En favor d’un/a Representant Especial de la UE pels drets de les dones

En el marc d’una campanya que estem duent a terme algunes i alguns MEPs en relació a la petició de dotar la UE de la figura del o de la Representant Especial de la UE per als drets de les dones, la meva companya de Grup, Kathalijne Buitenweg, i jo mateix vàrem fer fa diverses setmanes un article que, malauradament, no ha aconseguit trobar espai en els mitjans de premsa escrita de casa nostra (sí que n’ha trobat, sortosament, en altres països), així que l’adjunto a continuació:

La UE y la promoción de los derechos de las mujeres

Tal y como constantemente nos recuerda la ONU, la lucha contra el hambre y la pobreza exige dedicar una atención especial al fortalecimiento de los derechos de las mujeres. Quienes firmamos este articulo proponemos que la Unión Europea tome la iniciativa adoptando unas Directrices específicas sobre promoción y protección de los derechos de las mujeres, así como nombrando una Representante Especial de la UE para los Derechos de las Mujeres.(segueix…)


Ya hace ocho años que casi todos los países firmaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Pobreza, mortalidad infantil y materna, analfabetismo, VIH/SIDA y contaminación ambiental deberían ser reducidos considerablemente para el año 2015. Habiendo ya transcurrido la mitad del periodo, se hace cada vez más evidente que la mayoría de los objetivos no van a lograrse. Aún así es fundamental acercarnos lo máximo a ellos.

Las mujeres juegan un papel clave en la lucha contra la pobreza, pero sus habilidades y potencialidades no suelen ser promovidas suficientemente en muchas partes del mundo. No tienen igual acceso a educación, trabajo y propiedad, y son quienes más pueblan las capas sociales bajas (750 millones de mujeres viven con menos de un dólar al día).

Numerosos estudios muestran cómo el hecho de otorgar a las mujeres el poder de decidir sobre sus propias vidas (apoderamiento) no sólo pone de manifiesto el respeto hacia ellas, sino que también sienta las bases para la recuperación económica, social y política de muchas sociedades. Entre las numerosas formas de apoderamiento, por otro lado, cabe mencionar la de la capacidad de decidir sobre el propio cuerpo, lo que implica la necesidad de invertir en salud sexual y reproductiva.

Las mujeres liberadas de la carga de embarazos no deseados son más productivas, y tienen más dinero para gastar en comida, salud y educación. Las mujeres que controlan su propia vida mandan a sus hijos e hijas a la escuela. Sus hijas elegirán una carrera, se casarán a una edad más madura y es más probable que puedan decir no al sexo no deseado, por lo que corren un menor riesgo de ser víctimas de violencia y enfermedades. Los datos, aquí, también son abrumadores: si todos los niños y niñas fueran a la escuela primaria podrían evitarse siete millones de nuevas infecciones de VIH en un periodo de diez años.

Ante la escasa voluntad política de avanzar seriamente hacia la igualdad de derechos reclamamos que la Unión Europea se ponga claramente a la cabeza, no sólo garantizando el pleno respeto e igualdad dentro de sus fronteras, sino promoviéndolo fuera de ellas.

La UE es el mayor contribuyente a la ayuda para el desarrollo y es el mayor bloque comercial del mundo. Ha firmado (y está negociando) Tratados con muchos países, y en todos ellos se exige que haya una cláusula democrática y de respeto de los derechos humanos. Sin embargo, dicha cláusula peca de poca concreción y de una total falta de mecanismos de aplicación. Así pues es preciso fortalecerla, pero hay que hacerlo garantizando además que se incluyen los derechos de las mujeres como eje central.

Tres Comisarios Europeos (cooperación al desarrollo, comercio y política exterior), junto con los ministros nacionales toman decisiones que afectan las vidas de las mujeres en el mundo en desarrollo. El impacto de sus decisiones sobre las mujeres permanece poco claro. No hay quién recoja datos, quién esté en contacto con las mujeres afectadas o quién intervenga cuando las decisiones políticas que se tomen sean contradictorias con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Las acciones que ha llevado a cabo la UE hasta la fecha tienen que ver con declaraciones políticas y con proyectos concretos. Sin embargo, ambas medidas son limitadas y dispares, y no constituyen un instrumento sistemático y coordinado destinado a luchar contra les desigualdades, la discriminación y la violencia contra las mujeres en el mundo.

Así pues, aspiramos a que propuestas como el nombramiento de una Representante Especial Europea para los Derechos de la Mujer, así como la adopción de unas directrices sobre Derechos de las Mujeres, pueden marcar una diferencia. Las funciones de la Representante deberían ser, entre otras, asegurar que cuando quiera que se tomen decisiones políticas los derechos de las mujeres éstas tomadas en cuenta, erigirse en la voz europea de defensa de los derechos de las mujeres, presentar propuestas al Consejo y a la Comisión (bajo el control y supervisión del Parlamento Europeo), espolear a los gobiernos nacionales a actuar de acuerdo con sus compromisos del Milenio, y, sobre todo, que Europa se convierta en accesible para la mujeres en el mundo en desarrollo que luchan por los derechos de sus hermanas y para la reconstrucción y rehabilitación de sus países.


por Raül Romeva (eurodiputado por ICV i vicepresidente Comisión de Mujeres e Igualdad de Oportunidades del Parlamento Europeo) y Kathalijne Buitenweg (eurodiputada por GroenLinks, verdes neerlandeses)

Foto: dones afganeses anant a votar a les eleccions d’agost de 2005, les quals van ésser supervitzades per la UE. Font: BBC

2 pensaments a “En favor d’un/a Representant Especial de la UE pels drets de les dones

  1. Ho diuen Narcís Prat i Pedro Arrojo; i els pagesos, i la gent, i el sentit comú: ja no hi ha sequera; si us plau, no feu la canonada, Baltasar a casa, i a remuntar !!!!!!!

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