Els Papers de Santa Maria de Nassiu

EDUQUEU ELS XIQUETS I NO HAUREU DE CASTIGAR ELS HOMES (PITÀGORES)

AVUI, I A PESAR DE QUI JO SÉ -ARAS ES FA PASSAR PER ANÒNIM- US HAIG DE RECOMANAR LA LECTURA DE L’ARTICLE SEGÜENT

Acabe de llegir a EL PAÍS (edició valenciana) l’article de José Gimeno Sacristán, Catadràtic de Didàctica i Organització Escolar de la Universitat de València, Un esperpento original.  Si voleu saber els motius de la trista realitat de l’escola valenciana i pública sols cal que llegiu aquest fragment. Si en voleu saber més, llegiu-lo sencer a continuació.


Con la idea de corregir la agenda (antes de que nos entretengan con
las ventajas de los uniformes) yo les plantearía temas como los
siguientes.

¿Qué explica el que en el sistema educativo
valenciano logren graduarse en el Bachillerato menos jóvenes que la
media española, ocupando el cuarto último puesto entre todas la
Comunidades Autónomas incluidas Ceuta y Melilla. Un 38,8% frente al
44,4%?

¿Por qué la tasa de acceso al Bachillerato es de las más bajas del Estado, ocupando el décimo quinto lugar?

¿Por
qué nuestros alumnos de ESO tienen peores resultados que los del resto
de España, además de que en ese nivel el porcentaje de graduados en los
últimos diez años, en la Comunidad Valenciana ha descendido un 5,1%,
mientras que la media española lo ha hecho en un 3%?

¿Por qué la
Comunidad Valenciana es la última del Estado en alumnos dentro de
Programas de Garantía Social (4,9% frente al 8,5%)?

¿Por qué los
estudiantes valencianos que a los 15 años están en el curso que les
corresponde a esa edad son menos que la media nacional y en los últimos
diez años ese indicador ha bajado el triple que en el resto de España?

¿Por qué la tasa de escolarización a lo tres años es la penúltima entre todas las Comunidades Autónomas?

¿Por
qué en la Comunidad Valenciana el porcentaje de alumnos becarios en
Bachillerato y Formación Profesional es del 13,6%, mientras que la
media española es del 16,9%?

¿Qué están haciendo en el Gobierno
para que la Comunidad Valenciana sea la última en cuanto al número
medio de ordenadores por profesor y por unidad o grupo y en el
porcentaje de centros con conexión a Internet con ADSL?

De la
vergüenza de las aulas en barracones impartiendo la Educación para la
Ciudadanía carecemos de datos estadísticos para poder comparar, pero
seguramente tendremos posiciones con dígitos más altos. No les
ahorremos explicaciones al respecto.

Res més.


Pocos argumentos nuevos pueden añadirse contra la ocurrencia
esperpéntica -con cierta gracia creativa, si no fuese real- de
desarrollar la materia de Educación para la Ciudadanía en el idioma
inglés, adoptada por la Administración educativa de la Comunidad
Valenciana.


Sabemos que, en un principio, el rechazo del PP a la materia se
explicaba por razones ideológicas partidarias, con el ánimo de hacer un
boicot a la política del Gobierno central, amparado en los sectores más
conservadores de la Iglesia católica.


Teniendo que aceptar lo inevitable, después desarrollaron la táctica de
decir no querer implantarla y pedir a los padres que adujesen la
objeción de conciencia. Inaudito, aunque explicable, dado el déficit de
modernidad que arrastramos.


Pero tuvieron que implantarla y lo hicieron a regañadientes con una
especie de rabieta infantil para salvar la dignidad, del tipo de:
¡pues, ahora, castigados mis súbditos, se dará en inglés! Aporreaban al
Gobierno central en la espalda de los centros y del profesorado
propios. Golpes que, a su vez, acabará recibiendo el alumnado, si no se
detiene la excentricidad, convertida ahora en esperpento irresponsable.
La confrontación política se convertía de este modo en un problema para
el sistema educativo valenciano.


Nacía así la más original fórmula de organización del currículo y de la
enseñanza en la historia de la educación, categoría sólo disputada por
aquel ministro (Julio Rodríguez, 1974) inventor del calendario escolar
juliano, que imponía el comienzo de curso en el primer día del mes de
enero.


Se supone que nos gobiernan gentes que controlan sus reacciones y
actuaciones y que el Gobierno contribuye a facilitar el orden de la
organización educativa y el buen quehacer del profesorado, pero
hicieron lo contrario. Pretendiendo evitar lo que podría interpretarse
como una claudicación, defienden su original imposición aduciendo que
nadie puede menospreciar el avanzar en el dominio de la lengua inglesa.


Esta acumulación de despropósitos no nos la merecemos ni tiene lógica
alguna, además de ser inviable. Supone, o bien un desconocimiento de la
realidad o una irresponsabilidad.


No sabemos los efectos sobre el alumnado, aunque pueden suponerse. Se
producirá un aprendizaje de la materia de baja calidad, al partir de un
profesorado que no la domina lo suficiente para enseñarla, considerando
además que el alumnado carece del nivel en el dominio del inglés para
aprenderla; lo cual vendría a satisfacer el objetivo político de evitar
esa formación para la ciudadanía. De paso, logran otros objetivos. Una
vez más la Administración marca la agenda de los debates que tienen
menor coste político salvo el de hacer el ridículo, evitando arrimarse
a los problemas reales. Y la marcan porque no hay otras que se les
opongan o están vacías. Prefiero creer que el ejercicio del poder tiene
algo de malvado antes que admitir tanta incompetencia ocupando el
gobierno del sistema educativo.


Con la idea de corregir la agenda (antes de que nos entretengan con las
ventajas de los uniformes) yo les plantearía temas como los siguientes.


¿Qué explica el que en el sistema educativo valenciano logren graduarse
en el Bachillerato menos jóvenes que la media española, ocupando el
cuarto último puesto entre todas la Comunidades Autónomas incluidas
Ceuta y Melilla. Un 38,8% frente al 44,4%?


¿Por qué la tasa de acceso al Bachillerato es de las más bajas del Estado, ocupando el décimo quinto lugar?


¿Por qué nuestros alumnos de ESO tienen peores resultados que los del
resto de España, además de que en ese nivel el porcentaje de graduados
en los últimos diez años, en la Comunidad Valenciana ha descendido un
5,1%, mientras que la media española lo ha hecho en un 3%?


¿Por qué la Comunidad Valenciana es la última del Estado en alumnos
dentro de Programas de Garantía Social (4,9% frente al 8,5%)?


¿Por qué los estudiantes valencianos que a los 15 años están en el
curso que les corresponde a esa edad son menos que la media nacional y
en los últimos diez años ese indicador ha bajado el triple que en el
resto de España?


¿Por qué la tasa de escolarización a lo tres años es la penúltima entre todas las Comunidades Autónomas?


¿Por qué en la Comunidad Valenciana el porcentaje de alumnos becarios
en Bachillerato y Formación Profesional es del 13,6%, mientras que la
media española es del 16,9%?


¿Qué están haciendo en el Gobierno para que la Comunidad Valenciana sea
la última en cuanto al número medio de ordenadores por profesor y por
unidad o grupo y en el porcentaje de centros con conexión a Internet
con ADSL?


De la vergüenza de las aulas en barracones impartiendo la Educación
para la Ciudadanía carecemos de datos estadísticos para poder comparar,
pero seguramente tendremos posiciones con dígitos más altos. No les
ahorremos explicaciones al respecto.


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