Hui vos propose un joc

He trobat aquest reflexió d’Enric Sopena a la xarxa.

Concretament a www.elplural.com

Llegiu-la, és molt il.lustrativa

Fabricantes de separatistas a granel

Se ha abierto una causa general política contra los nacionalistas

Los partidos nacionalistas se están transformando en la madre de casi todos los males. Al Estatut se le combate con el añadido, que no viene de ahora, de que los nacionalismos son perversos. Un repaso por la historia reciente llevaría a la conclusión de que los partidos nacionalistas son partidos democráticos cuya trayectoria no empezó el día después del 20-N de 1975. Ayer Pedro J. Ramírez aseguraba en El Mundo que “empezamos permitiéndoles que sustituyeran los símbolos comunes por los excluyentemente suyos”.

La ofensiva contra el Estatut -que por ahora parece seguir otorgando todavía réditos al PP, según la encuesta de La Vanguardia de ayer- se va transformando, de modo acelerado, de acuerdo con las previsiones del guión o la hoja de ruta en una descalificación global de los nacionalismos periféricos. El artículo dominical de Pedro J. Ramírez certifica esta estrategia empujada por el PP con la cooperación de los medios afines. La derecha actúa “sin complejos” desde el liderazgo de Aznar. Al nacionalismo español -que es una la las señas de identidad de los conservadores- le sucede lo mismo.

Perdonavidas
Erigiéndose en perdonavidas, Ramírez escribe cosas como éstas: “Empezamos permitiéndoles que sustituyeran los símbolos comunes por los excluyentemente suyos de forma que la bandera del PNV lo fue de una Comunidad Autónoma Vasca (…) y la añeja canción de guerra de media Cataluña se convirtió en el himno moderno de toda ella”.

Carta Otorgada, no

Silencia el director de El Mundo algunos hechos incontrovertibles. La transición, es decir, el tránsito de la dictadura a la democracia -a pesar de que se llevó a cabo bajo la presión de los poderes fácticos del franquismo, como el Ejército-, no se  construyó gracias a una especie de Carta Otorgada. No se trataba de “permitir” nada de arriba abajo, sino de llegar entre todos a acuerdos. Fue un proceso de negociación y pacto, situados todos los actores en pie de igualdad.

La transición   
Participaron en la transición  desde AP, UCD, PSOE  hasta el PCE y  otros partidos más a la izquierda. Pero también estuvieron presentes y con relevante protagonismo los partidos nacionalistas, aunque desde el inicio no estuviera, por cierto, ERC. Esquerra no fue legalizada antes de las elecciones de 1977 y tuvo que concurrir a ellas con otra denominación.

Símbolos ¿comunes?
Silencia Ramírez que los símbolos nacionales o estatales, que él describe  como comunes -comunes se supone para todos los españoles-  eran entonces, tras la muerte del dictador, los del franquismo, impuestos vía bayonetas por los vencedores de la guerra: desde la bandera rojigualda al himno nacional incluyendo al Rey designado para esa función por el Caudillo. Luego unos fueron mejorados, como la bandera, y, ciertamente, el Rey dejó de ser -por fortuna para este país-  el heredero de Franco para convertirse en un poderoso agente del cambio. El himno nacional es idéntico.

No sólo Carrillo
¿Escribiría Ramírez que Carrillo, por ejemplo, fue el que permitió -utilizando su mismo vocablo- que continuara la bandera bicolor y quien asumió la Monarquía? No sólo fue Carillo. Aceptaron la continuidad básica de los símbolos también los dirigentes de la mayoría de los partidos que habían estado en la oposición al Régimen: desde la izquierda a los nacionalistas.

Jordi Pujol
Sostiene Ramírez -en su alegato contra los nacionalistas- que “aprendimos a bailarle el agua al Molt Honorable President.” ¿Ha olvidado también el director de El Mundo que Jordi Pujol, cuando ya era banquero, fue condenado por un Consejo de Guerra, estuvo preso en la cárcel de Zaragoza e hizo cuanto pudo -desde su lógica política, naturalmente- para terminar con el tirano.

Amplio respaldo
Mis coincidencias ideológicas con el PNV, CiU, ERC o BNG son más bien escasas, por no decir inexistentes en relación a sus programas nacionalistas de máximos y, en algunas cuestiones, de mínimos. Pero estos partidos y otros cuentan con el respaldo, desde hace muchos años, de amplios sectores de la sociedad vasca, catalana y gallega.
                                              
Después del 20-N
Son, sobre todo, partidos democráticos cuyo recorrido no empezó curiosamente el día después  del 20-N de 1975. Estaban ya con anterioridad donde era incómodo y muy arriesgado estar, con Franco vivito y coleado. Estuvieron junto a las izquierdas españolas en la Assemblea de Catalunya, en la Junta Democrática y en la Plataforma Democrática. También, claro, en la Platajunta.  Acumulan errores, contradicciones, irregularidades y hasta corrupciones: más o menos como todos.

Raíces inquisitoriales
Montar una causa general -eso sí, de carácter político fundamentalmente- contra las formaciones nacionalistas sólo conduce a enfrentamientos o conflictos entre comunidades. Contribuye a enquistar peligrosamente rencores que más tarde son difíciles de superar. El historiador Francisco Espinosa ha profundizado en el concepto de causa general -de raíces inquisitoriales- y ha subrayado que “la causa general, un gran proceso abierto (…) para informar “de los hechos delictivos y otros aspectos de la vida en zona roja desde el 18 de julio hasta la liberación”, comenzó oficialmente en abril de 1942, con una iniciativa (…) promovida directamente por Franco”.

Los salvadores    
Habrá que puntualizar a estas alturas que evocar todo aquello  de “la conspiración de rojos, masones y separatistas” sirvió de justificación durante décadas a cuantos salvaron de forma sangrienta España?  ¿Cuándo entenderán algunos que con frecuencia los separadores son precisamente fabricantes de separatistas a granel?

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