La mobilitat a Canàries (1)

[Amb motiu de la Setmana de la Mobilitat, reprodueixo l’article d’opinió ‘La movilidad en Canarias: un tema pendiente’, signat pel col·lectiu Pleiomeris i publicat el 6 de juliol de 2018 a Tamaimos, Semanario Crítico Independiente]

Como sabemos, Canarias es un país que debido a su naturaleza volcánica y su corta historia geológica comparada con el resto del planeta, es un lugar con déficit extremo de combustibles fósiles. Lo poco que teníamos, en forma de madera, fue talado salvajemente justo tras la finalización de la conquista para proveer de estos recursos a la incipiente agricultura colonialista de exportación que en ningún momento tenía en cuenta la capacidad de regeneración del territorio. En un primer momento, para el alimento de los ingenios azucareros que requerían grandes cantidades de esta materia para su funcionamiento y que sufrieron principalmente los bosques termófilos de las islas mayores del archipiélago, posteriormente con los ciclos del vino, cochinilla y el hambre de tierras para la producción de los cultivos de subsistencia (millo y papa principalmente) lo que acabó con buena parte de los bosques de laurisilva (especial atención a Gran Canaria y los pleitos de décadas alrededor de la Montaña de Doramas), terminando con los usos de los pinares en zonas altas, también abusivo y que casi acaba con los pinares en Gran Canaria, para la construcción, reparación y calafateado con la pez de las naves que iban a las colonias de la metrópoli española en América, y el carboneo propio de la población local para calentar su casa y la comida.

Hoy esto por suerte es cosa del pasado. Por un lado por la repoblación y reforestación que han llevado a cabo las diferentes administraciones públicas desde los años ’50 del siglo XX y la repoblación natural que se ha producido en las antiguas tierras de cultivo que, a partir de los ’60 a causa del éxodo rural primero y en los últimos 25 años debido a nuestra entrada salvaje en la Unión Europea, que obligó a muchos agricultores al abandono de sus tierras, el bosque ha tenido vía libre para su expansión. Por otro lado, la importación masiva de materias primas de energía fósil, primero carbón y luego petróleo, han posibilitado esta recuperación de la foresta canaria debido a la menor presión sobre el medio que se da en el sentido de extracción de energías fósiles.

Dependencia de combustible

La dependencia, como sabemos todos, no es gratis, ya que ese petróleo importado no sólo debe producir la electricidad, y la desalación y depuración de agua de los 2,16 millones de habitantes que residimos en estas pequeñas islas y los 394.521 turistas que son población flotante constante, y que soporta nuestra biota día tras día, sino que también debe mantener a los 779,4 vehículos por cada 1000 habitantes que circulan por Canarias según el ISTAC –¡Multipliquen cuántos vehículos son esos!-. Si quieren compárenlo con cualquier ciudad europea, se van a sorprender de la diferencia que hay en Canarias con respecto a las ciudades de esas latitudes. Es paradójico tener estas cifras, propias de países muy ricos, en un territorio con el 45% de pobreza según la AROPE1. ¿Cuánto porcentaje de nuestro PIB se nos va simplemente en la compra de combustible? Hagan cuentas y luego pregúntense el por qué del no desarrollo de las renovables –¡Cuando sólo la implantación efectiva de la eólica marina podría, según estudios de la profesora Schallenberg y la ULPGC, cubrir 22 veces nuestra demanda energética!2– con esos beneficios que sacan en un mercado cautivo como el canario, ¡como para soltar la teta! Lo del gas va por el mismo camino y lo decimos como aviso a navegantes, por cierto, en los albores de la tercera revolución industrial, la tecnológica, cuya fuente energética primordial va a ser la renovable. Pero ya sabemos que en las colonias estas cosas van siempre más tarde, primero hay que consumir los excedentes que la metrópoli no necesita, por algo será… Por si fuera poco, empresas como DISA aprovechan el oligopolio en la distribución de hidrocarburos para saquear a canarios, como están sufriendo los canarios de La Gomera y El Hierro, cuyas estaciones de servicio están monopolizadas por esta empresa –los que quieren implantar principalmente el gas-, con unas tarifas por el combustible similares a la España metropolitana, con muchos menos impuestos especiales y, por si fuera poco, ¡una bonificación del 100% del transporte marítimo!3 ¿Es esto un aviso a navegantes al pueblo canario por su enérgica negativa a la introducción del gas que NO HA PEDIDO NADIE?

El tema de la energía es muy importante para nuestro territorio y lo abordaremos en otro artículo, porque no tiene sentido seguir quemando combustibles fósiles en un territorio que tiene posibilidad de desarrollo de manera importante en TODAS las formas de energía renovable que existen. Por ello les emplazamos a que esperen un poco.

La cuestión macroeconómica de la movilidad

Este es uno de los puntos más importantes del tema de la movilidad y se refiere a la cantidad de vehículos que Canarias compra a la industria europea del automóvil año tras año, mes tras mes, día tras día. Sólo en 2017 el número de vehículos nuevos vendidos en Canarias alcanzó los 75.723 vehículos, de los que 60.216 fueron automóviles turismos4, lo que supone un 25,47% más que el año anterior. En vehículos usados, sólo turismos y todoterrenos, las ventas se elevaron hasta 88.923 unidades, un 11% más que el año anterior5.

En 2010 el coste medio por la adquisición de un vehículo nuevo en Canarias estaba en 19.587€6 –no hemos encontrado cifras de precio medio posteriores, que creemos que deben ser superiores por la relativa mejoría económica-, pero teniendo en cuenta esta cifra como aproximativa y sólo en 2017, en Canarias se transfirieron a la industria europea del automóvil 1.179,5 millones de euros sólo por vehículos turismos, y si aplicásemos la misma cifra al total de vehículos vendidos la cifra ascendería a 1.483,2 millones. ¡Sólo en un año y con cifras de precio medio presumiblemente inferiores en el cálculo! Y todo esto sin contar los pingües beneficios que se llevan los bancos europeos con los intereses de los préstamos efectuados. Pero esto que lo calculen los economistas, que nosotros somos geógrafos.

Si contamos también los vehículos de ocasión, que en 2017 tuvieron un precio medio de 12.954€7, el gasto de las 88.923 unidades asciende para las familias a un total de 1.151,9 millones de euros.

La cuestión microeconómica: La más importante

Primero tenemos que hacer una operación y es la de quitarle a esa estadística de vehículos por cada 1.000 habitantes a los menores de edad que no pueden conducir. El INE sólo ofrece datos en grupos quinquenales, así que sólo sumaremos tres quintos al grupo que va de los 15-19 años de edad para hacer la operación. Con esta operación y a fecha de junio de 2018 nos quedaríamos con 1.808.755 habitantes y 1.642.975 vehículos según el ISTAC. Con esta operación (restados los menores) aumenta hasta los 908 vehículos por cada 1000 habitantes, o lo que es lo mismo 9,1 vehículos por cada 10 habitantes.

Con estas cifras y teniendo también en cuenta que muchos de nuestros mayores no conducen, podemos deducir que la casi totalidad de la población TIENE NECESIDAD de adquirir un vehículo para acudir a su puesto de trabajo diariamente y a los centros de ocio –playas, instalaciones deportivas, centros comerciales o el monte-. Estos son datos que dejan a las claras la deficiencia EXTREMA de un servicio de transporte público de calidad que sufre este pueblo que paga mes a mes sus impuestos, ya sean transportes de baja densidad o masivos.

Estamos obligando a nuestro pueblo a comprar un vehículo privado que financia y sostiene directa y mayormente a la industria del automóvil principalmente europea (que como sabemos no fabricamos ni los espejos retrovisores), a la banca europea con los intereses de los préstamos y a los concesionarios que se reparten por las islas como hormigueros y que, al final de todo el coste, se quedan con míseros márgenes que se justifican con las altas ventas de vehículos. Y esto lo soporta el pueblo canario con los sueldos más bajos del Estado8. Ojalá todo el coste fuese el de la venta del vehículo. A esto las familias tienen que sumar los costes de los intereses de los préstamos, los impuestos de matriculación y municipales, el combustible, las revisiones, las reparaciones, los cambios de neumáticos y por si fuera poco las zonas azules. Esto último es un caso sangrante en ciudades como Las Palmas de Gran Canaria, donde desde los diferentes consistorios de distinto color político han actuado, como modus operandi, minando absolutamente toda la ciudad de zonas azules porque no caben más coches. Y eso sin haber puesto alternativas eficientes, baratas, viables y atractivas para la población después de décadas de políticas de movilidad dirigidas hacia el transporte privado y no público. Lo raro no es que hagan esto, lo más raro es que la población haya dejado hacer de esta manera tan deshonesta a los diferentes grupos de Gobierno del ayuntamiento capitalino, máxime cuando algunos en época pre-electoral se quejaban de su expansión, su finalidad recaudatoria y la desatención a las reivindicaciones vecinales y sociales de la ciudad9.

Siguiendo con eso, pregúntese usted, lector de este portal: ¿Cuánto se gasta usted anualmente, sumando todos los costes, sólo para poder moverse? ¿Y sus vecinos? ¿Cuánto cobra? ¿Qué porcentaje de su renta tiene que dedicar a algo que debería ofrecerle de forma imperativa la administración pública de forma barata? ¿Cuánto dinero le queda para el alquiler o el pago de la hipoteca? ¿Y qué come usted y sus hijos? Como decía una frase de esas que se viralizan en internet: “Me sobra la mitad del mes al final del sueldo”. No en vano Canarias es uno de los países del Estado en donde peor comen sus habitantes y con mayores problemas de salud debido a estos hábitos obligados. Si no me creen vean el vídeo del doctor Benito Maceira que podrán encontrar aquí debajo. Normal que alimentemos a nuestra prole con lo más barato que haya en el supermercado –no nos da para alimentos frescos- si tenemos la cesta de la compra más cara con diferencia con respecto a nuestros sueldos, si para poder conseguir el dinero para alimentar a los nuestros, aparte de la explotación laboral que sufrimos con bajísimos sueldos, tenemos que gastar en muchos casos un tercio e incluso más para ir hasta el centro de trabajo.

(Continuarà)

[Imatge: autopista a Tenerife; datuopinion.com]

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