adomingo |
dijous, 14 de setembre de 2006 | 22:35h
Yo también tengo dudas, Andrés. Cada vez más, y en educación creo que es lo razonable, hay pocas certezas incuestionables. Tu apuntas el tema más delicado, que yo también sugerí: los criterios de evaluación.
Creo que en general, los datos de los estudios sobre el tema señalan que los examenes no son un factor que incida mucho en la disminución del fracaso, pero habría que buscar las fuentes originales (ahora no los tengo a mano).
Sobre que algunos alumnos suspendidos en junio pueden aprobar en septiembre, es evidente que cualquier medida no tiene efectos unívocos: lo que no és útil para una mayoría, puede ser vital para otros, pero yo le daría la vuelta a tu pregunta: si no hubiera exàmenes de septiembre, cuántos de los alumnos que suspendieron en junio no podrían haber aprobado en junio, incluso aplicando estrictamente los criterios de evaluación, pero de una forma razonable teniendo en cuenta que hablamos de ducación obligatoria.
Yo también tengo dudas, Andrés. Cada vez más, y en educación creo que es lo razonable, hay pocas certezas incuestionables. Tu apuntas el tema más delicado, que yo también sugerí: los criterios de evaluación.
Creo que en general, los datos de los estudios sobre el tema señalan que los examenes no son un factor que incida mucho en la disminución del fracaso, pero habría que buscar las fuentes originales (ahora no los tengo a mano).
Sobre que algunos alumnos suspendidos en junio pueden aprobar en septiembre, es evidente que cualquier medida no tiene efectos unívocos: lo que no és útil para una mayoría, puede ser vital para otros, pero yo le daría la vuelta a tu pregunta: si no hubiera exàmenes de septiembre, cuántos de los alumnos que suspendieron en junio no podrían haber aprobado en junio, incluso aplicando estrictamente los criterios de evaluación, pero de una forma razonable teniendo en cuenta que hablamos de ducación obligatoria.
Es un placer. Saludos. Àngel.