
Declaración de Budapest 1992: (14 de MAYO de 1992)
ASEGURAR
La asociación internacional para la psiquiatría del niño y del adolescente ( I.A.C.A.P.A.P.) y las profesiones afines afirma el derecho de cada niño de alcanzar su potencial físico, emocional y educativo completo, compartiendo con
La meta de todo el cuidado médico es prevenir los desórdenes que interfieren con el crecimiento y el desarrollo sanos. Lo correcto para todos los niños es recibir el cuidado y el tratamiento apropiados. Las metas del desarrollo, del cuidado y de la calidad de vida óptimos para todos los niños se alcanzan cuando todos los sectores de la sociedad trabajan junto con las familias para dar lo mejor a sus niños.
La asociación internacional para la psiquiatría del niño y del adolescente y las profesiones afines reclama los siguientes derechos para los niños y los adolescentes:
Los niños deben ser protegidos con medidas preventivas convenientes, una familia de apoyo, cuidado médico preventivo y oportunidad educativa.
Los niños con dificultades emocionales, mentales y de desarrollo deben recibir la evaluación y la diagnosis tempranas y exactas. Los factores sociales, emocionales y biológicos influencian el desarrollo de los niños y pueden necesitar ser considerados en una evaluación del niño y de su familia.
Los niños y sus familias deben tener la oportunidad de beneficiarse de la gama completa del tratamiento moderno y de cuidados apropiados a sus necesidades individuales.
Todas las intervenciones se deben proporcionar por los clínicos formados específicamente y experimentados y los otros profesionales necesarios.
Los niños en condiciones crónicas persistentes deben seguir un tratamiento y un cuidado proporcionados con la finalidad de mantenerlos en el seno de sus familias y comunidades. Cuando el cuidado fuera de la familia sea requerido, los niños deben tener el derecho de vivir en los ambientes que provean la continuidad del cuidado, del afecto y de la preocupación, proporcionados normalmente por la familia. Tal tratamiento debe hacerse tan cerca del hogar como sea posible, en el ambiente menos restrictivo y con el tratamiento clínico de más alta calidad.
Para alcanzar estas metas, una nación y la comunidad necesitan a profesionales que estén dedicados a planear las necesidades de niños y de adolescentes, a crear y a poner en funcionamiento los servicios específicos para niños con desórdenes mentales, del comportamiento y del desarrollo.
La asociación internacional para la psiquiatría del niño y del adolescente y las profesiones afines recomienda que cada nación realice un plan para el reconocimiento y el apoyo de la especialidad de la psiquiatría del niño y del adolescente, de la psicología clínica y de las profesiones afines referidas al desarrollo mental de niños.
Un plan nacional debería asegurar:
Una formación oficial especializada de alto nivel en psiquiatría del niño y del adolescente y profesiones clínicas de psicología del niño y afines;
Que la formación médica esté pendiente de las necesidades en salud mental de los niños y de sus familias e incluirlas en el plan de estudios de formación del estudiante y del licenciado;
Un suficiente número de los profesionales que estén formados y disponibles para la prevención, la intervención temprana y el tratamiento;
Recursos apropiados en la comunidad para todos los niños; Instalaciones adecuadas y accesibles para su tratamiento y su cuidado.
Para poner un plan en acción a nivel nacional para los niños y los adolescentes, es esencial que una nación tenga departamentos universitarios y los departamentos de psiquiatría del niño y del adolescente confiados al cuidado de la más alta calidad y los adelantos del conocimiento con la investigación.
La especialidad profesional de psiquiatría del niño y del adolescente ayudará a asegurar la disponibilidad del conocimiento y del cuidado único, multifacético, que una comunidad debe proporcionar a sus niños.
Irving Philips, M.D., presidente.
Kari Schleimer, M.D., secretario general.





