Lo que ha pasado en Cataluña este fin de semana

Hola a todos. Hoy escribo en castellano.

Sabéis que nunca lo hago. En inglés, en portugués, o en catalán, pero casi nunca en castellano.

Pero igual algún castellano hablante de bien leerá estas palabras. Y quiero que las lea.

Lo que ha pasado en Cataluña este fin de semana no tiene igual. Hemos tenido que guardar los colegios abiertos durante 48 horas. Durmiendo poco y en el suelo y haciendo guardias porque una loca que se cree Juez y un estado represor consideró que lo que decidió la gente hace 40 años es palabra de dios. Un texto que han modificado a su antojo en 5 ocasiones y nunca se atrevieron a refrendar de nuevo simplemente porque saben que nadie aceptaría desde hace mucho tiempo.

Un texto sacralizado por una votación a punta de pistola que contiene conceptos como monarquía machista o ejército contra pueblo que si fuera refrendado otra vez, hace mucho tiempo que seria rechazado.

A las 5 de la mañana del domingo cientos de personas ocupaban pacíficamente los 2300 centros electorales para asegurar el voto. Cansados, sin haber dormido, o durmiendo en el suelo de miles de colegios electorales, solo para permitir que el NO se pudiera expresar, que el Sí ya tenia mayoría en El Parlament.

Cientos de miles de personas repartidos en pequeños grupos indefensos. Todos jugándonos nuestra integridad y nuestra posición económica, mientras que el estado español nos decía que en su demencia nos arruinaría a todos si nos atrevíamos a ponernos en una mesa electoral para contarnos.

Y entonces el horror. Seis mil mal nacidos han empezado a reventar cabezas, protegidos por nuestra determinación de no responder más que con la resistencia pacífica. Seis mil. Solo. Contra cientos de miles de personas. Aprovechando que estábamos en grupúsculos asegurando los votos. Aprovechando que no íbamos a presentar combate, ni siquiera pacífico.

Llegaban noticias de heridos graves. De policías y guardia civiles rompiendo uno a uno los dedos de mujeres indefensas. De policías lanzando escaleras abajo a mujeres y gente mayor que protestaba pacíficamente. De disparos al aire y de pelotas de goma, prohibidas en Cataluña, que hacían reventar ojos de ciudadanos indefensos que no presentaban más batalla que la determinación de dejar que el pueblo se expresara para constituir una nueva república, más justa y democrática, menos corrupta y más libre.

Nos llegaban videos de policías sanguinarios cobardes desbocados. De grupos de paramilitares uniformados en cantidades desproporcionadas que sin levantar acta alguna llegaban a pequeñas poblaciones lanzaban gases lacrimógenos, reventaban y destruían escuelas y ayuntamientos aun después de haber requisado los votos. De una masa inmensa de gente de bien protegiendo con su vida, literalmente, el derecho del NO a expresarse y frenar la república que vamos a declarar.

Y también de colegios aplaudiendo los votantes que llegaban con la bandera de España a votar NO o nulo. Porque de eso se trataba, de expresarse democrática y pacíficamente.

Por la tarde nos ha tocado a nosotros. Se me llenan de lágrimas los ojos cuando lo escribo. Han llegado a mi pueblo. 25 furgones de cobardes asesinos, dispuestos a repartir golpes, romper piernas, estirar cabellos de mujeres de 60 años. Nos iba a tocar recibir. Aguantar los golpes con el único propósito que perdieran tiempo y no pudieran hacer daño en otro sitio. Las urnas estaban a buen recaudo, pero teníamos que resistir. Que sufrir en nuestras carnes la represión injustificada, la violencia fascista de Soraya y sus sanguinarios ejércitos civiles.

Sabíamos perfectamente lo que había pasado en otros lugares. Y sabeis que? Que nos hemos quedado todos allí. Juntos. Determinados. Cientos de adultos de muchas edades. Parapetados delante de la puerta del colegio electoral. Terror. Pero también inmenso orgullo. Intensas horas que parecían siglos mientras llegaban noticias de por donde andaban los secuaces. Estaban cerca. No eran rumores. Durante muchos minutos sabíamos positivamente que nos iba a tocar a nosotros. Iban a machacarnos y reventar las puertas de la escuela de adultos donde ejercíamos nuestro derecho al voto. Pero íbamos a resistir. Pacífica y contundentemente. Hombres, mujeres. Castellano-hablantes, catalano-hablantes. Gente de paz, de 20 a 70 años.

No nos ha tocado. Por casualidad. Pero el miedo y el terror de vivir momentos en los que no sabes si vas a sobrevivir, eso no sabes lo que es si no lo has vivido. Iban dando vueltas porque querían impedir que la gente votara. Porque si la gente votaba, se acababa el régimen fascista. Pero hemos votado. Con rigor. Con miedo. Con valentía. Y hemos ganado. 2.300.000 votos que se han podido contar. Un resultado apabullante. Incontestable teniendo en cuenta los centenares de miles de votos robados por los ejércitos de Mordor. Un resultado sin discusión sabiendo la cantidad de gente que no ha ido a votar por miedo, o porque ha encontrado su colegio electoral cerrado antes de hora ante el riesgo que nos quitaran los votos conseguidos.

Y os aseguro una cosa. No hay marcha atrás. No somos unos cuantos que hemos sentido la represión y el horror recorriendo nuestras venas. Somos todos. Los miles que se agolpaban delante de los colegios y los cientos que miraban por las ventanas o lo veían por televisión. Lo que nos ofrece España es eso. Represión, muerte, encarcelamientos, multas, condenas, imposición.

Ante eso solo cabe la posibilidad de ofrecer resistencia y empequeñecer un 20% el monstruo constituyendo una república libre, pacífica y democrática. Y cualquier español de bien debería ver cómo ayudarnos. Porque después de nosotros seréis vosotros. Aún no sabéis la causa. Quizás protestas por recortes de las pensiones, quizás una ley que vuelva a prohibir el matrimonio LGTB. Quizás mas recortes en los derechos laborales. Algo encontraran, porque su régimen necesita de un enemigo interno desvalido. Y esos asesinos sanguinarios os los van a enviar a vosotros si esta batalla no la luchamos. La ganaremos porque somos la gran mayoría, alegres, combativos y porque lo que nos han hecho pasar este fin de semana nadie lo olvidará jamás.

Pero id pensando en ayudarnos o en sucumbir unas generaciones mas al yugo del fascismo disfrazado de “democracia modélica” como vuestro estúpido presidente tubo bien en describir ayer.

844 víctimas contabilizadas. Dos muy graves.

La República ha llegado.

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