En Euskadi existe una tendencia irrefrenable a entender el nacionalismo en clave de teología. Por un lado, la iglesia institucional y jerárquica, fuera de la cual no existe salvación. Se trataría del PNV de Arzallus (…)
Por otro, los cristianos díscolos, los pecadores. No cumplen bien los mandamientos, pero vuelven y son absueltos de sus pecados de juventud. Ellos también perdonan a su madre, la iglesia, su excesivo conservadurismo, su rigidez y su intransigencia. Porque, al fin y al cabo, es la madre. Pueden ir juntos a muchos sitios. Desde luego, a misa, y también a los ayuntamientos. Serián los de HB.
Luego, los heterodoxos. Los protestantes. Los reformadores, aunque algunos les llamen reformistas. No reconocen la jerarquía. No se confiesan. Son socialistas, están condenados sin remedio. No tienen salvación. Seríamos nosotros, los de Euskadiko Ezkerra-EE.
Naturalmente, todos los demás –PSOE, PP, PCE, etc.- serían simplemente infieles. No pertenecen a la cristiandad. Ni siquiera se comprende qué hacen aquí. Su verdadero sitio estaría más allá del Ebro.
. “Ni me callo ni otorgo“. Juan Mari Bandrés. El País. 01-09-1985.
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