gràcies a tots els amics i lectors per la nit d’ahir a girona!
gràcies per tots els afectes, fins i tot crítics, que em donàreu!
gràcies al generós jurat (dones i homes de ciències i lletres catalanes) del premi!
gràcies de cap i de cor!
baldat de gust, escric a ca un amic (d. a.) i una amiga (p. l.) aquesta acció de gràcies!
Tenc una escriguera rabiosa!!!!!
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No saps com m’alegra el premi! I més si és promesa d’escriguera.
Una abraçada ben forta
Terminaron los discursos de las autoridades y las emocionadas palabras de agradecimiento de los quince galardonados con los Premis Nacionals de Cultura 2006, terminaron las actuaciones de Marc Parrot, Miquel Poveda, Toni Mira y el Orfeó Català y se apagaron las luces del moderno Auditorio de Girona, que la noche del sábado fue el escenario de las primeras distinciones que se entregan fuera de Barcelona. Pero tras el acto protocolario, que rompió Biel Mesquida al recoger el Premi Nacional de Literatura y la ovación más atronadora de la noche, llegó el momento de la celebración íntima, cómplice, entre amigos, la celebración de los galardonados con sus personas más cercanas.
Mesquida desplazó a sus amigos hasta un local de la localidad de Bàscara, a treinta kilómetros de Girona, donde festejó el galardón junto a otra premiada y amiga, la realizadora Lala Gomà, Premi Nacional d´Audiovisuals. Ambos se conocieron durante su primer año de estudiantes universitarios en Barcelona, en 1964. Él como alumno de Biológicas y ella como alumna de Filosofía y Letras.
Los amigos habían preparado una sorpresa a los homenajeados. Los coronaron con hojas de laurel y los hicieron desfilar sobre una alfombra roja bajo una lluvia de pétalos. Tras ese momento, las felicitaciones y los primeros aplausos. Y, acto seguido, los asistentes se entregaron a la tertulia y la conversación más distendida, en un salón y una terraza donde se sirvió un surtido bufet frío regado con vinos blancos y tintos catalanes del que se dio buena cuenta hasta entrada la madrugada.
Como consellera insular de Cultura y vicepresidenta del Consell de Mallorca, no quiso perderse la celebración Dolça Mulet. El rector de la Universitat de les Illes Balears, Avel·lí Blasco, estuvo en la entrega de premios, pero le fue imposible quedarse al homenaje. En cambio, sí pudieron disfrutar de la velada entre amigos las vicerrectoras Mercè Gambús y Francisca Lladó, así como otros compañeros del escritor en la UIB como Joan Font, Cathy Sweeney y Maria Magdalena Grimalt.
La noche avanzaba entre brindis, felicitaciones y sobre todo buen humor. De este modo, y animado por sus invitados, Biel Mesquida se atrevió a cantar para todos ellos La balada de Jordi Roca, el poema canción de Guillem d´Efak. Todos rodearon en ese momento al escritor, que en su interpretación miraba a unos y a otros como quien busca establecer un puente de comunicación con su auditorio y al final lo premiaron con una gran ovación.
Junto al escritor también estuvieron la cantante Maria del Mar Bonet, que fue la gran sorpresa de la ceremonia de entrega de premios al anunciar el galardón de Mesquida de una forma cercana y emotiva; el artista y amigo Pep-Maür Serra; el fotógrafo Toni Catany; el director del Institut Ramon Llull, Emilio Manzano, con un pie ya en la Feria del Libro de Fráncfort y en las presentaciones de esta semana; la directora teatral Carme Portacelli; el presidente de la Obra Cultural Balear, Jaume Mateu Martí; el profesor Mateu Coll; la actriz Pepa López; los escritores Lolita Bosch, Cinta Massip, Núria Martínez Vernis, Sebastià Perelló y Josep Maria Fonolleras. La actriz Rosa Novell y el escritor Eduardo Mendoza no estuvieron en la fiesta, pero quisieron felicitar al escritor al final de la ceremonia.