Freedom House: “Freedom on the Net 2018”

Freedom House és una organització transnacional, amb seu a Washington, que promou l’establiment de societats democràtiques arreu del món i analitza el respecte als drets humans per part dels estats. Tot just acaba de publicar un report titulat Freedom on the Net 2018 on alerta de l’ascens dels poders autoritaris a l’era digital. Especialment alarmant és l’ús de la tecnologia digital per part del règim comunista xinès per controlar la població i perseguir la dissidència política i les minories ètniques i religioses. I encara més greu és el fet que altres estats estan adquirint la metodologia repressiva xinesa per emprar-la a l’interior dels seus límits territorials i al món global. Dissortadament entre els estats examinats enguany no hi figura el Regne d’Espanya. Aqueix és el resum en castellà:

Libertad en la Red 2018: El auge del autoritarismo digital

Noticias falsas, recolección de datos y el desafío para la democracia

Los gobiernos alrededor del mundo están reforzando su control sobre los datos de los ciudadanos y utilizando declaraciones contra “noticias falsas” para suprimir la disidencia, erosionando la confianza en el internet y en las bases de la democracia, según Freedom on the Net 2018, la última edición de la evaluación anual, país por país, de libertad en línea, publicada hoy por Freedom House.

La propaganda en línea y la desinformación están envenenando la esfera digital, mientras que la recopilación desenfrenada de los datos personales está rompiendo con las nociones tradicionales de la privacidad. Al mismo tiempo, China se ha vuelto más descarada y experta en controlar el internet en casa y en exportar sus técnicas a otros países.

Estas tendencias causaron un deterioro global de la libertad en la red por octavo año consecutivo en 2018.

“Las democracias están luchando en la era digital, mientras que China está exportando su modelo de censura y vigilancia para controlar la información tanto dentro como fuera de sus fronteras,” dijo Michael J. Abramowitz, presidente de Freedom House. “Este patrón representa una amenaza para un internet abierto y pone en peligro las perspectivas para una mayor democracia en todo el mundo.”

“El gobierno de los Estados Unidos y las principales empresas de tecnología estadounidenses necesitan desempeñar un papel más proactivo para prevenir la manipulación y proteger a los datos de los usuarios,” dijo Abramowitz. “Las debilidades actuales del sistema han jugado a favor de los gobiernos menos democráticos que buscan aumentar su control sobre el internet.”

Freedom on the Net 2018 evalúa la libertad de la red en 65 países, representando el 87 por ciento de los usuarios al nivel mundial. El informe se centra en los acontecimientos ocurridos entre junio del 2017 y mayo del 2018, aunque se incluyen algunos eventos más recientes.

“Este año ha demostrado que el internet puede utilizarse para perturbar a las democracias con la misma fuerza que puede desestabilizar a las dictaduras,” dijo Adrian Shahbaz, director de investigación sobre tecnología y democracia de Freedom House.

Beijing tomó medidas para rehacer el mundo en su imagen tecno-distópica. Oficiales chinos han dirigido formaciones y talleres sobre los nuevos medios de comunicación o gestión de la información con representantes de 36 de los 65 países analizados en Freedom on the Net. China también ha proporcionado equipos de telecomunicaciones y vigilancia a gobiernos extranjeros y exigió que las empresas internacionales cumplan con sus regulaciones de contenido incluso cuando éstas operan en el extranjero.

Una proliferación de fugas de datos ha destacado la necesidad urgente para mejor proteger a la información y la privacidad de los usuarios. Tanto en las democracias como en los regímenes autoritarios se están implementando cambios en nombre de la seguridad de datos, pero algunas iniciativas en realidad socavan la libertad del internet y la privacidad del usuario al exigir la localización de datos y debilitando el cifrado. En la India, una violación masiva de datos afectó a mil millones de ciudadanos, un incidente que reiteró la necesidad de reformar el marco de protección de datos del país, más allá de una propuesta ineficaz del gobierno para exigir que los datos se almacenen localmente. Esfuerzos más prometedores para la protección de datos se asemejan al ambicioso pero imperfecto Reglamento General de Protección de Datos de la UE, que entró en vigor en mayo del 2018.

“Para que la democracia sobreviva en la era digital, las compañías tecnológicas, los gobiernos y la sociedad civil tendrán que trabajar juntos para encontrar soluciones reales a la manipulación en línea y la falta de privacidad de datos,” dijo Sanja Kelly, directora para la libertad en internet de Freedom House. “Se debe de otorgar a los usuarios de internet el poder de protegerse contra las intrusiones indebidas en sus vidas personales por los gobiernos y las corporaciones.”

Durante los últimos 12 meses, declaraciones falsas y propaganda de odio contribuyeron a estallidos de violencia contra minorías étnicas y religiosas en Myanmar, Sri Lanka, India y Bangladesh. Uno de los deterioros más pronunciados de la libertad en internet ocurrió en Sri Lanka, donde las autoridades cerraron las plataformas de las redes sociales después de que surgieran rumores y desinformación que desató violencia principalmente dirigida contra la minoría musulmana. En India, los usuarios de internet vieron un número sin precedentes de interrupciones, en parte debidas a la propagación de rumores en la aplicación WhatsApp.

“Cortar el servicio de internet es una respuesta draconiana, sobre todo cuando los ciudadanos lo pueden necesitar más, ya sea para disipar a los rumores, comunicar con sus seres queridos, o evitar zonas peligrosas,” dijo Shahbaz. “Si bien el contenido deliberadamente falsificado es un problema genuino, algunos gobiernos utilizan cada vez más a las “noticias falsas” como un pretexto para consolidar su control sobre la información y reprimir el disenso.”

En Egipto, un turista libanés fue condenado a ocho años de cárcel por difundir falsos rumores de manera deliberada, después de publicar un video en Facebook que describía el acoso sexual que experimentó durante su visita a Cairo. En Ruanda, el bloguero Joseph Nkusi fue condenado a 10 años de prisión por incitar a la desobediencia civil y difundir rumores, después de haber cuestionado la narrativa estatal sobre el genocidio de 1994 y criticado la falta de libertad política en el país.

“Los líderes populistas y antidemocráticos están voluntariamente erosionando la confianza pública en la información en línea, afirmando que los informes basados en los hechos, opiniones personales e informes totalmente fabricados deben ser considerados “noticias falsas” si son críticos del gobierno,” Shahbaz añadió. “Si los líderes son capaces de politizar los conceptos básicos de los hechos, los gobiernos pueden evitar la responsabilidad para sus abusos y fracasos.

Importantes hallazgos globales:

Por el octavo año consecutivo, hay más deterioros que ganancias: Desde junio del 2017, 26 de los 65 países evaluados en Freedom on the Net han experimentado un deterioro de la libertad en internet. El mayor descenso de puntuación se registró en Egipto y Sri Lanka, seguidos por Camboya, Kenya, Nigeria, Filipinas y Venezuela. Antes clasificados como “Libres,” Filipinas y Kenya se convirtieron en países “Parcialmente Libres” este año. Mejoras se registraron en 19 países, entre los cuales Armenia y Gambia mejoraron sus clasificaciones.

China educa al mundo en autoritarismo digital: Oficiales de China dirigieron formaciones y talleres sobre los nuevos medios y gestión de información con representantes de 36 de los 65 países analizados en Freedom on the Net.

La libertad en la red se deterioró en los Estados Unidos: La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) derogó las reglas que garantizaban la neutralidad de la red, el principio que dice que los proveedores de servicio no deben priorizar el tráfico del internet basado en el tipo, fuente o destino. En un golpe a los defensores de la privacidad y los derechos civiles, el Congreso volvió a autorizar la Ley de Enmiendas a la Ley de Vigilancia a la Inteligencia Extranjera (FISA Amendments Act), incluida la controvertida Sección 702, perdiendo así una oportunidad para reformar los poderes de vigilancia. Aunque el entorno digital seguía siendo vibrante, diverso y libre, la desinformación y el contenido súper partidista volvía a generar preocupaciones urgentes.

Citando “noticias falsas,” los gobiernos restringen el disenso en línea: Por lo menos 17 países han aprobado o propuesto leyes que restringen a los medios de comunicación en nombre de la lucha contra las “noticias falsas” y la manipulación en línea. Trece países han procesado a ciudadanos por difundir información supuestamente falsa.

Autoridades demandan control sobre los datos personales: Gobiernos de 18 países han aumentado la vigilancia estatal desde junio del 2017, a menudo huyendo de mecanismos de supervisión independientes o debilitando el cifrado para poder acceder a los datos sin restricciones. Por lo menos 15 países consideraron leyes para proteger la información almacenándola al nivel local, sin consagrar protecciones en contra de intrusiones indebidas del gobierno.

Más gobiernos manipulan el contenido en las redes sociales: En 32 de los 65 países, comentaristas del gobierno, bots, y trolls manipularon las discusiones y el contenido en línea. Esta práctica ha aumentado en volumen y sofisticación en los últimos años, a menudo mudándose desde plataformas abiertas como Facebook y Twitter a aplicaciones de mensajería cerrada como WhatsApp, donde puede ser aún más difícil de enfrentar.

Los deterioros de la libertad en internet coincidieron con procesos electorales: En casi la mitad de los 26 países donde la libertad en internet cayó, los retrocesos estaban relacionados con las elecciones. Doce países sufrieron un aumento de la desinformación, censura, ciberataques y detenciones en el período pre-electoral. En Venezuela, antes de las elecciones presidenciales en mayo, el gobierno promulgó una ley de formulación vaga que estipula penas de prisión severas por promover el “odio” en línea. Antes de las elecciones generales de Camboya en julio del 2018, aumentaron las detenciones y condenas a prisión por expresarse en línea.

Los gobiernos interrumpieron los servicios de internet por razones políticas y de seguridad: Los usuarios de internet de 22 países experimentaron bloqueos de al menos una plataforma de comunicación o red social. En 13 países, los gobiernos interrumpieron el internet o las redes de telefonía móvil de manera deliberada. Rusia e Iran intentaron bloquear Telegram, mientras que los usuarios en India experimentaron más interrupciones de internet que sus homólogos en cualquier otro país.

El activismo digital alimenta el cambio político, económico y social: El internet se mantiene como herramienta para el cambio democrático. Antes clasificado como “Parcialmente Libre,” Armenia se convirtió en país “Libre” cuando los ciudadanos consiguieron usar las redes sociales, las aplicaciones de comunicación, y los servicios de transmisión en directo para llevar a cabo la denominada Revolución de Terciopelo en abril. La libertad en internet mejoró en Etiopia cuando el nuevo primer ministro facilitó la liberación de blogueros y activistas destacados, y prometió reducir las estrictas restricciones digitales en el país.
Importantes hallazgos en América Latina:

La región experimentó un año político agitado, y varios países vieron intentos para restringir o desestabilizar el entorno digital durante procesos electoral importantes. Cuba mantuvo su posición como el país menos libre de la región, a pesar de los esfuerzos del gobierno para ampliar el acceso a través del monopolio de telecomunicaciones del estado. Venezuela, México y Argentina registraron descensos, de los siete países de la región analizados en este informe.

En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro reforzó las restricciones contra las voces críticas en internet, hundiéndose en su clasificación como país “No Libre.” Cambios políticos dirigidos a fortalecer el gobierno en el poder, como la instalación de una nueva Asamblea Nacional Constituyente en agosto de 2017, abrieron paso a la promulgación de nuevas leyes que restringen la libertad de expresión y la privacidad. Una imprecisa “Ley contra el odio” introdujo fuertes penas de prisión por incitar al odio, incluso en los medios sociales, resultando en una serie de detenciones. En el período previo a las elecciones presidenciales de mayo de 2018, la implementación masiva del “Carnet de la Patria,” un documento electrónico de identificación dirigido a canalizar la ayuda social, suscitó sospechas de que los datos recogidos a través de este sistema podrían ser usados para monitorear y presionar a los votantes.

En un ambiente de polarización e incertidumbre política, la preocupación por el impacto de la desinformación en las redes sociales destacó durante las campañas electorales en México, Brasil y Colombia. Los intentos para manipular las discusiones y atacar a las voces críticas incrementaron en México, donde la campaña electoral estuvo marcada por la actividad de bots y trolls. Las noticias falsas también fueron fuente de preocupación en Brasil, donde surgieron varias propuestas legislativas para combatir esta práctica.

Sin embargo, la región también lanzó algunas señales esperanzadoras. El nuevo presidente de Ecuador ofreció un ambiente menos hostil hacia los medios de comunicación y sugirió reformas para mejorar las garantías a la libertad de expresión. En Brasil, no hubo más suspensiones de WhatsApp este año, después de una serie de órdenes que bloquearon la aplicación por no facilitar información requerida para investigaciones penales.

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