Una perspectiva política para la izquierda ecosocialista en Europa, por Yanis Varoufakis (publicat a SinPermiso, el 30.3.14)

Por qué la izquierda en Gran Bretaña y en la Eurozona debe aspirar a un New Deal verde paneuropeo.

Estaba cantado: el capitalismo europeo tenía que terminar desquiciado tras el descarrilamiento del el sistema global de posguerra conocido como Bretton Woods. Y así ha sido.

Luego de que los EEUU perdieran sus excedentes, hacia fines de los 60, el sistema de tasas de cambio fijas y movimientos de capital severamente regulados de que se nutrió la Edad de Oro del capitalismo estaba condenado. Su inevitable colapso no podía sino empujar a la baja el dólar, liberar a los banqueros de las restricciones a que habían estado sujetos por treinta años y hacer retroceder los derechos y los servicios públicos que el trabajo había venido arrancando al capital desde la guerra.

La victoria electoral de la señora Thatcher en 1979 fue un momento clave en la era post-Bretton Woods. Fue un momento de la verdad, en el que el establishmentse reveló menos conservador (con “c” minúscula) que la clase obrera y la izquierda. Sintiendo el debilitamiento de su poder, la burguesía británica, tan renuente como conscientemente, dio a la señora Thatcher luz verde para lanzar su bola de demolición sobre la industria del acero, sobre las fábricas de automóviles y camiones, sobre las minas de carbón, sobre los astilleros; en todos y cada uno de esos sitios se hallaba atrincherado el “enemigo interior”,es decir, el movimiento obrero organizado. La reacción de la izquierda fue la de la defensa de los medio de vida a través de la defensa de un modelo de negocio en el que el propio mundo de los negocios ya no tenía interés. No es, pues, sorprendente que la izquierda fuera duramente derrotada: la amenaza de huelga carecía ya de efectos amedrentantes para unos capitalistas que habían dejado de estar interesados en… la producción.

Los gobiernos de Thatcher no fueron los responsables de la marea de cambios que se llevó por delante el modelo industrial de Gran Bretaña. El declive de ese modelo resultaba ya evidente antes de 1979, y como hemos venido a comprobar una y otra vez desde entonces en la Europa continental, el trabajo y la industria se batían por doquiera en retirada. Sin embargo, lo que hizo la señora Thatcher fue: a) crear la ideología necesaria para presentar la desindustrialización como un proyecto político populista progresista; b) alimentar, promover e hinchar una doble burbuja (bienes raíces y finanzas) que permitió gestionar el capitalismo británico en un momento de hundimiento industrial; y c) exportar su neoalquimismo ideológico y su doble burbuja al resto de Europa.

Huelga decir que la “contribución” de la señora Thatcher a la historia europea no habría sido posible de no haber existido ya ciertas corrientes subterráneas harto independientes de cualquier factor que pudiera aparecer en la pantalla del radar de la Dama de Hierro. Los EEUU, bajo la lúcida guía del presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, se estaban ya convirtiendo en una gigantesca aspiradora capaz de atraer hacia su territorio: a) las exportaciones netas mundiales, y b) el grueso de un capital mundial procedente de los beneficios dimanantes de la exportación a los EEUU –o a otros países— posibilitada por la demanda agregada que los propios EEUU estimulaban globalmente con su déficit comercial. Fue ese asombroso mecanismo de reciclaje global lo que suministró a la señora Thatcher la tabla a que agarrarse para poder poner fin a la industria británica. [1]

Pues, en efecto, cuando la señora Thatcher residía en el número 10 de Downing Street empezaba a abatirse sobre Wall Street un verdadero tsunami de capital procedente de Japón, Alemania, Holanda, Francia, los países productores de petróleo o (luego) China: eso cerraba el circuito de reciclaje y financiaba los déficits norteamericanos. Ni un segundo tardaron los banqueros de la City de Londres y sus amigos políticos conservadores en elaborar un nuevo modelo de negocio para el Reino Unido: convertir la City financiera de Londres en una estación de paso capaz de mediar entre Wall Street y las naciones exportadoras netas del mundo. Y deshacerse así de la propia industria (infestada de sindicalistas).

Años después, en 2008, las pirámides de dinero privado construidas por la City de Londres y Wall Street sobre la peana de ese tsunami constante de capital se desplomaron y ardieron. Al comienzo, los europeos dibujaron una sonrisa. Fue el momento del: “ya os lo avisamos”,espetado a unos anglosajones que se habían pasado una o dos décadas cachondeándose del terco y anticuado empeño del Continente en la producción industrial. Pero ese momento, ¡ah!, duró muy poco. No tardaron en darse cuenta de que sus propios bancos estaban rebosantes de activos tóxicos y de que habían permitido a sus banqueros incurrir en deudas (o “apalancamientos”) el doble de grandes que los de los banqueros de la esfera anglosajona. Dicho simplemente: la burbuja de la señora Thatcher había sido subrepticiamente exportada a Francfort, París, Roma, Madrid, Bruselas, etc. Lo mismo que el “modelo” de construir una competitividad fundada en una contracción salarial, que puso a las economías locales –encandiladas y eclipsadas por las ostentosas urbanizaciones y el brillo glamoroso de la jet set globalizada— en un permanente estado de lenta combustión recesiva.

Luego de 2008, mientras los EEUU y la Gran Bretaña buscaban el rescate de los banqueros con una combinación de dinero del contribuyente y políticas monetarias de flexibilización cuantitativa –con el evidente propósito de reinflar agresivamente los activos tóxicos pinchados—,Europa se hacía un lío con ese mismo proyecto. Habiéndose deshecho de sus propios bancos centrales, los políticos de la Eurozona hicieron todo lo que estuvo en su mano para cargar el peso de los activos de los bancos en apuros sobre las espaldas de los contribuyentes más débiles, lo que no pudo menos de causar una terrible recesión y poner a la Unión Europea en rumbo de desintegración segura. Sin embargo, a pesar de las diferencias significativas entre Gran Bretaña y la Eurozona, la imagen general es la misma: el establishment respondió a la crisis financiera hinchando unos activos bancarios e inmobiliarios que habría sido mejor abandonar a su suerte, y acorralando al grueso de la población con una austeridad que hacía mella en sus bolsillos, no menos que en su moral. En pocas palabras: el modelo Thatcher potenciado con esteroides.

La deuda histórica da la izquierda

Cuando la señora Thatcher tuvo que librar una guerra de clases sin cuartel por encargo de la clase dominante, no tuvo reparos en destruir capital a fin “cargarse” al trabajo y a su expresión organizada. La izquierda no se percató de eso a su debido tiempo, y el resultado es la actual crisis sin fin. En el mundo posterior a 2008, el capital está todavía menos interesado en la creación de valor que entre 1970 y el momento Lehman Brothers. En el momento de escribir estas líneas, asistimos a un fenómeno notable: mientras los Estados andan rebañando en el fondo del barril para cuadrar las cuentas (es decir, para financiar al sector público y refinanciar la deuda pública), cerca de 2 billones de dólares de ahorro empresarial ocioso andan brujuleando por el Reino Unido y Europa, demasiado amedrentados por la baja demanda como para decidirse a inversiones en actividades y procesos productivos. En vez de invertir en máquinas y trabajo calificado, las grandes empresas de toda Europa usan su efectivo para recomprar sus propias acciones en una apuesta para levantar el precio a corto plazo de esas acciones y el monto de los bonos de sus ejecutivos, ligado al precio de las acciones de las empresas. Eso, unido a la terrible arquitectura institucional de la Eurozona–que tiene atadas a dieciocho naciones al grillete de una permanente deflación por deuda—, hace que el trabajo y la sociedad en Europa agonicen y se hallen a merced de los cantos de sirena de la extrema derecha.

Gran Bretaña, en particular, bien podría calificarse como la Nación de la Recompra, porque, además de las recompras de acciones empresariales, el Banco de Inglaterra no dejado de recomprar deuda pública y privada a los bancos en un intento de reinflar la doble burbuja de la señora Thatcher. Tomados de consuno, los esquemas de recompra del Banco de Inglaterra y de las empresas privadas representan una buena parte del ingreso nacional. ¿Y para qué? Para hinchar los precios inmobiliarios en el sur (sobre todo en Londres) y causar una nueva oleada de consumo inducido por la deuda que está llevando a Gran Bretaña directamente al regazo de la próxima catástrofe financiera, económica y social. Entretanto, miesntras el el señor Osborne celebra su sombría “recuperación”, la industria sigue en pelota, y la inversión en bienes de capital está en sus mínimos históricos.

Dicho en pocas palabras: a menos que la izquierda intervenga con éxito, las sociedades europeas no se recuperarán. En 1979, la señora Thatcher alcanzó la victoria a lomos de la brillante consigna deSaatchi and Saatchi: ‘Labour isn’t working’ [en el doble sentido de “el trabajo no funciona” y “el Partido Laborista no funciona”; T.]. En 2014 tenemos que ser capaces de darle la vuelta a esa consigna conservadora (tanto en GranBretaña como en la Unión Europea) con esta otra, que no es sino la simple verdad: “el capital ya no es capaz de crear valor, ni está interesado en hacerlo”. De manera, pues, que el deber histórico del trabajo es llenar ese vacío; intervenir políticamente para hacer que la creación de valor sea de bueno posible y esté al orden del día.

Hacia un New Deal verde europeo

El crecimiento no es el asunto. La izquierda comprende que hay muchas cosas, cuyo crecimiento debe ser sofocado: los desperdicios tóxicos, los derivados tóxicos, las finanzas Ponzi, la producción de carbón, el consumo que deja insatisfecho al consumidor y daña al planeta, etc. No; el asunto es un crecimiento ecléctico en las tecnologías y en los bienes que contribuyen a una vida más plena en un planeta sostenible. La izquierda siempre ha sabido que los mercados son horribles a la hora de proporcionar sosteniblemente esas tecnologías y esos bienes, es decir, de manera tal, que fije los precios al nivel que reflejan su valor para la humanidad. En lo que la izquierda nunca ha sido demasiado buena es en la conversión de ese buen sentimiento en una política factible que puedan respaldar sus beneficiarios, que son la inmensa mayoría.

Para volver a ser relevante políticamente en un momento en que las elites europeas andan sonámbulas camino de la próxima crisis, la izquierda tiene que admitir que no está todavía en condiciones de llenar el vacío que abriría ante nosotros el colapso total del capitalismo europeo con sistema socialista capaz de funcionar: un sistema capaz, esto es, de generar una prosperidad compartida para la multitud. Lo cierto es que la crisis que empezó en 2008 y que está metamorfoseándose en nuevas tensiones socioeconómicas por toda Europa a lo que apunta, ahora mismo, no es robustecer el poder de la izquierda, sino a ofrecérselo en bandeja a la extrema derecha. Exactamente igual que ocurrió durante la Gra Depresión. Nuestra tarea debería ser doble: ofrecer a quienes no quieren entenderse a sí mismos como gentes de izquierda un análisis lúcido de la situación presente, acompañando ese análisis razonable con propuestas estabilizadoras de Europa, tendentes, esto es, a poner fin a una espiral bajista que, a fin de cuentas, no hace sino reforzar a los fanáticos reaccionarios e incubar el huevo de la serpiente.

Esas propuestas deberían concretarse en un New Deal europeo verde. Como el viejo New Deal propuesto por Franklin Roosevelt en 1933, nuestro New Deal europeo debería incluir un plan creíble de: 1) inversión en infraestructuras; 2) la noción de una red (paneuropea) de bienestar transfronterizo; 3) instrumentos de deuda pública común; y finalmente, pero no, desde luego, menos importante, lanzar 4) una contundente proclama amenazando a los banqueros con severísimas correcciones. A diferencia, en cambio, del viejo New Deal, el New Deal verde europeo debería también: a) ser capaz de combinar la financiación centralizada de proyectos de investigación energética a gran escala con la asistencia descentralizada a pequeñas unidades y cooperativas que pueden crear desarrollo local sostenible en las ciudades y en las zonas rurales; b) operar a nivel paneuropeo sin desbaratar la soberanía nacional; y c) pasar buena parte del coste de realización y financiación al Banco Europeo de Inversiones y al Fondo Europeo de Inversiones, respaldados ambos en esa tarea por el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra.

Rehabilitar al Estado

Uno de los éxitos más singulares de la señora Thatcher fue la propagación de la creencia de que nada bueno puede esperarse de las entidades públicas democráticamente controladas (o, más en general, del Estado), mientras que, en cambio, no habría límites a los milagros que puede hacer el sector privado. Fue un logro más que notable en el dominio de la propaganda manipulatoria en un mundo como el nuestro, en el que los computadores, los transistores, los viajes espaciales, el Internet, el Wifi, el GPS, las pantallas táctiles de los teléfonos inteligentes y el 75% de los nuevos fármacos más importantes son precisamente el resultado de… ¡la financiación pública en investigación y desarrollo!

Los Apps y los medios sociales pueden ser inventados rápida y eficientemente por el sector privado sólo porque el sector público ha hecho previamente el trabajo duro de invertir durante décadas en innovación a largo plazo que precisa de una financiación firme, fiel y continuada que el sector privado es absolutamente incapaz de suministrar. Como ha expuesto brillantemente Mariana Mazzucatio en su libro The Entrepreneurial State [El Estado emprendedor] [2], el capital de riesgo privado se mantiene a verlas venir mientras el sector público financia la investigación básica, y sólo entra en acción cuando se han producido los avances decisivos, limitándose entonces a cosechar oportunistamente los frutos y a patrocinar cínicos ataques políticos contra la “incapacidad del Estado” para innovar, o contra los “efectos de expulsión” de la inversión privada que supuestamente tendría la actividad pública, etc.

Dos son los cargos presentados contra el estado: su deuda, que supuestamente lastra al sector privado; y su incapacidad para innovar. Ambos cargos son fraudulentos e interesados. Gran Bretaña y la Eurozona tienen una deuda pública aplastante sólo porque los Estados tuvieron que poner orden tras el caótico desplome de las finanzas privadas. Y si los logros del Estado en materia de innovación se ha reducido y se han espaciado es porque llevamos treinta años despotricando del Estado, estrangulando la financiación pública de la investigación y de las instituciones y pasando una bola de demolición thatcheriana por los departamentos e institutos que podrían haber mantenido la capacidad europea de innovación.

La peor y más costosa de las manipulaciones de nuestro tiempo es la que presenta a la innovación como una función inversa de la fiscalidad, de los salarios y del compromiso público. Aunque es verdad que, ceteris paribus, los inversores prefieren impuestos más bajos, salarios más bajos y menos administración pública, las otras cosas nunca permanecen igual, e impuestos más bajos, salarios más bajos e inversión pública más baja están fuertemente correlacionados con trabajadores desmotivados y descalificados y con un empobrecimiento del ecosistema I+D, que es el único capaz de nutrir una inversión seriamente volcada a las actividades productivas. La izquierda debe, así pues, volver a pensar el papel que el Estado ha de desempeñar en la financiación de las tecnologías del futuro. En esa revisión intelectual es resulta central nuestra actitud ante la banca y las finanzas.

Devolver a la botella el Genio de la banca: estrategias para yugular la financiación de las apuestas de casino y para financiar la inversión

Un fantasma recorre Europa. Es el fantasma de la bancarrota. Un curioso régimen del imperio de los bancos en bancarrota. Un notable arreglo político, por el cual el mayor poder extractivo (de los ingresos y los logros de otros) está en las manos de los banqueros que controlan las instituciones financieras con mayores “agujeros negros” en sus carteras de activos. Es un régimen que lleva a marchas forzadas a la mayoría de inocentes a la trampa de los apuros inducidos por una austeridad que sólo beneficia al puñado de culpables capaces de mantener bajo chantaje al Parlamento y a la sociedad civil. Mucho se habló en 2008 de introducir “criterios regulatorios” más estrictos: ahora sabemos que nada substancial se ha hecho para reformar las finanzas.

Los gobiernos del Reuni Unido y de los países europeos están imbuidos de la falsa idea, según la cual la recuperación se producirá a través de una flexibilización cuantitativa monetaria capaz de reinflar el valor de los activos dudosos (incluidos los precios inmobiliarios antisociales) y de llenar las arcas de los bancos en la esperanza desesperada de que, entonces, los banquerios prestarán dinero a las empresas innovadoras. En pocas palabras, la estrategia de la señora Thatcher en 1980: contraer el trabajo y apostar al ladrillo, a la hipoteca y a la City financiera; una y otra vez. Lo que la izquierda necesita hacer es desafiar esa doblemente necia fantasía de dos maneras: con un nuevo sistema fiscal y regulatorio parta la banca y con un énfasis renovado en la banca pública de inversión.

La fiscalidad y la regulación bancarias

El actual sistema regulatorio y fiscal en materia bancaria es absurdamente contradictorio. El Estado impone unas tasas mínimas de capitalización y patrimonio propio. Y sin embargo, al propio tiempo, se ofrece a los bancos desgravaciones fiscales por tomar prestado dinero para apostar. Ese absurdo resulta de gravar fiscalmente los “beneficios” de los bancos. Pero cuando un banco toma prestado dinero para comprar derivados, los costes de intereses en que incurre se descuenta de sus ingresos fiscalmente gravables. Puesto que la noción de “beneficios bancario” es cuando menos dudosa, la sencilla solución pasa por abolir los impuestos de sociedades para los bancos y substituirlos por un impuesto sobre sus pasivos. Si juntamos eso con una drástica elevación de los mínimos de capitalización requeridos (de un 15%, pongamos por caso, de sus activos), el Genio bancario regresaría a ka botella de la que nunca tendría que haber salido.

Una banca de inversión pública verde

Una adecuada regulación bancaria, cualesquiera que fueren los otros beneficios sociales que reportara, no conseguiría por sí sola revertir la escasez de inversiones en actividades productivas. La experiencia internacional sugiere que para movilizar las montañas de ahorro ocioso existentes, necesitamos bancos públicos de inversión dirigidos por especialistas en los sectores que necesitamos desarrollar.

Un error que la izquierda debe a todo precio evitar esta vez es el de pensar que la solución radica enteramente en el área de los proyectos de infraestructuras. Aunque es verdad que la construcción de sistemas de transporte urbano y la inversión en tecnologías existentes de energía undimotriz, solar y eólica son importantes tanto para el medio ambiente como para laceración de puestos de trabajo a corto plazo, el reto que hay que plantearse debe ser mucho mayor: cómo invertir en tecnologías transformadoras. El recientemente fallecido Tony Benn dijo una vez que ningún general dejaría de hacer un bombardeo porque se hubiera rebasado el presupuesto. Si eso es así, resulta grotesco que nuestras sociedades no puedan reunir los recursos para lanzar un nuevo Proyecto Manhattan que emplee a tantos científicos como sea posible con el encargo de descubrir nuevas formas de energía verde, no sólo de desarrollar las tecnologías primitivamente verdes ya existentes.

La financiación de un Proyecto Manhattan verde de este tipo sólo puede venir de una visión ambiciosa que ponga a trabajar en común al mayor logro europeo, el Banco Europeo de Inversiones (así como su organización hermana, el Fondo Europeo de Inversiones, que ya tiene el encargo de financiar empresas pequeñas y medianas en el área de la renovación urbana, de la tecnología y de la energía verde) y a nuestros bancos centrales (el BCE y el Banco de Inglaterra, los bancos centrales de Suecia, Dinamarca, etc.). En nuestra Modesta proposición para resolver la crisis de la Eurozona, [3] hemos expuesto la vía por la que eso podría hacerse. Resumiendo: ¿por qué la flexibilización cuantitativa tendría que reducirse a la creación de dinero por el banco central con el propósito de hinchar los bonos públicos, los activos inmobiliarios y los derivados tóxicos, y no con el propósito, harto más productivo, de sostener el valor de los bonos del Banco Europeo de Inversiones )BEI) y, potencialmente, de un nuevo banco británico público de inversión que colaborara con el BEI? Esa sería la respuesta europea innovadora al BNDS brasileño (que acab de invertir más de 5 mil millones de dólares en tecnologías limpias) o al plan quinquenal chino (2011-15) de invertir 1,5 billones de dólares (cerca de un 5% del PIB de China) en energía verde, biotecnologíaa y automóviles sin emisiones.

Epílogo: en campaña por la democracia, estabilizar el capitalismo y reimaginar el socialismo

Si la señora Thatcher tiene una lección que ofrecernos a la izquierda es la de que el radicalismo progresivo es el único antídoto contra el radicalismo regresivo. Durante décadas, hemos permitido que nuestra“razonabilidad” fuera el cómplice pasivo de un asalto total a la racionalidad, al desarrollo y a la propiedad. Durante la Conferencia del Partido Laborista en 1976, Tony Benn había ya advertido: “Estamos pagando un grave precio político por 20 años en los que, como Partido, hemos puesto sordina a nuestra crítica del capitalismo y edulcorado nuestra defensa del socialismo”. Es trágico que en los 20 años que siguieron al lúcido discrso de Benn, los socialistas europeos perdieran la capacidad hasta de distinguir entre el capitalismo y ciertos“sistemas de mercado” supuestamente neutrales. Entretanto, el capitalismo ponía enérgicamente manos a la obra socavándose a sí propio y cimentando el camino hacia su propia implosión en 2008. Ha llegado la hora de que la izquierda reviva su perspectiva crítica sobre el capitalismo y comience a planificar un futuro que vaya más allá.

Eso no quiere decir que estemos cerca de estar en condiciones de reemplazar el capitalismo, El realismo nos obliga a reconocer que quien hoy está plenamente al mando del continente europeo es la Bancarrotocracia, y que las únicas fuerzas en marcha son las de la extrema derecha más obtusamente fanática. La izquierda no puede volver a equivocarse como en los años 30, pensando que la gran crisis llevará de modo natural a algo mejor. Muy bien podría ser que lo que trajera consigo fuera la más abominable distopía. Por eso es esencial estabilizar el capitalismo –a través de la regulación bancaria, de un vínculo entre los bancos centrales y la inversión pública y de una red de seguridad social más amplia—, al tiempo que se lucha por una revitalización de la democracia a todas las escalas: local, nacional y europea.

Nuestro éxito en ese limitado pero crucial empeño es condición necesaria de la forja de un futuro sostenible en donde el grueso de la población pueda trabajar retribuidamente en empresas innovadoras de las que ellos mismos sean los solos accionistas.

NOTAS: [1] Para una explicación completa de este mecanismo de reciclaje global, véase Yanis Varoufakis: El Minotauro global, Madrid, Capitán Swing, 2013. [2] Mariana Mazzucato (2011). The Entrepreneurial State: Debunking public vs private sector myths, London: Athem Press. [Véase en SinPermiso, 6 de agosto de 2013: Mariana Mazzucato, “El mito puramente ideológico de los “emprendedores” privados tecnológicamente innovadores”.] [3] Yanis Varoufakis, Stuart Holland James K. Galbraith (2013). “Una modesta proposiciñon para resolver la crisis de la Eurozona, Versión 4.0”, en SinPermiso, 21 julio sw 2013.

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=6819: Mínima Estrella

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Foto: Giannis Varoufakis.

El PE s’atreveix a criticar la troica, però malauradament es queda curt en alguns punts importants

Avui, el Parlament Europeu ha adoptat els informes finals que recullen importants crítiques al paper de la troica. A grans trets, els dos textos adoptats posen l’èmfasi sobre les desastroses conseqüències socials dels programes fiscals imposats per la troica, denuncien que aquests programes han tingut conseqüències del tot inacceptables sobretot en las franges més vulnerables de la societat, i exigeix que la situació no es repeteixi. Els informes també demanen a la Comissió que avaluï les conseqüències d’aquests programes sobre la pobresa i la inclusió social, així com també l’impacte sobre els drets fonamentals, la delinqüència i l’augment de la xenofòbia. Per altra banda, es demana un major suport a les mesures per fer front a l’atur massiu a la UE i a l’assistència a les persones que viuen en la pobresa, especialment a través de programes per a l’accés a un habitatge digne i assequible.

La investigació del Parlament Europeu posa de manifest que els anomenats programes d’assistència s’han elaborat a partir de diagnòstics completament errats, al mateix temps denuncia l’existència de nombrosos conflictes d’interessos. Tot plegat, a més, es veu enfortit pel fet que la manca de control democràtic en relació a les decisions adoptades i implementades per la troica comporten que el descrèdit en les institucions europees no pari de créixer.

Així mateix, també s’insisteix a la Comissió Europea per tal que prengui mesures en els pròxims dos mesos que assegurin que els programes respectin els convenis col·lectius i perquè proporcioni els mitjans suficients per prestar serveis essencials de salut i d’educació. És important destacar que els informes també demanen una major reestructuració del deute sobirà grec i sol·licita activar de manera retrospectiva la recapitalització directa del sector bancari als Estats membres en virtut dels programes d’assistència.

No obstant això, alguns dels apartats que han acabat incorporats al text són excessivament tous (i fins i tot complaents) amb el paper de la troica, i no s’assumeix amb la dimensió crítica que pertocaria les gravíssimes conseqüències de les decisions adoptades. Era un moment per assenyalar culpables i corregir algunes d’aquestes mesures, i no s’ha fet, almenys no en la profunidatt que el moment requeria. També lamento que nombroses esmenes presentades tant pels Verds/ALE com per la GUE hagin estat rebutjades, les quals, si s’haguessin incorporat al text, haurien enviat un missatge molt més clar i contundent, especialment en relació a la necessitat de desmantellar la troica i de dur a terme una auditoria del deute, que algunes i alguns de nosaltres entenem imprescindible per tal de determinar quina part d’aquest deute és il.legítim i, per tant, s’ha de cancelar.

Per tot plegat he optat per abstenir-me a la votació final, ja que considero que tot i que el Parlament ha fet un pas important endavant, aquest ha quedat massa curt.

Garantia Juvenil Europea (una bona idea mal executada)

Avui el Parlament Europeu aborda la qüestió de la Garantia Juvenil Europea.

Darrerament aquest concepte apareix en nombrosos textos, intervencions i articles. Tanmateix, tenint en compte que la idea sorgeix, entre d’altres, de nosaltres, el Grup Verds/ALE al Parlament Europeu, considero que tinc una certa legitimitat, moral i política, per parlar-ne i per, d’alguna manera, reclamar-ne ni que sigui una part proporcional en termes de drets de paternitat/maternitat.

 

Comencem pel principi: de què es tracta?

La Recomanació del Consell adoptada finalment el 22 d’abril del 2013 defineix la Garantia com una recomanació als estats perquè vetllin perquè tots els joves menors de 25 anys rebin una bona oferta d’ocupació, educació contínua, formació d’aprenentatge o període de pràctiques en un termini de quatre mesos després de quedar aturats o acabar l’educació formal. En vaig parlar en aquest bloc el dia següent (Tenim alternatives i propostes: la garantia juvenil).

 


D’on sorgeix?

La Garantia Juvenil és una proposta que Verds / ALE va posar sobre la taula el 2010, quan es feien evidents les greus conseqüències de la crisi econòmica i financera sobre els i les joves. Tal i com la vàrem plantejar, la consideràvem una mesura estructural destinada a minimitzar els costos de transició entre l’educació i l’ocupació de les persones joves. Des de Verds/ALE vàrem celebrar enormement, com és lògic, la recomanació del Consell, l’abril de 2013, sobre Garantia Juvenil i vàrem aplaudir els nombrosos discursos de diversos líders europeus sobre la mateixa. Fins i tot Mariano Rajoy va fer seva la idea!

 

Com la interpreta el govern espanyol?

De fet, el govern espanyol va presentar al desembre de 2013 el Pla Nacional d’Implantació de la Garantia Juvenil. Aquest pla preveu la inversió de més de 2.800 milions d’euros provinents del pròxim Fons Social Europeu 2014-2020.

Segons que va explicar la Ministra d’Ocupació, les mesures s’articulen al voltant de 4 eixos principals: la millora de la intermediació i de l’ocupabilitat, els estímuls a la contractació i el foment de l’ emprenedoria.

Com en tantes d’altres coses han fet, aquesta lectura no deixa de ser una preocupant instrumentalització del concepte. Han agafat una idea que reclama un marc estructural diferent, i se l’han apropiada per convertir-la en una simple mesura cosmètica, circumstancial i electoralista.

No ens enganyem: el 55% d’atur juvenil a Espanya no se soluciona augmentant l’anomenada “ocupabilitat dels i les joves”. De fet, la idea original de la proposta consistia a garantir els drets de la joventut en situació de normalitat, però no és una política de xoc que permeti reduir radicalment les grans bosses d’atur juvenil al sud d’Europa .

A l’estat espanyol hi ha 889.300 joves aturats (dues vegades la població de Malta 452,215 hab.). Si hi afegim aquells que estudien, el nombre de joves sense feina suposa el 22% del total de persones menors de 25 anys que viuen al país. D’aquests, el 10 % té estudis superiors i un 25 % no ha completat l’ESO (dades INE 2012).

En altres paraules, l’estat espanyol presenta una de les taxes de joves menors de 25 anys que no estudien ni treballen (els coneguts com a ‘NiNi’ o, en anglès, ‘NEET’ –Not in employment , education or training-) més altes de la Unió Europea, cinc punts per sobre de la mitjana i només per darrere de Bulgària, Itàlia i Grècia.

 

On som ara?

Han passat ja tres mesos des que el govern espanyol va fer l’anunci, i la lectura que molta gent en fem és que el govern del PP s’ha limitat a amagar-se darrere d’aquest programa, aparentant que així fa alguna cosa en favor de l’ocupació juvenil, oblidant-se completament (vaja, obviant) la dimensió estructural de la qüestió.

De fet, el gran problema rau en la reforma laboral que el mateix govern va aprovar fa dos anys, una reforma que, no ho oblidem, precaritza encara més la vida dels i les joves a Espanya.

Tant el CNJC com els sindicats han titllat el “Pla Nacional de la Implantació de la Garantia Juvenil a Espanya” de “retrocés en els principis marcats per la Comissió Europea per al desenvolupament de la Garantia juvenil i la lluita contra l’atur juvenil”. I és que, tal i com l’han plantejat, el programa deixa fora el col·lectiu de joves formats i sense feina, no incorpora el diàleg amb els agents socials (essencial per a la seva elaboració), no contempla una de les principals aportacions de la Garantia Juvenil , com és l’orientació professional personalitzada i integral (bàsica en el disseny dels projectes laborals i vitals dels joves), i no respecta la territorialització de la totalitat dels fons (tal com estava prevista).

Per tot això, demanen que es retiri el concepte ” nini “, el qual no deixa de ser un terme culpabilitzador i profundament insultant per a la majoria de joves que no treballen no perquè no vulguin, sinó simplement perquè no troben feina, malgrat que tenen un nivell acadèmic més que demostrat.


Quin és el problema de fons?

Simple: les polítiques d’austeritat, més conegudes com Austericidi.

En primer lloc topem amb la gasiveria dels governs (es preveuen 6.000 milions d’euros per a la mesura, mentre que els sindicats fa temps que reclamen destinar-hi, almenys, 21.000 milions). El segon problema, per mi, consisteix en que allò que realment fa falta no és més formació, sinó més feina. Sense polítiques actives que generin llocs de treball, no serà possible augmentar l’ocupació. Posar l’accent simplement sobre l’esforç dels joves, tal i com acostumen a fer tants governs conservadors i alguns socialdemòcrates, és anacrònic. Comptem probablement amb una de les generacions de gent jove més formada i preparada. I ho és perquè durant anys els hem dit: ‘estudieu, prepareu-vos, treballeu, formeu-vos’. El problema ara, repeteixo, és que malgrat tota aquesta preparació no troben llocs on aplicar-la.

La prioritat del govern espanyol, i de les polítiques europees, per tant, hauria de ser crear ocupació. Res a veure, per tant, amb els discursos triomfalistes i paternalistes de Rajoy i cia.

El Parlament Europeu examina (i suspèn) la troica

Ahir la Comissió d’Afers Econòmics del Parlament Europeu va aprovar un informe on s’avalua el paper de la troica (Comissió Europea- BCE- FMI). El Grup Verds/ALE vàrem acollir amb satisfacció les conclusions de l’informe, elaborat a partir d’un seguit d’audiències públiques on van participar totes les institucions i agents socials rellevants.

El Parlament Europeu no podia continuar al marge de l’actuació de la troica. Nosaltres (Verds/ALE) ja vam lamentar la creació d’aquesta estructura coneguda com els ‘homes de negre’, i hem reclamat sempre que el Parlament Europeu s’hi pronunciés. Aquest informe ofereix un retret clar i detallat del paper de la Comissió Europea dins de la troica i en destaca els principals defectes en la seva gestió de la crisi econòmica. La investigació ha posat al descobert que les previsions econòmiques eren de llarg massa optimistes, i que es va fer una mala projecció dels multiplicadors econòmics. També ha posat de relleu les nefastes conseqüències socials que ha convertit la suposada política d’austeritat en un veritable austericidi. Cal extreure’n la lliçó més important: que deixin d’aplicar-se aquesta mena de polítiques, dissenyades suposadament per estabilitzar els mercats, però que al final acaben provocant un gran patiment per a les persones mes vulnerables.

L’informe posa se manifest diversos conflictes d’interessos, inherents a la participació de les institucions de la UE en la Troica i el Mecanisme Europeu d’Estabilitat. Això ha soscavat, fins i tot eliminat, el control democràtic de les polítiques econòmiques, i ha fet més difícil d’identificar els veritables responsables, debilitant així l’equilibri de poders entre les institucions de la UE i entre aquelles a escala europea i nacional. Per això, l’informe proposa desmantellar la Troica i que s’introdueixi un mecanisme de rendició de comptes dins de l’arquitectura de la UE pels programes d’assistència. És al Parlament Europeu a qui pertica controlar les polítiques que es duen a terme. A curt termini, s’insta l’Eurogrup a discutir i debatre amb el Parlament qualsevol programa que es vulgui aplicar en el cas de rescat d’un país.

Ara pertoca a la Comissió Europea proporcionar una avaluació completa, ex post, de la seva participació en els programes de la Troica, incloent una exhaustiva descripció de com els drets fonamentals han estat menystinguts. A més, instem també la Comissió a adoptar mesures urgents en els propers tres mesos per assegurar que els programes existents no vulneren en cap cas drets fonamentals i respecten els convenis col·lectius. Per últim, en relació al Banc Central Europeu, aquest hauria de quedar al marge de la presa de decisions polítiques i s’hauria de limitar a actuar en qualitat d’observador i assessor de la Comissió.

El text ha de sotmetre’s ara a la votació en ple, on espero que rebi també el suport de la majoria, i que les seves recomanacions siguin ràpidament implementades.

Foto: Un home camina per davant d’un graffitti on es llegeix “Troika go home”, a Nikosia, Març 2013. Font: AFP PHOTO/YIANNIS KOUTOGLOU

El Banc Central Europeu em respon (sobre el deute dels ajuntaments)

El 12 de novembre del passat any vaig enviar una carta al president del Banc Central Europeu, Mario Draghi, en la que li demanava que “condicionés els crèdits que el BCE atorga a les entitats financeres, com els LTRO, a que aquestes prestin capital a tipus similars a les administracions públiques que ofereixen servies bàsics de ciutadania. Ho vaig fer després que ajuntaments com els de Badalona i Cerdanyola del Vallès aprovessin resolucions a instància d’ICV per tal de “declarar com a il·legítim el deute públic generat per la posició dominant de la banca”.

El deute públic és un dels principals problemes de les institucions públiques i afecta la vida quotidiana de la ciutadania i l’obligatorietat a l’hora de pagar limita la capacitat d’actuació dels ajuntaments, afirmava en la carta, i argumentava que “els mecanismes del BCE per proveir liquiditat a l’Eurozona, com els LTRO (long-term refinancing operations) permeten a la banca espanyola accedir a crèdits a un interès inferior a l’1 % (entre el 0,75% i l’1% en l’últim any), però després és la mateixa banca privada la que atorga crèdit a les administracions públiques cobrant elevats interessos del 5,54%”.

Això implica que en el cas de Cerdanyola del Vallès, per exemple, s’hagi de pagar 3.000.000 € addicionals en concepte d’interessos contrets pel préstec d’un capital de 8.610.354,05 €. En canvi, només s’haguessin contret 700.000 € de interessos si el préstec s’hagués fet via ICO (Institut de Crèdit Oficial) al tipus d’interès de l’1%.

En el cas de Badalona, Caixabanc, CatalunyaBanc, Bankia, Banc Sabadell, CAM , Banc Santander, Banesto, Banco Popular, Bankinter, Caixa Espanya, Cajamar i BBVA van atorgar un préstec al ajuntament de Badalona per un total de 31.036.946,75 € a un tipus d’interès del 5,54%, mentre que aquestes entitats han estat rescatades amb diners públics o rebut finançament públic a interessos inferiors a l’1 %.

La posició dominant dels bancs és clarament abusiva i per això vaig demanar al president del BCE que considerés il·legítim el deute públic dels ajuntaments al derivar-se de fons oportunistes en condicions abusives, donat que així obligaria als bancs a renegociar el deute o cancel·lar la part del deute relativa als interessos desproporcionats. També vaig demanar que s’implementés una política de condicionalitat estricta pels bancs que reben finançament públic, tant del BCE com del FROB, que impliqui l’obligació dels bancs a facilitar als ens públics l’accés al crèdit en condicions favorables i justes.

Avui n’he rebut resposta. És la següent:

 

Mario DRAGHI

Presidente

 

Sr Raül Romeva i Rueda

Miembro del Parlamento Europeo

Parlamento Europeo

60, rue Wiertz

 

B-1047 Bruselas

 

Fráncfort,

9 de enero de 2014

 

L/MD/14/15

Asunto:

 

Su pregunta escrita

 

Estimado Sr. Romeva i Rueda:

 

Agradezco su pregunta escrita, que me ha sido remitida por Sharon Bowles, presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, acompañada de una carta de fecha 29 de noviembre de 2013.

En general, las entidades de crédito pueden utilizar la liquidez que reciban del BCE de acuerdo con sus consideraciones de negocio y de gestión del riesgo.

Asimismo, la determinación del precio y de los criterios para la concesión de un nuevo préstamo corresponde enteramente a las entidades de crédito y el BCE no puede influir en ella: de conformidad con el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), el BCE ejecuta la política monetaria «respetando el principio de una economía de mercado abierta y de libre competencia».

Además, la prohibición de la financiación monetaria y del acceso privilegiado para los Gobiernos (artículos 123 y 124 del TFUE) incluye también la concesión por el BCE de condiciones de financiación más favorables al sector público que al sector privado.

 

Atentamente,

 

[firmado]

 

Mario Draghi

Font foto: AFP

Desnonaments: la UE ha de sancionar Espanya

Juntament amb el col.lega Meyer, així com d’altres eurodiputats/des dels Verds/Aliança Verd Europa i de la GUE, hem impulsat una pregunta parlamentària per tal que la Comissió Europea obri un procés d’infracció a Espanya pels desnonaments realitzats des del 1995 fins avui.

Tal i com venim fent des de fa temps, tornem a pressionar la Comissió Europea perquè actuï urgentment davant la situació d’emergència de l’habitatge a Espanya.

Entre els col.legues que ens donen suport, aquest cop, hi ha la presidenta alemanya del GUE/NGL, Gabi Zimmer, i l’eurodiputada verda Karima Delli, ponent de l’informe sobre habitatge social dels Verds/ALE, que han mostrat la seva preocupació i solidaritat després d’haver reunit en diferents ocasions amb la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca a Brussel·les.

Els diputats i diputades que ens acompanyen s’han compromès a treballar a nivell comunitari activament per aturar el drama social i econòmic dels desnonaments, incloent aquest punt en els seus programes electorals per a les pròximes eleccions europees, i garantint que s’apliqui la Directiva europea de protecció dels drets dels consumidors, així com el dret fonamental a un habitatge digne i al dret humà d’accés a l’aigua potable.

A la pregunta escrita presentada a la Comissió Europea, els eurodiputats i eurodiputades denúnciem com el Govern espanyol del Partit Popular ha ignorat en gran mesura la sentència del Tribunal Europeu de Justícia, el qual va dictaminar el març passat que la llei hipotecària d’Espanya és incompatible amb la Directiva europea sobre protecció del consumidor per permetre clàusules abusives i no contemplar mecanismes de tutela judicial efectiva per a la ciutadania.

La nova llei hipotecària està buida de contingut i segueix condemnant a milions de famílies al drama dels desnonaments hi ha un deute il·legítim perpetu amb les entitats financeres. Així mateix, critiquem que la Comissió Europea no hagi assumit les seves responsabilitat per no haver denunciat, i per tant haver permès, la indeguda transposició de la directiva des del 95.

Igualment , exigim que la Comissió Europea obri un procés d’infracció a Espanya per haver aprovat una llei hipotecària contrària a la normativa europea, que té com a resultat més de 500.000 desnonaments en els últims anys.

Els/les europarlamentaris/es recordem que els efectes perniciosos de la il·legal llei hipotecària se segueixen patint en la societat ja que les persones desnonades segueixen condemnades a pagar un crèdit a perpetuïtat tot i que es va concedir en condicions abusives, i per tant il·legalment .

Per tot plegat, demanem que es faci justícia i es declarin il·legals les hipoteques, obrint la porta a la seva renegociació i la cancel·lació del deute abusiu que ha portat a centenars de milers de famílies al carrer.

Font foto: Directe.cat

¿Quién manda en España? De Claudi Pérez (El País, 1.12.13)

¿Quién manda en España? de Claudi Pérez (El País, 1.12.13)


Los expertos critican el contenido de la carta que Trichet envió en 2011, que se ha erigido en guía de la política durante los últimos 30 meses

Lecciones de realismo: hace ya mucho tiempo que las decisiones fundamentales de política económica no se toman en Madrid. La política monetaria está en manos del Banco Central Europeo (BCE); la política fiscal está cada vez más tutelada por las instituciones europeas, aunque el Gobierno y el Parlamento tienen aún margen para trastear, por la vía de decantarse por tocar los impuestos o los gastos, aprobando unas reformas y no otras. Lecciones de realismo en tiempos de crisis: incluso ese margen queda en suspenso en medio de un incendio en los mercados. En esa especie de estado de excepción económica, que en el caso español ha durado casi 30 meses, el BCE toma el mando por carta. Alemania, China y EE UU, por teléfono. Y Bruselas, vía rescate y memorando de entendimiento. Siempre con un ojo puesto en los mercados, socios inevitables cuando la deuda pública y sobre todo la privada suman en torno a cuatro veces el PIB.

En mayo de 2010 fueron las llamadas de Obama y Wen Jiabao las que precipitaron la conversión del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo Gobierno empezó a aplicar recortes tras negar repetidamente la crisis. Pero incluso entonces el expresidente seguía en una especie de estado de negación: en agosto de 2011, en medio del huracán en los mercados, fue la carta de Jean-Claude Trichet, revelada la semana pasada por el propio expresidente en su libro El dilema, la que marcó la senda en los últimos meses del Gobierno socialista y, sobre todo, de los dos años que lleva Rajoy al frente del Gobierno. España ha sido un país bajo programa desde entonces —aún más claramente tras el rescate bancario—, algo que solo ahora empieza a cambiar.

“Esa carta es una humillación. Lo raro es que se trata de una humillación hasta cierto punto lógica porque, al borde del abismo, tuvo que ser el BCE quien le cantara a España las cuarenta; Zapatero seguía petrificado”, según fuentes europeas. Los expertos consultados extraen varias conclusiones relativas a esa misiva. Una: la privatización de la carta por parte de Zapatero, que se la negó varias veces al Parlamento, es intolerable. Dos: fue el líder socialista quien empezó a seguir el guión marcado por Trichet, pero sobre todo es Rajoy quien ha activado, casi punto por punto, todas y cada una de las exigencias del BCE. Tres: el tono de la misiva sobrepasa con mucho el mandato del Eurobanco y le convierte en un animal político de dudosa calidad democrática, con órdenes explícitas y directas a un Gobierno democráticamente elegido e incluso a un Parlamento supuestamente soberano. Y cuatro: algunas de las recetas son discutibles; la carta deja al BCE entre los más halcones de los muchos halcones del continente, con la necesidad de aplicar recortes “sean cuales sean las circunstancias”, algo que ya ni siquiera Bruselas defiende.

“Son la Comisión y en parte el Consejo quienes deberían imponer la condicionalidad en Europa, no el BCE”, ataca Guntram Wolf, director del think tank Bruegel, que tiene como presidente al mismísimo Trichet. “Pero la Comisión no tenía entonces ni los instrumentos ni la credibilidad política necesarios”, sostiene. Paul de Grauwe, de la London School of Economics, es más duro: “La carta entera es una pesadilla”, ataca. “El BCE presume de independencia: no sigue instrucciones de nadie. La otra cara de esa independencia es que no debería meterse en el terreno de otras instituciones, como un Gobierno democráticamente elegido o un Parlamento”. “Se ha extralimitado. El español o el italiano no son casos aislados: el BCE sige envuelto en decisiones de gasto público e impuestos en varios países —con las troikas—, y no tiene legitimidad democrática para ello”. Charles Wyplosz, del Graduate Institute, subraya que ese papel de “poli malo” es “un error mayúsculo que no refuerza el poder del BCE, sino que le debilita; socava su independencia”.

La única justificación que encuentran los expertos ante el tono de algunos pasajes de la carta es la gravedad de la crisis europea: el BCE ha sido y es prácticamente la única institución capaz de controlar el incendio. La misiva, además, obedece a las presiones de Berlín y compañía, que pedían contrapartidas por el activismo del BCE con la compra de deuda pública, y a la propia incomodidad del Eurobanco en esas operaciones. “Trichet jugó un papel clave para mantener Europa unida en los momentos críticos. Era el único bombero en un edificio que corría el riesgo de derrumbarse, pasto de las llamas. Bordeó sus límites políticos en muchas ocasiones, pero había que mantener el fuego bajo control”, apunta Julian Callow, de Barclays. Daniel Gros, del CEPS de Bruselas, considera que esos límites eran muy difusos: “El BCE solo puede prestar a bancos o Gobiernos con crisis de liquidez, no con problemas de solvencia. Pero hay una línea muy tenue. Y para reforzar la solvencia no hay muchas alternativas: las reformas son imprescindibles. Desde luego, todo eso le ha generado problemas de legitimidad, pero eso es lo de menos en medio de una crisis como esta. Una vez la crisis se mitigue, el papel del BCE se suavizará”. Mientras llega ese momento, ahí están las cartas a Roma y Madrid. Y otras que aún se desconocen. “Los irlandeses llevamos tres años pidiendo explicaciones, y no hemos recibido ni una respuesta satisfactoria”, cierra desde Dublín el economista Karl Whelan.

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Foto: Jean-Claude Trichet en 2011, durant una roda de premsa a Frankfurt quan era president del Banco Central Europeu. Font: Ralph Orlowski  (reuters)

El Parlament Europeu demana que les inversions en projectes europeus quedin al marge del dèficit públic

El mateix dia que “El País” denuncia que Espanya podria perdre fins a 5.000 milions d’euros d’ajudes comunitàries per haver utilitzat només el 60% dels fons assignats a Espanya pel període 2007-2013, el Parlament Europeu hem adoptat un informe d’opinió (INI) que demana que la co-inversió dels estats i les regions en projectes europeus sigui exclosa de les xifres del dèficit i el deute públic.

L’informe Mazzoni inicia, com molts altres, denunciant que la crisi ha deteriorat la cohesió social, econòmica i territorial de la UE, provocant un augment de la desocupació, una reducció del PIB i un increment de les disparitats regionals i els dèficits pressupostaris a escala nacional, regional i local. Però és un informe que, gràcies també a les aportacions dels Verds, busca trobar la manera de permetre que la despesa pública de la UE aturi aquestes diferències, redueixi desigualtats i eviti situacions d’exclusió social i de pobresa.

Tot i ser un informe d’opinió, aquest reitera la importància de la política de cohesió com el principal instrument d’inversió de la Unió Europea amb un paper central a l’hora de lluitar contra la crisi, així com el Fons Social Europeu, el qual ha de donar suport a la inversió social i la lluita eficaç contra la pobresa. No obstant això, donada la dificultat per als governs locals i regionals per aplicar a aquests fons i la necessitat d’un co-finançament per part de l’autoritat receptora, l’Estat Espanyol no estaria utilitzant totes les eines disponibles a nivell europeu per fer front a la crisi.

El Parlament Europeu, però, reconeix l’actual inconsistència de les polítiques socials europees, ja que malauradament continua primant l’obsessió per complir els objectius de deute i el dèficit públic sobre el PIB, sense reconèixer la importància de reactivar l’economia i crear ocupació.

Així, l’informe recorda la importància d’assegurar mitjans pressupostaris suficients a nivell Europeu per a les inversions en àmbits com l’ocupació, la innovació, el desenvolupament sostenible, l’economia verda i el suport a les PIME.

Però la part més innovadora de l’informe és que demana a la Comissió i als Estats membres que explotin tots els marges de flexibilitat existents en el marc del vessant preventiva del Pacte d’Estabilitat i Creixement (PEC) per equilibrar les necessitats en matèria d’inversió pública productiva i sostenible amb els objectius de disciplina fiscal; particularment considera que això es podria fer, per exemple, excloent els nivells totals de cofinançament nacional en virtut dels Fons Estructurals i d’Inversió europeus de les restriccions imposades pel Pacte d’Estabilitat i Creixement.

És a dir que Espanya podria destinar part del seu pressupost a cofinançar projectes amb fons europeus, utilitzar els corresponents 5.000 milions d’euros, sense que això afectés als seus objectius de dèficit i deute públic compromesos ja amb la UE. Així , l’executiu de Rajoy no tindria més excuses per no aplicar la Garantia Juvenil Europea que atorgaria el dret a unes pràctiques, un treball o una formació als i les joves en atur. O podria contribuir a finançar projectes claus per a la transformació social i ecològica, com ara el corredor del mediterrani.

Així mateix, l’informe insta la Comissió Europeu a promoure una proposta legislativa que permeti que la despesa pública relacionada amb l’aplicació de programes cofinançats pels Fons Estructurals i d’Inversió europeus sigui totalment exclosa de la definició de dèficit estructural del PEC, ja que es tracta de despeses destinades a assolir els objectius d’Europa 2020 i donar suport a la competitivitat, el creixement i la creació d’ocupació, especialment ocupació juvenil.

El Parlament Europeu ha mostrat en aquest informe una cara molt més amable amb les polítiques keynesianes de promoció econòmica i de cercar camins alternatius a l’austeritat dins del marc legal vigent. Aquest fet que demostra que els ajustos estructurals i les retallades socials responen, simplement, la voluntat política de les actuals majories que governen, no a l’UE en si.

Catalunya serà més pobre (La Trampa de l?Austeritat, d?IntermonOxfam i la Taula del Tercer Sector Social)

Presentat l’informe “La Trampa de l’Austeritat”, d’Intermón Oxfam i la Taula del Tercer Sector Social. Imprescindible.

Introducció: “Els programes d’ austeritat europeus han desmantellat els mecanismes que redueixen la desigualtat i fan possible un creixement equitatiu. Amb l’augment de la desigualtat i la pobresa, Europa s’enfronta a una dècada perduda. Si les mesures d’austeritat segueixen endavant, l’any 2025 entre 15 i 25 milions d’europeus més podrien viure en la pobresa. Oxfam ho sap perquè ja ha estat testimoni de situacions similars. Hi ha clares semblances entre aquests programes d’austeritat i les ruïnoses polítiques d’ajustament estructural imposades a Amèrica Llatina , l’Est Asiàtic i Àfrica subsahariana durant les dècades de 1980 i 1990. Aquestes polítiques van ser un fracàs, un tractament que pretenia curar la malaltia matant al pacient. Això no s’ha de repetir. Oxfam fa una crida als governs europeus perquè abandonin les polítiques d’austeritat, i a canvi optin pel camí d’un creixement inclusiu que afavoreixi a les persones, les comunitats i el medi ambient.”