Pensar a llarg termini

long term
Durante la pasada semana el Bloc llevó a cabo mediante referéndum un ejercicio de democracia interna que ha conducido a sus bases a tomar una posición clara ante el discutido pacto con Podemos de cara a las elecciones Generales de diciembre y que tanto viene dando que hablar desde principio del verano. Una votación en la que, pese a que la participación apenas ha llegado al 51%, ha quedado patente que una amplia mayoría de la militancia es contraria a cualquier tipo de acuerdo con la formación de Pablo Iglesias sencillamente porqué, pese a que pueda haber algunas coincidencias en aspectos programáticos, Compromís ya ocupa por sí mismo en el País Valenciano ese nuevo espacio de ruptura. Y lo ha ocupado por méritos propios tras años de trabajo de sus afiliados y simpatizantes, tras años de buen trabajo de su grupo parlamentario en Les Corts y después de labrarse y dotar de contenido a un espacio propio que se sitúa en la protesta, pero que lo hace en clave valenciana.

Algunas voces favorables al pacto argumentan que es necesario pues hay que superar a toda costa al PSOE (y también al PP!) . Que supone demasiado riesgo que el propio Podemos te pueda pasar. Incluso que un PSOE venido a menos te vuelva a tomar distancia. Soy de los que cree en el largo plazo. Y los cimientos de la propia coalición han de seguir fortaleciéndose puesto que mucho del voto recibido en mayo no se ha consolidado plenamente. Y dudo que se consolide si se decide pactar con Podemos y no solamente porqué para algunos estarías renunciando a los orígenes o a la “obediencia nacional”, sino también porqué estás pactando con alguien que trata de amortiguar su caída a toda costa mediante pactos territoriales donde apenas tiene base.

La sensación de que se está haciendo política desde aquí y para la gente de aquí sin ninguna atadura con Madrid es la que prevalece en el imaginario colectivo y la que, sustentada por unos liderazgos mediáticos, ha hecho crecer a la coalición. Se ha consolidando un espacio propio en esta tierra donde cohabitan el Bloc, Iniciativa del País Valencià, Els Verds-Esquerra Ecologista y un sinfín de personas que se han ido sumando a la cooperativa política como adheridos o Gent de Compromís. Y es que el éxito radica precisamente en eso: en la transversalidad de un proyecto integrador. En un valencianismo progresista que siempre ha defendido la política hecha desde aquí y sin sumisiones a los partidos de corte estatal y que ha sido la primera voz que ha reclamado bien a las claras las mejoras en la financiación autonómica. En una fuerza que no ha dudado en señalar como de importante resulta el Corredor Mediterráneo para el futuro de nuestras pymes; o que, primero desde el municipalismo, y después ya desde Les Corts Valencianes se ha destacado por luchar contra la corrupción y las redes clientelares que los populares han venido tejiendo durante más de veinte años. También ha sido Compromís la primera formación que desde aquí luchó contra los desahucios y propuso alternativas; o se puso rápidamente al lado de las víctimas del accidente del metro de Valencia; o al reclamó una y otra vez los derechos de las personas dependientes, de los niños encerrados en barracones escolares. La gente ha visualizado esta continuada acción política y ha percibido qué formación se ha reclamado un día tras otro y con contundencia la necesaria transparencia que los ciudadanos venían exigiendo a las instituciones los últimos años.

Para apuntalar y reafirmar una progresión que ha llevado prácticamente a triplicar los porcentajes obtenidos en las Autonómicas de 2011, es absolutamente necesario continuar haciendo política en clave valenciana, desde aquí y para la gente de aquí. Acudir a unas elecciones Generales de la mano de Podemos es una aventura de demasiado riesgo puesto que ni se va a producir una suma aritmética de votos, ni se van a poner en común una serie de sensibilidades, de maneras de entender el funcionamiento de las organizaciones políticas o de concebir nuestras peculiaridades, nuestras problemáticas y nuestras prioridades presentes y futuras. Nuestro marco político es el País Valenciano, su gente, sus estructuras, su financiación, su territorio, su lengua, o su identidad; y por ello somos muchos los militantes y los simpatizantes que pensamos que no es viable ni es conveniente ligar el futuro inmediato de la coalición a una formación de corte estatal y crecida al calor de las televisiones que tiene como objetivo primordial colocar a su líder en la Moncloa. Compromís no puede defraudar a su militancia ni a sus nuevos electores, y la independencia y la valencianidad del proyecto han de seguir siendo valores referenciales para la consolidación del proyecto a largo plazo.

(Article publicat a Valencia Plaza 20.09.2015).

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