El ser inédito, fuente de toda imaginación e invento

En el fondo de todo ser humano, en el núcleo más recóndito de la intimidad, donde se juntan imaginación, sueño y significación, hay una realidad inédita que la tradición y la historia de la vida nos regalan gratuita y libremente como el don más singular, propio y original. Toda la historia del cosmos y de la cultura están presentes en él como una posibilidad y alternativa de sentido y valor. Quizás radique ahí, en ese núcleo, el don y la fuerza de la creatividad, del gozo y de la alegría de vivir.

Generalmente, la sociedad que nos acoge, al menos en su inicio, se olvida de este grial escondido en la entraña más secreta del ser humano, y las más de las veces mata o asesina con sus valores hegemónicos esta semilla que promete una vida nueva, sorprendente, espontánea y original. Mas este tesoro, que se resiste a morir del todo, se convierte en el aguijón de nuestra conciencia y, a su vez, nos ofrece una mirada crítica a nuestro entorno cultural e ideológico.

Nos socializamos por la mediación de la comunidad que nos rodea, esto es, de una cultura impositiva, uniforme, rígida y única. De ahí surge en nosotros una identidad cultural, política, social e ideativa, por lo cual, la forma de ser alternativos en nuestro contexto sociocultural es llevar a cabo el proceso que contiene el novum de ese ser inédito que habita en nuestro interior más íntimo.

Un ser inédito está siempre en estado de transformación, de novedad. El grito más profundo de la realidad clama por una pedagogía del ser inédito, donde la libertad se constituye en creatividad siempre abierta a horizontes imprevistos. Y así, la probabilidad se convierte en norma de la invención, fuente que estrena el proyecto solidario del ser inédito. En él habita todo lo que el amor promete y alcanza.

[Ángel Nogueira Dobarro, abril de 2016]