“Euskadi y paz”, ese era el grito que oí en mi segundo viaje a Euskal
Herria, en 1979, de boca de centenares de valerosos militantes del Partido
Comunista de Euskadi (PCE-EPK). Militantes valerosos por ser los únicos,
los únicos, insisto, que en esos años duros se manifestaban cada vez que
ETA daba muerte a una persona en el País Vasco. En ocasiones, algunos
ciudadanos les obsequiaban con insultos, amenazas y lanzamiento de monedas (…)
El PC de Euskadi estaba liderado por aquel entonces por Roberto Lertxundi
Barañano, exmilitante de ETA –en concreto de ETA VI, “los minos”- que en compañía de 100 miembros de Euskadi ta Askatasuna ingresó en 1974 en el EPK, siendo elegido, de inmediato, Lertxundi, responsable de Bizkaia del partido.
En ese viaje, el segundo, en compañía de mi novia, y militante entonces,
servidor, del PSUC desfilamos durante el Aberri Eguna bilbaino junto al
bloque formado por gentes del Euskadiko Partidu Komunista –fundado, por cierto, en 1935-. Recuerdo, especialmente, el impacto que me produjo el grupo de manifestantes del PSOE vasco –después de ese acto, creo que renunció a acudir al tradicional Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca). Eran pocos, unas 100 personas, si alcanzaban. Gentes, todas ellas, de origen obrero y mediana edad, en un cortejo presidido por Txiki Benegas –líder de los socialistas vascos-, y el gran Ramon Rubial, militante histórico y presidente -por ser el PSOE la primera fuerza política en votos de Euskadi- del órgano preautonómico Consejo General Vasco.
Debo decir que si bien simpatizé con el comunismo vasco –que tuvieron la
amabilidad de publicar un escrito mío en su revista teórica “Hemen eta
Orain”, lo hice igual o más con Euskadiko Ezkerra, hasta el punto que hoy
día me sigo autodefiniendo “euskadiko”, y conecto mucho con Aralar, el
mejor descendiente de esa izquierda vasca consecuenta, moderna y abierta.
En fin, sirva este apunte para dar cuenta del nacimiento de un modesto
espacio dedicado a Euskadi, la paz, el entendimiento, y el radical y
negociado abandono de la violencia, de todas las violencias.
http://twitter.com/perermerono
CANIGÓ, setmanari independent dels Països Catalans
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Quin és el llegat de Bandrés? Un “cinquè espai” de la política basca residual, un llibre-entrevista (“Memorias para la paz”) que no es una mostra d’heterodoxia sinó d’absoluta inconsistència política i uns fills i entorn més fatxes que Manuel Fraga i Blas Piñar junts. No és casual que la seva filla Olivia, aplaudida per l’extrema dreta, hagi estat la mà dreta i ideòloga del PP basc més extremista, el de Maria San Gil.