Els Papers de Santa Maria de Nassiu

EDUQUEU ELS XIQUETS I NO HAUREU DE CASTIGAR ELS HOMES (PITÀGORES)

26 de febrer de 2007
General
4 comentaris

La conselleria de Cultura, Educació i Esport no ens ha de fer cas

Algú pot pensar arran del titular del post que m?he tornat boig. Res més lluny de la realitat. El que passa és que el conseller sap molt bé la major part dels vots dels ensenyants públics del País Valencià on van. Enguany hem tingut eleccions sindicals al mes de novembre: a l?ensenyament no universitari ha tornat a eixir com a força més votada (i amb diferència) la Intersindical Valenciana ?STEPV-. Per tant ens hem de fer l?ànim que, com que no som com la classe mèdica (on triomfen els sindicats de classe més escorats a la dreta), la conselleria, ni p… c…
Al PV som uns 53.000 docents que, a diferència de la resta de funcionaris de la Generalitat Valenciana, no podrem conciliar maternitat, atenció de persones dependents o malalties familiars amb treball. Encara que el sindicat UGT ha emplaçat la conselleria a tancar un acord abans del 8 de març -75% són dones en aquest camp-, estic segur que conselleria no els ha de fer ni p? c? Sabeu quin estalvi té la conselleria al mes per no atendre aquesta reivindicació ?reconeguda ja a la resta de funcionariat-? 2 milions d?euros al mes. Així es poden pagar moltes campanyes publicitàries basades en l?engany i la manipulació, com ens tenen ja acostumats des de fa unes 12 anys aquests senyors que, amb el vot del poble ?sí, quina vergonya!-, ens ?manen?.

Bona vesprada.

P.S. Perquè tot no siga negatiu avui us deixe l?article que divendres publicava al periòdic EL PAIS el monjo de Montserrat Hilari Raguer, Un canónigo republicano. És molt bo.


Un canónigo republicano


HILARI RAGUER


EL PAÍS

Opinión – 23-02-2007


No hace mucho asistí a la misa de los canónigos en la catedral de
Córdoba. Era por la mañana, temprano, cuando no han llegado aún los
turistas. En el corazón de la inmensa mezquita árabe, la pequeña
catedral cristiana se me antojaba paradigma de la civilización
cristiana anegada hoy en el creciente océano islámico. Iban llegando
los canónigos, con sus capas y bonetes, y los concelebrantes con
casullas, y algunos saludaban atentamente a distinguidas damas allí
presentes, que tal vez les invitaban a tomar chocolate aquella tarde.
Creía estar en el mundo de La regenta.
La misa fue muy digna, pero yo creía percibir la sombra de un canónigo,
el más digno de todos, que años atrás fue expulsado de modo irregular e
injusto de aquel cabildo.


Acaba de publicarse un libro precioso, La pequeña grey. Testimonio religioso sobre la Guerra Civil española
(Península, 2007). Son las memorias de José María Gallegos Rocafull.
Había nacido en Cádiz en 1895 y fue canónigo lectoral de Córdoba
(1921), diputado en las Cortes Constituyentes (1931) y profesor
auxiliar de Filosofía en la Universidad de Madrid. Trabajó
especialmente en el apostolado social. Al empezar la Guerra Civil hizo
unas declaraciones condenando el alzamiento contra el Gobierno
legítimo, por lo que fue suspendido a divinis y desposeído de su canonjía.


Al terminar la guerra escribió a su obispo para expresarle su deseo de
regresar. El obispo no se dignó contestarle, sino que encargó al
vicario general que le dijera que, "por su transgresión enormemente
grave y altamente escandalosa" de haber escrito y obrado a favor de "la
revolución roja marxista", no podía reintegrarse a su puesto en el
cabildo, y que ni soñara con percibir los haberes de canónigo
devengados. Lo que tenía que hacer era buscar en un país lejano "donde
el delito no fuera tan público y notorio", un obispo benévolo que le
levantara la suspensión a divinis.
La despedida, que sonaba a sarcasmo, era la sobada fórmula burocrática
"Dios guarde a usted muchos años". Expertos canonistas le aseguraban
que las sanciones impuestas eran totalmente irregulares, y que si
apelaba a Roma le darían la razón, pero no quiso pleitear con la
Iglesia. Tuvo que exiliarse y fue profesor de Filosofía en la
Universidad de México, donde murió en 1963. Allí le conoció el P.
Miquel Batllori, que le tenía un gran respeto.


Termina su relato en marzo de 1939. Derrotado el Ejército republicano,
un alud de cientos de miles de hombres, mujeres y niños han pasado los
Pirineos y han sido internados en aquellos infames campos de
refugiados. "Acabó ya la guerra", se dice. "¡Qué extraña manera de
salvar a España!", apostilla. Pero le abruma, "como visión dantesca, el
éxodo de toda esa inmensa muchedumbre… que se amaciza en la frontera,
huyendo despavorida de los vencedores. Huyendo de los moros y de los
militares, pero también de los clérigos y de los obispos". Hace suyas
las palabras de Jesús antes de la multiplicación de los panes: Misereor super turbam,
"me da lástima esta muchedumbre". Palabras que ha estado esperando oír
de labios de los prelados españoles. "Ellos, más que nadie de los
españoles, han contribuido a la victoria franquista. Tienen sobrada
autoridad y merecimientos para implorar, para exigir un perdón". Si
durante la contienda creyeron que debían bendecir a los sublevados,
"¿no es ahora la hora de probar con el ejercicio de la caridad y la
misericordia que era justificado el apoyo que prestaron a Franco? Ya
que no fueron pacificadores en la guerra, ¿por qué no lo son en la
paz?".


El título, La pequeña grey,
alude a las palabras de Jesús, cuando tras el entusiasmo que al
principio suscitaron sus milagros, muchos seguidores lo abandonan,
decepcionados por su mesianismo que se vuelca en los pobres y los
pecadores. Entonces dice a los pocos que le han permanecido fieles: "No
temáis, pequeña grey, porque se ha complacido el Padre en daros a
vosotros el Reino" (Lc 12,32). No es a través de la Iglesia
triunfalista, poderosa y arrogante que el Reino triunfará, sino por
medio de la pequeña grey. Por ella había optado el canónigo Gallegos
Rocafull.


Hilari Raguer es historiador y monje de Montserrat.



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  1. Pel que respecta a la qüestió sindical crec que la màxima recompensa és la de no haver caigut en el que anomenes "sindicats de classe més escorats a la dreta".

    I pel que respecta a l’article, he de dir que m’ha commogut la historia però crec que malauradament és tracta del que podríem anomenar "un lliri entre cards".

    A reveure!

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