“Es el momento, y os lo digo convencido, de dejar las armas, de dejarlas definitivamente para recoger los posibles frutos aunque sean amargos, pero de recoger los frutos de vidas enteras dedicadas a la lucha por ideales, ideales que no morirán porque dejéis de matar, al contrario, seguramente os sentiréis liberados como hace años nos sentimos liberados los poli-milis cuando dejamos las armas y nos insertamos en la sociedad, la sociedad por la que habíamos estado luchando, y no perdimos nada, ni a nivel personal, individual, ni a nivel colectivo, social” (…)
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