I ara un article d'en Jordi Pujol, de qui ja vam comentar que estava molt interessat en el món de l'educació. Copio directament de l'article de La Vanguardia:
... Sin embargo, lo que a mi entender se ha convertido en más caduco de la polÃtica escolar actual es la mentalidad, es la ideologÃa dominante en el mundo de la enseñanza. O más exactamente, en el mundo de los teorizadores de la enseñanza, más por supuesto que en el propiamente de los maestros. Pero es este mundo de los teorizadores el que marca la pauta.
Es una ideologÃa que pudo entenderse como reacción contra la escuela autoritaria y rÃgida de antaño, y que por lo tanto tuvo su razón de ser, o su explicación, o sus efectos benéficos en un momento dado. Pero no ahora. En realidad el conjunto de los planteamientos del 68 hoy están totalmente o en buena parte superados. También en pedagogÃa. A menudo hoy son un freno más que un acicate. ...
... También hay una prevención hacia la evaluación de los conocimientos (lo que antes llamábamos exámenes). Por otra parte, la adecuada adquisición de conocimientos no es determinante a la hora de pasar de curso. Se puede acceder al curso siguiente habiendo suspendido, por ejemplo, gramática, matemáticas e inglés. Y en varias ocasiones alguna asignatura más. ...
... En otro orden de cosas, la nueva ley planteaba un tema nunca totalmente resuelto y a menudo tratado por parte del mundo polÃtico con insinceridad, el del derecho de opción de los padres. Derecho que por cierto figura en la Constitución española y en la LODE. Y el proyecto de Constitución europea, de momento aparcado, habla de opción filosófica, religiosa y pedagógica.
Podeu llegir l'article complet a continuació
JORDI PUJOLÂ -Â 19/05/2006 (
El debate sobre el Estatut ha hecho que finalmente se haya comentado poco el resultado final del debate sobre
Por otra parte, éste es un tema de gran calado ideológico. Un tema en el cual hay concepciones sobre cuestiones especÃficamente pedagógicas, pero que en realidad tienen mayor alcance. Por otra parte se advierte -o por lo menos somos, creo yo, cada vez más los que asà lo vemos- la necesidad de un cambio en este terreno. No solamente de un cambio estrictamente técnico, sino sobre todo respecto a criterios generales.
Tuvimos hace tiempo -hasta los años sesenta- una escuela rÃgida y autoritaria. No ya la escuela de "el saber con sangre entra", pero todavÃa en esta lÃnea. La reforma de 1970 significó un cambio hacia más modernidad y menos encorsetamiento. Representó un progreso claro.
Sin embargo, con la llegada de la democracia en España, con el cambio profundo derivado del 68 y con la evolución ideológica general que se habÃa ido produciendo durante el tardofranquismo, se difundió mucho la idea de que habÃa que hacer una nueva ley de Educación.
Este sentimiento fue especialmente intenso en Catalunya debido a la tradición de pensamiento pedagógicamente innovador que habÃa existido desde principios del siglo XX. Este estado de ánimo condujo a
No voy a entrar a discutir sobre la más o menos bien fundada valoración inicial de
Sin embargo, lo que a mi entender se ha convertido en más caduco de la polÃtica escolar actual es la mentalidad, es la ideologÃa dominante en el mundo de la enseñanza. O más exactamente, en el mundo de los teorizadores de la enseñanza, más por supuesto que en el propiamente de los maestros. Pero es este mundo de los teorizadores el que marca la pauta.
Es una ideologÃa que pudo entenderse como reacción contra la escuela autoritaria y rÃgida de antaño, y que por lo tanto tuvo su razón de ser, o su explicación, o sus efectos benéficos en un momento dado. Pero no ahora. En realidad el conjunto de los planteamientos del 68 hoy están totalmente o en buena parte superados. También en pedagogÃa. A menudo hoy son un freno más que un acicate.
La reforma que habÃa que llevar a cabo tenÃa que responder a una ideologÃa pedagógica distinta. No debÃa continuar o fortalecer la espontaneidad y el nivel bajo de exigencia. Desde los años sesenta, en la literatura pedagógica hay una palabra que ha desaparecido, o casi, la palabra voluntad. Se habla mucho de motivación y muy poco de voluntad. Y ya admito que la motivación es importante. Su incorporación a la pedagogÃa fue un acierto y hay que mantenerla. Pero no siempre se puede contar con ella. A menudo las cosas hay que hacerlas aunque uno no se sienta motivado. Hay que hacerlas por voluntad. Y esto la pedagogÃa actual lo tiene poco en cuenta. Dicen que no es progresista tenerlo en cuenta. Como no lo es imbuir a los jóvenes la moral del esfuerzo.
También hay una prevención hacia la evaluación de los conocimientos (lo que antes llamábamos exámenes). Por otra parte, la adecuada adquisición de conocimientos no es determinante a la hora de pasar de curso. Se puede acceder al curso siguiente habiendo suspendido, por ejemplo, gramática, matemáticas e inglés. Y en varias ocasiones alguna asignatura más.
Por otra parte, y de acuerdo con la espontaneidad de esta mentalidad pseudoprogresista, la existencia de un director con autoridad es mal vista. Y se tiende a convertir la dirección de la escuela en algo muy asambleario, con un papel muy condicionado de quienes deben ser los responsables muy principales, muy determinantes de los centros escolares, que son los profesores y, entre los profesores, un director.
En otro orden de cosas, la nueva ley planteaba un tema nunca totalmente resuelto y a menudo tratado por parte del mundo polÃtico con insinceridad, el del derecho de opción de los padres. Derecho que por cierto figura en
Éstos eran la situación y el panorama. Añadan a esto una actitud inicial del PSOE en lÃnea con la ideologÃa superada que antes he descrito, una posición encontrada del PP, muy dura, y una sensación de agresión por parte de
Solamente CiU defendÃa desde el primer momento una posición equilibrada, propia de un sector que en su dÃa asumió la renovación pedagógica, pero que ya lleva tiempo comprendiendo que en algunos aspectos esta reforma se extravió. Afortunadamente algunos de los sectores enfrentados, especialmente por parte de
No es plenamente la ley de renovación de técnicas, de conceptos, de actitudes que necesitamos. No lo es. No asegura el sistema escolar que el tiempo actual y los retos de la sociedad requieren. Pero el fiel de la balanza entre fantasÃa y realidad, entre ideas de hace casi 40 años y necesidades actuales, entre confusión y eficacia pedagógica, se ha desplazado en la buena dirección. La brevedad de un artÃculo no me permite entrar más en detalle en otro gran tema, el del Pacte Nacional per a l´Educació. Bienvenido sea. Bienvenido, ante todo, por haberse llegado a él. Y bienvenido porque está muchÃsimo más cerca de lo defendido por los gobiernos anteriores que de lo reclamado por algunos sindicatos y por el tripartito cuando estaban en la oposición. Y que en algunos aspectos oscilaba entre un conocimiento muy deficiente de lo que es la enseñanza en Catalunya y la simple utilización partidista del tema. Desde el Gobierno, es decir, desde la responsabilidad, aquellas actitudes ya no se pueden mantener. Y por esto el pacto mantiene la red escolar mixta, antes tan denostada, y que encaja con la libertad de opción antes mencionada, cada vez más reivindicada en los paÃses europeos que realmente apuestan por el progreso. Y que garantiza la igualdad de oportunidades.
Tanto en el contenido de la ley como del pacto habrá que profundizar en los próximos años. En la lÃnea de una escuela sólida, estructurada, eficaz. En la lÃnea de la escuela concertada, de su financiación y de su responsabilidad ante
Se habla a menudo del informe PISA, del cual a veces se ha hecho una interpretación más negativa de lo debido, pero que deja clara que la calidad de la enseñanza en España y en Catalunya se debe mejorar. Y que a la hora de analizar las causas dice que con el dinero que España dedica a la educación el resultado deberÃa ser mejor. O sea, que no es, o no es principalmente, un problema de dinero. Es un problema de concepto, de pensamiento ideológico. De una ideologÃa superada. Hay que cambiar cosas, pero, sobre todo, ésta.





L'educació a Finlà ndia...
Els escolars finlandesos són els europeus que obtenen els
millors resultats acadèmics, segons l'informe PISA de l'OCDE. Res a veure amb els escolars del
nostre paÃs, amb un elevat grau de fracà s escolar i amb uns coneixements molt
baixos de matemà tiques i idiomes respecte a altres estudiants europeus. És per
això que el sistema educatiu finlandès és reconegut internacionalment i s'ha
convertit, per a molts estats, en un model a seguir. Però què té que el fa tan
efectiu? La Internacional Confederation of Principals, associació
mundial de directius de centres escolars, explica, en el seu web, el secret del
bon funcionament de l'educació finlandesa.
En el sistema educatiu finlandès juga un paper clau la inversió. Segons
explica la ministra d'Educació, Tuula Haatainen, en el web, Finlà ndia creu que
ha d'invertir en educació, recerca i universitats per crear nous llocs
d'ocupació i contribuir a desenvolupar l'economia del paÃs. Aquesta polÃtica ha
rebut un reconeixement en l'últim anuari del Fòrum Econòmic Mundial, que ha
identificat Finlà ndia com a l'economia més competitiva del món, citant la seva
"cultura i innovació". Grà cies a aquesta inversió, Finlà ndia compta amb una
escola pública molt potent, amb el menjador escolar gratuït per a tots els
alumnes i sense taxes università ries.
Però els diners destinats a educació no servirien de gaire si no s'apliquessin
unes bones mesures educatives. La ministra atribueix l'èxit del sistema
educatiu al sistema escolar unificat entre els 7 i els 16 anys, enlloc de
dividir-lo en primà ria i secundà ria, i al fet de de no separar els escolars en
funció dels seu rendiment acadèmic. Segons la ministra, a Finlà ndia es tracta a
tots els nens i nenes per igual i se'ls ofereix la mateixa formació durant 9
anys per què es creu que aixà obtindran els millors resultats. Els estudiants
no es divideixen fins als 16 anys, quan han d'escollir entre anar a la
universitat o fer estudis professionals.
Un important paper de la famÃlia
La famÃlia juga un paper molt important en l'educació dels nens i nenes. A
diferència que a casa nostra, on l'escolarització és obligatòria des dels 3
anys, a Finlà ndia els nens trepitgen per primer cop una aula als 6 anys, quan
comencen pre-escolar. A més a més, fins als 14 anys fan menys hores lectives al
dia que els catalans. AixÃ, com s'explica que treguin millors resultats
acadèmics ? Potser són més llestos? La resposta no seria aquesta, sinó més
aviat el suport familiar amb què compten les escoles.
Mentre que a Catalunya el major pes de l'ensenyament recau en el col·legi, a
Finlà ndia els pares i mares ja comencen a educar els seus fills abans i tot que
vagin a l'escola, inculcant-los la passió per la lectura des de casa. Això
explicaria, segons la ministra, per què els escolars finlandesos obtenen tan
bons resultats acadèmics en comprensió lectora i en redacció. En l'últim estudi
de l'OCDE, els finlandesos de 15 anys van ser els alumnes que van treure la
millor nota de literatura de tot el món.
Recordo que va sortir el tema de quantes llengües entenÃem, i ens van fer traduir una declaració de no se què de les nacions unides que estava en una quarantena de llengües (cada article en una diferent). La mitjana de la classe, va ser de 2,2 aproximadament.
Quan vaig tornar, li vaig passar el paper a la meva germana que feia 2n de batxillerat, la professora de llengua va accedir a fer el test i el resultat va ser de 3,5
Els irlandesos treien molt més bones notes de matemà tiques que aquÃ, però la major part de la matèria que veiem a l'equivalent de 2n de batxillerat, jo ja l'havia fet a l'equivalent de la ESO.
Els estudis comparatius són molt delicats, perquè estudien realitats molt diverses, mesurades també de maneres diferents.
SÃ que estic d'acord en que els que vam arribar a l'escola sabent llegir i escriure de casa (jo no recordo en absolut quan em van ensenyar a llegir) hem tingut un avantatge considerable que diria que arriba fins al nivell de la Universitat.