LLAMADA  URGENTE  –  5  de  febrero de 2020 BOLIVIA Falta de atención médica a un fotoperiodista detenido, enfermo e incomunicado

LLAMADA  URGENTE  –  5  de  febrero de 2020

 

BOLIVIA

 

Falta de atención médica a un fotoperiodista detenido, enfermo e incomunicado

 

El fotoperiodista argentino Facundo Molares Schoenfeld, de 44 años, con Doc. Nº 24904415, se halla detenido, incomunicado y sin la atención médica que necesita en la prisión de máxima seguridad de Chonchocoro en Bolivia. Según informaciones fidedignas, el pasado 11 de noviembre de 2019 llevaron a Facundo Molares, en estado inconsciente, al hospital municipal del municipio de Montero donde, tras la primera atención, decidieron trasladarlo al Hospital Universitario Municipal Japonés de Santa Cruz de la Sierra, ya que se encontraba en estado muy grave a causa de una insuficiencia renal aguda, de origen desconocido, sin que presentara herida actual alguna ni hematomas. Allí le provocaron un coma inducido. Llegó al hospital indocumentado y allí informaron a la policía. Alertado su padre Néstor Hugo Molares que su hijo sería llevado al hospital Japonés y allí llegaron, él y su pareja, Silvana Irene Reyes, en vuelo urgente desde Argentina, pasadas las 21h del 12 de noviembre. Identificaron a Facundo, esposado, inconsciente y con respiración asistida, y el director médico les entregó el informe impreso. Una vez identificado, la policía “googleó” su nombre y encontró que había pertenecido a las FARC de Colombia y ordenaron su detención. A continuación, tres individuos detuvieron a los padres y los trasladaron a la comisaría de Montero, donde los encerraron con grandes vejaciones. Fueron liberados la noche del 14 de noviembre, obligándolos a abandonar el país bajo amenaza de que los iban a masacrar y prohibiéndoles volver a visitar a su hijo. Marcharon inmediatamente en avión a Argentina.

 

Facundo Molares estuvo durante 18 días esposado a la camilla del hospital sin ningún tipo de imputación formal y en coma hasta que, el 29 de noviembre, tras despertar del coma, aunque aún presentaba fallos sistémicos y se le administraba suero y medicación, lo sometieron a una audiencia cautelar. El juez dictaminó prisión preventiva para Facundo Molares, con la expresa condición de que no fuese trasladado hasta su recuperación. Pero el 2 de diciembre, la policía exhibió al Hospital Japonés, un informe extraño al Hospital, que les “sugiere alta hospitalaria por medicina legal”. Lo trasladaron al penal de Palmasola, sin ropa, ni calzado ni medicamentos, de manera intempestiva, sin autorización del Juez interviniente y sin alta médica del Hospital. Al día siguiente, el cónsul argentino Roberto Dupuy pudo comunicar al padre de Facundo que supo estos hechos por los medios audiovisuales.

 

El 5 de diciembre, éste cónsul se traslada al penal de Palmasola acompañado de un médico que, tras visitar a Facundo, le diagnostica infección pulmonar, hipertensión, entre otras dolencias, y solicita estudios de laboratorio para el 9 de diciembre; pero el 6 de diciembre, lo trasladan, sin avisar, a la prisión de máxima seguridad de Chonchocoro, en La Paz, a más de 500 km de la ciudad de Montero donde se inició el expediente judicial. Actualmente, sigue preso en Chonchocoro, sin acceso al tratamiento médico especializado que precisa, por lo que padece náuseas, vómitos, pérdida de apetito, cansancio, fallos respiratorios y cardiacos, y debilidad generalizada, problemas para dormir, incontinencia urinaria y pérdida de visión de su ojo derecho, entre otros desórdenes multisistémicos. Además, se encuentra en régimen severo de incomunicación, con sólo media hora diaria de salida de la celda y, sin poder comunicar con su familia.

 

Facundo Molares se encuentra imputado acusado, junto con otros, del homicidio de dos personas durante los enfrentamientos en Montero, Santa Cruz de la Sierra el 30 de octubre de 2019, aunque Facundo Molares Schoenfeld no sea ninguna de las personas armadas registradas en las fotos. Las pruebas que manejan para introducirlo en esta causa penal son, por una parte, su presencia en Santa Cruz y en las manifestaciones y, por otra, sus antecedentes en las FARC y las lesiones antiguas en su cuerpo, por lo que deducen que es guerrillero, pero sin un hecho concreto, puntual y detallado del que se pueda defender. No tienen en cuenta que Facundo Molares se acogió y colaboró a la desmovilización en 2017.

 

Adjuntamos dos propuestas de carta (sellos de 1,55 y 0,65 euros, respectivamente).

Fax de la embajada: 915 773 946

 

 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,  . . . de febrero de 2020

 

 

 

Sra. Dña. María Cristina Díaz Sosa

Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia

Luis Paz Arce, 352 (ex. Pilinco)  –  Zona Parque Bolívar

LA    PAZ   –   Bolivia

 

 

Sra. Presidenta:

 

Conociendo los hechos por la ACAT-Cataluña/España, afiliada a la Federación Internacional de la Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura (FIACAT), me preocupa la detención preventiva arbitraria e incomunicada y el trato cruel e inhumano en la prisión de Chonchocoro, del fotoperiodista argentino Facundo Molares Schoenfeld, de 44 años, con Doc. Nº 24904415.

 

Facundo fue a Bolivia a cubrir las elecciones del 20 de octubre 2019 para la revista “Centenario” y, a mediados de octubre, comunicó a su padre, vía whatshapp, que estaba enfermo. El día 11 de noviembre de 2019, lo llevaron en estado inconsciente, al hospital municipal de Montero donde, tras la primera atención, decidieron trasladarlo al Hospital Universitario Municipal Japonés de Santa Cruz de la Sierra, ya que se encontraba muy grave a causa de una insuficiencia renal aguda, de origen desconocido, sin presentar herida actual alguna ni hematomas. Allí le provocaron un coma inducido. Llegó al hospital indocumentado y allí informaron a la policía. Alertado su padre Néstor Hugo Molares de que su hijo sería llevado al hospital Japonés, se desplazó a Santa Cruz de la Sierra con su pareja, Silvana Irene Reyes, en vuelo urgente desde Argentina, pasadas las 21h del 12 de noviembre. Identificaron a Facundo, esposado, inconsciente y con respiración asistida.

 

Una vez identificado por su padre, la policía encontró que había pertenecido a las FARC de Colombia y ordenó su detención. A continuación, detuvieron a los padres y los trasladaron a la comisaría de Montero, donde los encerraron con grandes vejaciones. Fueron liberados la noche del 14 de noviembre, obligándolos a abandonar el país bajo amenaza de que los iban a masacrar y prohibiéndoles volver a visitar a su hijo. Marcharon inmediatamente en avión a Argentina.

 

Pese a que no hay pruebas de ningún hecho concreto del cual se le pueda acusar, Facundo Molares Schoenfeld se encuentra imputado, junto con otros, ante el Juzgado 3 de Instrucción Penal de Montero del homicidio de dos personas durante los enfrentamientos en Montero el 30 de octubre de 2019. No es ninguna de las personas armadas registradas en las fotos, su presencia en Santa Cruz es  debida a su profesión periodística, sus antecedentes en las FARC y sus presuntas cicatrices como guerrillero no pueden aducirse para imputarle hechos del 30 de octubre en Montero, pues Facundo Molares se acogió y colaboró a la desmovilización en 2017. El estado en que lo recogieron en el hospital el 11 de noviembre muestra que llevaba tiempo enfermo y debilitado, por lo que es muy improbable que pudiese participar en los enfrentamientos 11 días antes de su internamiento.

 

Por lo expuesto, le pido, Sra. Presidenta del Tribunal Supremo, que quiera garantizar:

  • la integridad física y psicológica de Facundo Molares Schoenfeld, proporcionándole la atención y el tratamiento médico adecuado que por su precario estado de salud necesita;
  • la repatriación de Facundo Molares a Argentina por razones humanitarias y de justicia, por respeto a sus derechos fundamentales, especialmente a la salud y a la vida;
  • una actuación transparente y justa de la justicia boliviana, procediendo a la liberación de Facundo Molares si no aparecen pruebas realmente concretas de un delito vigente;
  • y también, la investigación independiente e imparcial de los hechos vejatorios contra su padre, Néstor Hugo Molares y su esposa Silvana Irene Reyes. a fin de esclarecerlos, llevar ante un tribunal a los responsables y sancionar lo que proceda.

 

Reciba, Sra. Presidenta, mis más respetuosos saludos.

 

 

Firma:                                          Nombre:                                   Dirección:

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,  . . . de febrero de 2020

 

 

 

Sr. Embajador del Estado Plurinacional de Bolivia

Guisando, 27

28035  Madrid

 

 

Sr. Embajador:

 

Conociendo los hechos por la ACAT-Cataluña/España, afiliada a la Federación Internacional de la Acción de los Cristianos para la Abolición de la Tortura (FIACAT), me preocupa la detención preventiva arbitraria e incomunicada y el trato cruel e inhumano en la prisión de Chonchocoro, del fotoperiodista argentino Facundo Molares Schoenfeld, de 44 años, con Doc. Nº 24904415.

 

Facundo fue a Bolivia a cubrir las elecciones del 20 de octubre 2019 para la revista “Centenario” y, a mediados de octubre, comunicó a su padre, vía whatshapp, que estaba enfermo. El día 11 de noviembre de 2019, lo llevaron en estado inconsciente, al hospital municipal de Montero donde, tras la primera atención, decidieron trasladarlo al Hospital Universitario Municipal Japonés de Santa Cruz de la Sierra, ya que se encontraba muy grave a causa de una insuficiencia renal aguda, de origen desconocido, sin presentar herida actual alguna ni hematomas. Allí le provocaron un coma inducido. Llegó al hospital indocumentado y allí informaron a la policía. Alertado su padre Néstor Hugo Molares de que su hijo sería llevado al hospital Japonés, se desplazó a Santa Cruz de la Sierra con su pareja, Silvana Irene Reyes, en vuelo urgente desde Argentina, pasadas las 21h del 12 de noviembre. Identificaron a Facundo, esposado, inconsciente y con respiración asistida.

 

Una vez identificado por su padre, la policía encontró que había pertenecido a las FARC de Colombia y ordenó su detención. A continuación, detuvieron a los padres y los trasladaron a la comisaría de Montero, donde los encerraron con grandes vejaciones. Fueron liberados la noche del 14 de noviembre, obligándolos a abandonar el país bajo amenaza de que los iban a masacrar y prohibiéndoles volver a visitar a su hijo. Marcharon inmediatamente en avión a Argentina.

 

Pese a que no hay pruebas de ningún hecho concreto del cual se le pueda acusar, Facundo Molares Schoenfeld se encuentra imputado, junto con otros, ante el Juzgado 3 de Instrucción Penal de Montero del homicidio de dos personas durante los enfrentamientos en Montero el 30 de octubre de 2019. No es ninguna de las personas armadas registradas en las fotos, su presencia en Santa Cruz es  debida a su profesión periodística, sus antecedentes en las FARC y sus presuntas cicatrices como guerrillero no pueden aducirse para imputarle hechos del 30 de octubre en Montero, pues Facundo Molares se acogió y colaboró a la desmovilización en 2017. El estado en que lo recogieron en el hospital el 11 de noviembre muestra que llevaba tiempo enfermo y debilitado, por lo que es muy improbable que pudiese participar en los enfrentamientos 11 días antes de su internamiento.

 

Por lo expuesto, le pido, Sr. Embajador, sus gestiones ante el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, para que quiera garantizar:

  • la integridad física y psicológica de Facundo Molares Schoenfeld, proporcionándole la atención y el tratamiento médico adecuado que por su precario estado de salud necesita;
  • la repatriación de Facundo Molares a Argentina por razones humanitarias y de justicia, por respeto a sus derechos fundamentales, especialmente a la salud y a la vida;
  • una actuación transparente y justa de la justicia boliviana, procediendo a la liberación de Facundo Molares si no aparecen pruebas realmente concretas de un delito vigente;
  • y también, la investigación independiente e imparcial de los hechos vejatorios contra su padre, Néstor Hugo Molares y su esposa Silvana Irene Reyes. a fin de esclarecerlos, llevar ante un tribunal a los responsables y sancionar lo que proceda.

 

Reciba, Sr. Embajador, mis más respetuosos saludos.

 

 

Firma:                                          Nombre:                                   Dirección:

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