
No sé si saber dónde se encuentra La Guaragua puede acercar a un vagabundo forastero de bolsillo corto y solitaria vida a la simpar y tradicional figura del chulla quiteño.
Para los no versados en el quiteñismo, cabe señalar que La Guaragua es un barrio comido por el centro histórico de Quito. En realidad no es un barrio, tan sólo es un tramo de calle, de la calle Gálapagos. Justo el tramo que separa Guayaquil de Vargas. Un pedacito de cielo que ha perdido la riqueza de adornos florales que poblaban sus casas y que sirvieron para dar tan pintoresco nombre a tan reconocido lugar. Un lugar que, como el mismo chulla quiteño, muchos tan sólo conocen por ser nombrado en un popular pasacalles capitalino.
El chulla es el quijotesco hidalgo, quizás bohemio, quizás intelectual, quizás picaro,del siglo XX ecuatoriano. Figura solitaria y original, el chulla era capaz, como la clase media que lo vió nacer, de estirar el dinero hasta más no poder. Ingenioso, locuaz, pícaro y patacaliente recorria la noche dejando caer aquella polisémica sal quiteña que tanto nombre ha dado a los habitantes de ésta ciudad. Algunos dicen que el chulla era un frustrado intelectual, pero ¿es que hay algun intelectual que no esté frustrado?
De las destilerías del chullismo, allá en la Plaza del Teatro, surgió un equipo de futbol. El Deportivo Quito, la Academia. ¿Será éste el último reducto del chulla quiteño? ¿Será en el Estadio Atahualpa donde el curioso visitante aun puede sorber el espíritu irónico y juguetón del chulla quiteño?
Chulla en quichua significa impar y es que el chulla quiteño, para ser lo que fue, debia ser un solitario soñador y hábil conversador. Admirado seductor sin éxito, el chulla fue, según dicen, la pura encarnación de una ciudad en transformación.
Y es que, en tiempos del chullismo, Quito dejaba de ser una ciudad colonial para convertirse en una metrópolis universal. Una metrópolis que crecia con el adevnimiento de otra figura eterna de la capital, el chagra -el campesino, en quíchua-, apodo que todo recién llegado recibía, y todavía recibe, por parte de los quiteños de toda la vida, de los hijos de aquellos 200 españoles que, un 6 de diciembre de 1534, fundaron la ciudad de San Francisco de Quito.
¿Qué sería Quito sin chullas ni chagras?
El
visitante que se zambullé a fulpor las calles de la ciudad de ciudades
reconoce pinceladas de ambos diseminadas por los portales.
Botado de Ecuador por la necesidad de seguir rellenando las páginas blancas del libro personal, me encuentro ante este solitario espejo donde me miro como gallina que mira sal. ¿Soy yo? ¿Soy como era? ¿Qué tengo que no tenia que me lleva a escribir en idioma ajeno y con palabras robadas de las calles de una ciudad que ya no sé si es la de otros o la mia propia? Me siento.
Me siento y esparzo por el suelo los recuerdos de un viaje. De un viaje vital. De un viaje especial. De un viaje entre chullas, chagras, guambras, panas, guaguas y desconocidos manes que todavía sonrien al tenderme la mano como las palabras que surgen de una mente herida por el recuerdo.
¡Como les extraño!
Extraño a guambras y panas. Extraño a los desconocidos manes. Extraño a las gringuitas que tendieron su mano para recogerme y acompañarme. Extraño a un país que ya no sé si es un poco mio. Lo extraño. ¡Lo extraño tanto!
Lo extraño y, en mi soledad, cacho el sinsabor del emigrante que lo extraña desde la misma distancia desde la que lo extraño yo. Después, las aguas del Napo me tranquilizan y una solitaria mariposa me eleva de nuevo por encima de los nevados y me transporta al Quito de lindas plazas y mitos eternos.




Es bonito leer palabras que alaban nuestra ciudad y que conocen nuestra historia gracias por manifestar esas palabras de la ciudad donde nací QUITO a la ciudad que extraño todos los días y solo al recordar el día que partí de ti cuando me alejaba des el mismo cielo de QUITO era como arrancarme el alma de mi cuerpo cada vez que me alejaba dejando mi familia a los guambras, mis panas, y todos sin saber cuando regresare.
Espero estar pronto ahí en mi tierra y con mi gente
Espera que acabe esta pesadilla de estar lejos
Espero que mis hijos puedan estar orgullosos de vivir en Quito
Me hubiera gustado que mis niños hubieran nacido y crecido en la ciudad que me vio nacer pero el destino no lo quiso así
Agradezco a todas las personas que visitan la carita de dios y hablan bien de nuestro Ecuador un saludo atodos los emigrantes que estamos fuera de nuestra ciudad tan amada.
Desde una familia de chagras que se han convertido en chullas en ésta ciudad que como dices es una ciudad de ciudades en dónde descubriste lo más esencial, un saludo y un abrazo fuerte nuestro. Me alegra mucho saber que te llevas un pedazo de la magia de éste país que te alimentará con recuerdos profundos por siempre. Siempre serás bienvenido como "chagra" a esta ciudad de "chulllas"......como siempre entre "panas".
Diego
al leer tus letras siento que vives y conoces a Quito mejor que muchos de los que vivimos en esta ciudad. Quito también te extraña!!
Santiago