
J. Perdone, ¿Él [Álvaro Pérez] nunca le ha comentado nada?
C. ¡No! ¡Nunca! Yo he tenido muy clara la división entre el partido y el Gobierno, yo de hecho he intentado siempre que las personas que estaban en el Gobierno no estuviesen en el partido, y que las personas que estaban en el partido no estuviesen en el Gobierno, y esa dicotomía la he mantenido para mí mismo también (...).
J. Parece ser que por indicación de este señor [Álvaro Pérez], o bien porque le acompañara, usted fue a hacer un encargo de prendas de vestir a un establecimiento de Madrid. ¿Esto es así?
J. ¿También pagó en efectivo?
C. Lo pagué en efectivo, y además no tenía la intención de llevarme la bléiser. No lo había comentado en casa, llevaba el dinero, que como siempre me había preparado mi mujer en efectivo para pagar. Mi mujer es la que lleva la economía doméstica de casa. Y recuerdo que no llevaba la cantidad para poderla comprar. Salí de la tienda y le pregunté al chófer y al escolta si habían a bien, si llevaban dinero, dejarme dinero para poderme comprar pues no llevaba dinero suficiente. El escolta me dio 150 euros y pagué el traje y la bléiser, subí al coche y ya no volví nunca más.
J. Habrá escuchado que al principio de la conversación se interrumpe, usted dice: ¡Oye, muchísimas gracias! Y él le contesta: ¿Has leído el tarjetón?, ¡fíjate lo que te debo! ¿Esto a qué responde? ¿Tuvo algún regalo?
C. No. Muchísimas gracias, es porque me decía que yo había hecho muy grande el partido político en la Comunidad Valenciana, y que yo sí que era un líder indiscutible del partido, etcétera... No sé si sabrá pero durante estos años viví las circunstancias internas del partido muy complicadas, y bueno, pues mucha gente entiende después de las elecciones autonómicas de hace dos años ganadas por mayoría absoluta...
C. Bueno, me habló en un momento determinado, sería en alguna reunión en el propio partido, que él conocía a alguien en una tienda en Madrid que tenía sastrería industrial y que acoplaba trajes ya hechos de confección que quedaban bien, y estaban a muy buen precio. Un día de los que fui por Madrid, me acerqué a la tienda, conocí al señor Tomás, y me presenté y esa es la circunstancia.


