Carboncles
Jesús |
dijous, 26 de novembre de 2009 | 12:16h
«Y, de vez en cuando, en la lectura aflora un diamante purísimo de humor, voluntario o involuntario. Poco después de mediodía (en Europa), cuando la tragedia alcanzaba su punto culminante y el mundo entero miraba hacia Nueva York con espanto, alguien en algún lugar del World Trade Center envió este mensaje desde su móvil: "¿Dónde estás? Nekko dice que podemos largarnos de la oficina cuando queramos. ¿Mantienes el plan de almorzar? Llámame si puedes".»





