XX anys sense montserrat roig (1946-1991)

Ens coneguerem a la Universitat de Barcelona. M’agradava perquè era intel·ligent, guapa, polissona, irònica, sabia riure i fer teatre i alegrava la vista i l’oïda allà on era. No vàrem ser amics: companys de lluita literària i antifranquista del Sindicat Democràtic d’Estudiants de la Universitat de Barcelona. La llegia però la seva novel·lística no m’interessava. M’estimava més els seus articles o els seus reportatges sobre els catalans als camps de concentració nazis. També vaig ser fan de les seves entrevistes. Era molt amiga de Josep Maria Castellet. Record un sopar amb ella i ell devora la Llotja de Palma en una Fira del Llibre Català. Tota mort és una injustícia però la seva va ser un cop baix. Va escriure fins el darrer dia. Era treballadora i elegant. Vet aquí un fragment d’article: «Reflexions sobre el fet i la pràctica d’escriure: Actualment em fóra molt difícil haver de dir amb quatre paraules per
què escric. I és que em sembla que no ho sé. No m’ha desaparegut aquella
voluntat d’explicar-me al món, però ara desitjo concretar d’alguna
manera aquesta explicació. Potser l’elaboració d’unes tècniques
narratives, la difícil recerca d’un estil propi, la tria de les paraules
més adequades, el sacrifici que comporta bandejar l’ampul·lositat i
l’afectació en benefici de la senzillesa, l’esforç per a saber copsar la
bellesa de les coses, el resorgiment dels detalls, etc., són els
motius que m’han portat a creure que escriure és un llarg camí que
exigeix tenacitat i, per dir-ho amb paraules de Txèhov que tan agradaven
a Thomas Mann, estar descontent de la pròpia obra perquè aquest és
l’element bàsic del veritable talent

Recordando a Montserrat Roig. Pionera en la difusión de la deportación de los republicanos a Mauthausen y a los otros campos

Montserrat Roig. Fotografía de Pilar Aymerich

Cuando se cumplen veinte años de la desaparición de Montserrat Roig
(Barcelona 1946-1991) nos parece oportuno recordarla puesto que la obra
literaria de esta autora catalana fue pareja a su compromiso ideológico y
político en aquellos lejanos años de la transición, cuando todo parecía
renacer de nuevo y donde las renuncias de quienes habían dado lo mejor
de sí mismos en la lucha por la democracia, permitieron asegurar la
democracia.

Con la publicación de su libro “Els catalans als camps nazis
en 1977, Montserrat Roig hizo patente los sacrificios de aquella
generación de luchadores por la defensa de los valores republicanos en
España, pero también los de su lucha contra el nazismo durante la
Segunda Guerra Mundial. Mostraba cuál había sido la historia particular
de aquel grupo de republicanos exiliados y sobre los cuales la oscura
sombra del franquismo les había relegado al olvido y al desconocimiento.

El libro sigue vigente, es un referente para quienes se interesan
sobre la deportación y muestra de ello es que sigue reeditándose año
tras año. Desde el inicio, cuando la autora reconocía la extrañeza que
produjo la constatación de que hubo republicanos en los campos de
exterminio nazis, el libro no deja de cautivarnos al descubrir -dando la
palabra a las víctimas- cuál fue el destino de aquellos hombres y
mujeres derrotados en la Guerra de España, los cuales, desde su exilio
en Francia, fueron víctimas de uno de los episodios más vergonzosos de
nuestra historia común europea: la deportación de cientos de miles de
ciudadanos a los campos de exterminio.

Montserrat Roig dio voz a los supervivientes de la deportación.
Mediante su testimonio se fueron desgranando sus historias personales y
sus itinerarios. Su sufrimiento individual se convirtió en un drama
colectivo al compartirlo y conocerse la magnitud de la deportación
republicana entre 1940 y 1945.

La mayor parte de los republicanos deportados lo fueron al campo
austríaco de Mauthausen y los testimonios recogidos por Montserrat Roig
sirvieron para dar cuenta de la humillación, las torturas y la muerte de
las víctimas, pero también de la vida, la solidaridad y la esperanza de
los internos, ya fuese en el campo central o en las decenas de kommandos externos:
las terribles experiencias de los republicanos en Gusen, el verdadero e
infernal matadero de españoles; el asesinato de más de 400 republicanos
en la cámara de gas del castillo de Hartheim; el trabajo esclavo en
otras instalaciones dependientes como Steyr, Ebensee, Melk… Pero también
dio a conocer la presencia de los republicanos en los otros campos del
Reich alemán.

El origen diverso de la deportación de los republicanos quedó
plasmado en este libro de la escritora catalana: los civiles deportados
desde el campo de refugiados de Angulema en agosto de 1940, la de los
combatientes internados en los campos de prisioneros de guerra (stalags)
deportados entre agosto de 1940 y todo el año 1941 y, por último, los
resistentes detenidos por formar parte de la lucha clandestina contra
los nazis y que fueron deportados, junto a los franceses, en masivos
convoyes que partieron hacia Buchenwald, Dachau, Mauthausen, Auschwitz,
Islas normandas, …

En el libro se recogieron, principalmente los testimonios de
supervivientes catalanes, pero a lo largo de sus páginas y en los
listados publicados, aparecen referencias a otros que tuvieron
vinculación con Cataluña. Para el caso de los aragoneses: Mariano
Constante (Capdesaso), Guzmán Bosque (Maella), la familia Bueno Vela
(Moros), los Alcubierre (Tardienta), Secundina Barceló (Veguillas de la
Sierra), etc.; se citan a fallecidos en Mauthausen-Gusen originarios de
las poblaciones aragonesas de habla catalana –Ribagorza, Bajo Cinca, La
Litera y Matarraña– y, también, a una cincuentena de víctimas aragonesas
que residían en poblaciones repartidas por diferentes comarcas
catalanas, principalmente en el Barcelonés, el Vallés Occidental o el
Baix Llobregat.

La Amical de Mauthausen –cuyos inicios como asociación legal
coincidió con la edición del libro en castellano, en 1978– quiso
reconocer el trabajo de Montserrat Roig publicando, en el décimo
aniversario de su muerte una recopilación de artículos y entrevistas
sobre la deportación republicana, en un volumen titulado: Montserrat Roig: la lucha contra el olvido. Pues
bien, en este vigésimo aniversario, coincidiendo con los actos de
carácter internacional que conmemorarán, del 5 al 8 de mayo, el
aniversario de la liberación del campo, la Amical se ha propuesto
difundir entre los participantes –entre los que habrá un nutrido grupo
de estudiantes aragoneses– la actualidad de su obra, que ensalza el
valor incuestionable de los testimonios de las víctimas y nos acerca al
conocimiento individual y colectivo de aquella generación de víctimas de
la intolerancia, del sectarismo y del fanatismo. Una lección, la de
Montserrat Roig, vigente hoy día a pesar de las tres décadas
transcurridas desde aquella primera edición de su obra pionera, en
España, sobre la deportación de los republicanos a los campos nazis.

Juan M. Calvo Gascón es miembro de la Amical de Mauthausen

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