Memòria de la generació literària dels 70 – Diario de Mallorca entrevista al escritor de sa Pobla Miquel López Crespí

Diario de Mallorca entrevista al escritor de sa Pobla Miquel López Crespí

 

Per Joan Payeras, periodista

 

De muy joven sintió su vocación por la literatura que cultiva en todos sus géneros: investigación y divulgación, narrativa, novela, teatro y poesía. Articulista en diversos periódicos, entre ellos Diario de Mallorca. Acaba de recibir un emotivo homenaje del Ayuntamiento de sa Pobla por su prolongada y productiva trayectoria literaria.

“Todas mis novelas están llenas de historias aprendidas de los abuelos `poblers´y payeses” (Miquel López Crespí)

“Creo que el govern de Bauzá es el más nefasto para nuestra cultura que jamás hemos tenido en las Islas. Su ignorancia es semejante a la de los incultos que han destrozado nuestra lengua y tradiciones” (Miquel López Crespí)

Decidió dedicarse de lleno y exclusivamente a la literatura, después de haber ganado un Premio Ciutat de Palma y de haber trabajado en el taller de pintura industrial de su padre, de delineante y libretero. Era consciente del riesgo que corría y de las muchas dificultades que tendría que vencer. Pero al tiempo estaba convencido –porque así lo había aprendido de sus mayores- que con tesón y trabajo, todo se podía alcanzar. Miquel López Crespí de “Can Verdera” (sa Pobla, 1946) se siente agradecido a su pueblo.

-Qué ha significado para usted el homenaje y reconocimiento que le ha tributado el Ayuntamiento de su pueblo y al que han correspondido sus amigos?
-Este homenaje del Ayuntamiento de sa Pobla, mi pueblo, ha sido el premio más importante que he obtenido en estos más de cuarenta años de dedicación a la literatura. Siempre he dicho que ha sido sa Pobla, sus habitantes, sus costumbres y tradiciones los que han alimentado mi manera de escribir, la forma de ver y entender el mundo. Todas mis novelas están llenas de historias aprendidas de los abuelos poblers, de los payeses y otros sectores profesionales. En mis libros sobre sa Pobla se pueden hallar los rastros de esas influencias decisivas en mi formación cultural. La mayoría de escritores de las Islas, los componentes de la que se ha llamado “la generación de los 70”, somos de algún pueblo y, por tanto, todos hemos bebido de la savia popular. Por primera vez en siglos, los escritores mallorquines no provienen de los terratenientes ni de la Iglesia. Todo lo cual ha dado por resultado una literatura catalana moderna, revolucionaria en contenido y forma.

-En estos días los poblers nos hemos preguntado de dónde ha sacado el tiempo para acumular tanta obra literaria…
-De muy joven sentí que mi vocación era la literatura. Quizá todo empezó el día que, en la Escuela Graduada, que construyó en los años veinte un familiar mío –Miquel Crespí i Pons, “es Batle Verdera”- me hicieron recitar un poema de Miquel Costa i Llobera. Era en los años 50, en el aniversario de la inauguración del popular centro escolar por el que hemos pasado generaciones de poblers. Desde aquel momento decidí que la poesía y la narrativa serían mi objetivo. Mi padre Paulino y mi tío José López, unos grandes lectores, también influyeron en mi formación cultural. Por lo demás, la extensa obra literaria no tiene ningún secreto. Todo el mundo sabe que no soy escritor de domingo ni de vacaciones y que me he dedicado profesionalmente a la literatura. Si trabajas cada día durante todo el año, lo normal es que el trabajo se vea.

-Al igual que les ha sucedido a los escritores poblers de las dos últimas generaciones, seguramente en su obra habrá significado algo o mucho la influencia de Alexandre Ballester…
-Para mí ha sido una influencia decisiva. Siempre recordaré a Alexandre vendiendo, repartiendo aquella entrañable revista local que fue “Vialfás” de la que él era el “alma mater” y que fue mi primer contacto infantil con la prensa escrita. Ir a su casa, verle escribir, contemplar la cantidad de libros de las estanterias de su estudio, fue fantástico. Nos hablaba de cine, de los mundo que veíamos en los cines de sa Pobla. Nos hablaba de autores literarios que desconocíamos por completo, de teatro. Era una enciclopedia viviente. Mi dedicación al teatro, los premios que he obtenido con mis obras en Mallorca y los Països Catalans se deben a la influencia de aquellos primeros estrenos de Ballester en el pueblo. Aquella gran capacidad de sugerir mundos de fantasía me sedujo y me prometí imitarle.

-En su obra, sobretodo en las novelas y la narrativa corta, se nota el impacto de la guerra civil en su formación. ¿Qué puede decir al respecto?
-Yo creo, como le decía en su momento, que la generación literaria mallorquina de los años 70 es muy sensible a estos temas y, sin lugar a dudas puede decirse que la guerra y la represión contra el pueblo marcan a fondo nuestra generación. Además de proceder de las clases populares, muchos de estos escritores somos hijos de familías que han padecido la persecución franquista. Nosotros no tenemos nada que ver con el compromiso de Lorenzo Villalonga con Falange Española ni con su estética. El recuerdo de la guerra ha condicionado la creación de una literatura de corte europeo, moderna, con fuerza, como nunca había existido en las Islas. Mi última novela, Caterina Tarongí (Lleonard Muntaner Editor), es una prueba de todo lo dicho hasta este momento: los inicios de la guerra en sa Pobla literaturizados, las anécdotas recogidas de viva voz de los poblers supervivientes de aquellos años terribles. Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo: mi obra literaria no deja de ser un resumen poetizado de la fuerza que tiene sa Pobla y su gente en mi espíritu.

-Como autor defensor de la cultura catalana… ¿qué piensa del programa aplicado por el presidente Bauzá en torno a nuestra lengua y nuestra cultura?
-Creo que es el Govern más nefasto para nuestra cultura que jamás hemos tenido en nuestra tierra. Su ignorancia le asemeja a los incultos que destrozaron el catalán y nuestras tradiciones en los peores años de la guerra civil. Están privados total y absolutamente de la más mínima sensibilidad y formación. Basta constatar lo que han hecho y lo que hacen desde que asumieron el poder político. Cada día, cada semana suprimen instrumentos esenciales para salvaguardar nuestra lengua. El ob jetivo básico no es otro que desmontar, destruir cualquier institución o soporte cultural al catalán. Es un plan de liquidación sistemática de lo que nuestro pueblo ha conseguido desde el final de la dictadura franquista.
(Diario de Mallorca, 27-IV-2014)

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