Opi afganès: enlloc de fumigar, fabricar medicaments

Ahir al vespre vàrem tenir a l’Eurocambra un debat sobre l’informe Cappato relatiu a la ‘Proposta de Recomanació del Parlament Europeu destinada al Consell sobre la producció per a finalitats mèdiques a l’Afganistà’. Bàsicament es tracta de decidir si el PE dóna suport a l’obsessió nordamericana de fumigar-ho tot (per a benefici de Monsanto) o en canvi es fa cas de la proposta del Senlis Council segons la qual el qual l’opi afganès es podria destinar a fabricar analgèsics per a països pobres i avançar així cap al dret universal a l’accés a medicaments essencials. La meva postura en el debat va ser la següent:  (segueix…)

Intervenció en plenària de Raül Romeva (ICV – Greens/EFA) en relació a l’informe CAPPATO (24 oct 07)

Quiero empezar subrayando la extrema importancia, oportunidad y valentía del ejercicio que el señor Cappato ha llevado a cabo con este informe. Las dos emergencias a las que hace referencia merecen, cada una de ellas, de una atención y de una respuesta política que ahora no tienen.

Mientras que la situación relativa a la seguridad y la producción de opio en Afganistán es crecientemente preocupante, la necesidad de proporcionar analgésicos a escala mundial, por su parte, supone una de las mayores emergencias humanitarias de la actualidad, aunque lamentablemente sea también una de las más silenciadas.

El ponente ha hecho con este informe un ejercicio nada fácil, y por ello remarcable, por lo que, una vez más, le reitero mi apoyo y el de mi grupo.

Como él mismo ha dicho en alguna ocasión, aunque el vínculo entre ambos temas no es necesariamente inmediato, sí es nuestra responsabilidad como responsables políticos analizar las realidades complejas para encontrar soluciones complejas a los problemas complejos. Y esto es exactamente lo que hace este informe.

Con relación a la seguridad en Afganistán, qué duda cabe que ésta debe ser una prioridad si queremos llevar a cabo programas de desarrollo con garantías de futuro. El problema, sin embargo, es que ciertos grupos armados se nutren precisamente de la falta de regulación de la producción de opio (el sistema económico paralelo basado en el cultivo y tráfico ilegal de opio supone hoy por hoy el 40% del PIB afgano).

Ante esta situación, creo que es muy oportuno tener en cuenta iniciativas como la del Senlis Council, quienes propusieron apoyar un sistema de autorización de cultivo de opio con fines medicinales en Afganistán, cuyo destino seria sobretodo la elaboración de calmantes como la morfina o la codeína, los cuales podrían ser además vendidos a otros países que actualmente tienen poco o nulo acceso a este tipo de medicamentos esenciales debido a los acuerdos comerciales preferenciales.

Es una lástima que dicha propuesta no cuente, por el momento, con un apoyo más explícito por parte de la Comisión y ni siquiera el propio Gobierno afgano.

Pero más preocupante aún es que las medidas que se estén barajando como las más pertinentes sean, en cambio, la de la erradicación química, tal y como defienden de manera insistente desde la administración norteamericana.

Dicha medida, de ser llevada a cabo, proporcionaría a los Talibán un nuevo argumento para defender sus posiciones y, finalmente, conllevaría muy probablemente que las comunidades de agricultores acabasen en los campos de insurgentes.

Pero es que además tendría gravísimas consecuencias en términos de salud y medioambientales. Es obvio, de entrada, que las fumigaciones por aire, como supuestamente se pretende llevar a cabo en Afganistán, garantizan que la contaminación sea expandida a los humanos que habitan en las zonas fumigadas y aledañas, tal y como ya quedó demostrado a principios de año cuando dicha práctica se llevó a cabo por parte de Colombia para fumigar la producción de cocaína en la frontera con Ecuador, con la consecuente queja y denuncia a la Haya por parte de este último.

Como no soy un experto en la materia, me he informado un poco sobre el tema y he encontrado que uno de los productos que se propone usar es el Glifosato (conocido como Roundup), comercializado por Monsanto, y que es un herbicida total que provoca diferentes niveles de toxicidad e incluso efectos cancerígenos.

Creo que tras los desastres causados por el Napalm y el Uranio empobrecido ya deberíamos haber aprendido la lección.

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Nota:

El glifosato (N-(fosfonometilo) glicina) C3H8NO5P) es un herbicida no selectivo de amplio espectro, desarrollado para eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Es un herbicida total. Es absorbido por las hojas y no por las raíces.

La aplicación de Glifosato mata las plantas eliminando su capacidad de generar aminoácidos aromáticos.

El glifosato es el principio activo del herbicida con nombre comercial Roundup de Monsanto. Monsanto patentó el evento resistencia al Glifosato con transgénesis con el género Agrobacterium; incorporando así a la planta de soja la resistencia al glifosato ( http://es.wikipedia.org/wiki/Glifosato )

Foto: L’Afganistà produeix el 75% de l’opi que es consumeix al món, segons NNUU. Font: BBC/AFP

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