors. Ací us en deixe alguna:

Kalil Gibran: La terra és la meua pàtria, i la humanitat, la meua família.

Mamerto Menapace: El que mor no pot endur-se res del que va aconseguir en aquesta terra, però sí s’endú tot el que fou capaç de donar.

I us deixe un article que no li volgué un setmanari religiós. Però Sor Lucía el féu públic al seu bloc http://blogs.periodistadigital.com/sintoniacordial.php/2010/07/02/p274859:

¿Blasfemamos algunas veces en la liturgia?

Posiblemente el título suene a provocación, pero con tristeza puedo asegurar que no lo es. Simplemente es el sentimiento que me surge algunas veces cuando en la liturgia repetimos, no sé si inconscientemente, de forma autómata, o haciendo restricción mental, determinados disparates que pondrían en evidencia, ante cualquiera que nos escuchara desde fuera, que no creemos en el Dios de la vida de Jesucristo, sino que somos hombres y mujeres atemorizados por un dios tirano que nos oprime y que está sediento de sacrificios humanos para reparar su dignidad ofendida.

El viernes de la IV semana, hoy hace una semana, -pero podría ser cualquier otro día, sobretodo los viernes- en el rezo de vísperas tengo la impresión de que los cristianos no nos creemos que realmente estamos salvados. Y lo digo, breviario en mano, porque nuestro lenguaje se ha quedado en el Antiguo Testamento donde “el Señor de los ejércitos” estaba siempre observando la tierra para castigar.

No sé si hemos incorporado en la práctica que la salvación de Jesús es real, o si seguimos apuntados al grupo del Bautista que anunciaba la conversión ante la ira inminente de Dios, y no porque el Reino ya había comenzado.

Y la verdad, esto me da tristeza. Si hay alguien, sobre todo joven, que escucha determinadas afirmaciones alienantes de nuestra liturgia: ¿Cómo decirles después que tenemos una Buena Noticia de liberación, si lo que decimos con los labios, ¡es para echar a correr!? No entiendo cómo nos sorprende que los jóvenes no vengan, si llevamos años “espantando al personal”.

Y ahora me limito a transcribir, por ejemplo las preces del breviario de ese día.

1. …”dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad siempre inclinada al pecado…” ¿siempre? Creo que con la gracia y en virtud de sus méritos, lo de siempre, es una exageración o una mentira…
2. …”que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal, por tu misericordia obtengamos tu perdón”… Volvemos a fijarnos en nosotros más que en Dios.
3. Y en esta prez, uno ya no entiende nada, y si repite, creo que blasfema porque atribuimos a Dios lo que no tiene nada que ver con Él. Dice: “Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia, aparta el azote de tu ira, merecido por nuestros pecados”. ¿Podemos hablar del azote de la ira de Dios? ¿Cabe en el que es el amor la ira? Y ¿Cabe un azote?…..

¿Pero no habíamos quedado que los méritos son de Jesús y que ya estamos salvados? En el salmo 144 que se reza esa misma tarde decíamos: “El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones… El Señor guarda a los que van a caer… Cerca está el Señor de los que lo invocan… Con esto, el corazón se dilata, y a uno le entran unas ganas de vivir al amparo de este Dios, que hasta nos transforma y da fuerzas. Un Salmo del Antiguo Testamente, que nos esponja el corazón y la vida.

Ahí, el corazón se ensancha,…. pero luego recibimos el mazazo en las preces, que no parecen haber pasado por el Vaticano II, y sí que se quedaron en las páginas veterotestamentarias en las que se creía todavía que Dios era castigador y justiciero.

Sin duda aun nos queda mucho camino por recorrer y eso exige una conversión real para convencernos que el hombre viejo ya ha pasado y que somos criaturas reconciliadas.

Decía Nietzche “que los discípulos de Jesús deberíamos parecer más redimidos”. De lo contrario vamos a resultar más convincentes que un adicto al sofá ensalzando los beneficios del ejercicio físico…. Me temo que es algo más que un problema de lenguaje, en todo caso, yo apuesto por la Victoria de la cruz, y no me quedo en el Viernes de Pasión: Jesús ya ha resucitado y vive.

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