Sin nombre |
dimarts, 20 d'octubre de 2009 | 23:11h
Estoy completamente de acuerdo con el artículo aunque creo que hay que diferenciar o separar los dos comportamientos: el incivismo y el fraude. El incivismo creo que tiene remedio con la propia normativa. Simplemente hay que actuar cuando se tiene conocimiento de estos comportamientos y, ahora, con la nueva ordenanza de civismo y con la anterior legislación, sin convertir el sistema en un estado policial, se puede actuar, erradicar y corregir facilmente tales conductas reprobables con penas y sanciones. Por otro lado, el fraude es un tema que creo está muy extendido en nuestra sociedad y en todos los ámbitos y capas sociales. Por eso es difícil de controlar. ¿Quién no conoce a algún familiar, amigo, vecino ..., que parece ser que cobra ayudas sociales que no le corresponden? Paro, subvenciones, devoluciones de hacienda, becas del comedor y libros del colegio, plazas en colegios que no les corresponden, ayudas familiares, exenciones de impuestos... Hay padres y madres solteros que no lo son porque viven en pareja; falsos empadronamientos; Autónomos, empresarios y asalariados que ganan miles de euros y cotizan como mileuristas y el resto lo cobran en dinero negro o dinero B. hay demasiada economía sumergida. Hay miles y miles de personas que defraudan al sistema social y están ahí, entre nosotros, y muchas de ellas tienen pisos con piscina comunitaria, 4x4, segundas residencias, vacaciones en cruceros etc. ¿ No son estas personas tanto o más incívicas y faltas de ética y moralidad? Este fraude repercute en las arcas de todas las administraciones y luego pasa lo que pasa, que tenemos que pagarlo los de siempre, como pasará ahora con la nueva subida de impuestos para poder pagar a la gente que de verdad lo necesita, que es mucha. Pero... mirándolo friamente, la culpa no es únicamente de estas personas ya que la administración lo permite y no lo persigue del todo, sólo algunos casos de entre los miles y miles que se suceden. Es más, cuando estos defraudadores se ven descubiertos o ellos mismos lo pregonan, si se lo reprochas, te acaban diciendo ¡Tú también lo harías si pudieras!. He leido que en Barakaldo (Bilbao) a principios de año, de las 600 solicitudes de ayudas sociales que se cursaron, tras una investigación detectaron que más del 65% eran fraudes. Si lo extrapolamos, quizás tendriamos que más de la mitad de las personas que piden esas ayudas, les sería denegadas. Yo pienso que deberían, además, ser sancionadas y que devuelvan lo defraudado. Creo que la administracion tiene los medios necesarios y suficientes, pero parace que es un tema tabú y, aveces, parecen mirar hacia otro lado. Quisiera creer que no es un tema de votos. Finalmente, todo esto me sugiere un pasaje del Lazarillo de Tormes, cuando él y el ciego están comiendo uvas y el ciego le recrimina por comérselas de 3 en 3 y acto seguido el Lazarillo le pregunta cómo lo ha sabido siendo ciego, y éste le contesta: "porque si yo me las estoy comiendo de 2 en 2 y tú no dices nada es por que te las estás comiendo de 3 en 3". Siempre hemos vivido en un país de picaresca. Bueno, no quiero acaparar tu espacio, Ferrán. Un saludo.
El incivismo creo que tiene remedio con la propia normativa. Simplemente hay que actuar cuando se tiene conocimiento de estos comportamientos y, ahora, con la nueva ordenanza de civismo y con la anterior legislación, sin convertir el sistema en un estado policial, se puede actuar, erradicar y corregir facilmente tales conductas reprobables con penas y sanciones.
Por otro lado, el fraude es un tema que creo está muy extendido en nuestra sociedad y en todos los ámbitos y capas sociales. Por eso es difícil de controlar. ¿Quién no conoce a algún familiar, amigo, vecino ..., que parece ser que cobra ayudas sociales que no le corresponden?
Paro, subvenciones, devoluciones de hacienda, becas del comedor y libros del colegio, plazas en colegios que no les corresponden, ayudas familiares, exenciones de impuestos...
Hay padres y madres solteros que no lo son porque viven en pareja; falsos empadronamientos; Autónomos, empresarios y asalariados que ganan miles de euros y cotizan como mileuristas y el resto lo cobran en dinero negro o dinero B.
hay demasiada economía sumergida.
Hay miles y miles de personas que defraudan al sistema social y están ahí, entre nosotros, y muchas de ellas tienen pisos con piscina comunitaria, 4x4, segundas residencias, vacaciones en cruceros etc.
¿ No son estas personas tanto o más incívicas y faltas de ética y moralidad?
Este fraude repercute en las arcas de todas las administraciones y luego pasa lo que pasa, que tenemos que pagarlo los de siempre, como pasará ahora con la nueva subida de impuestos para poder pagar a la gente que de verdad lo necesita, que es mucha.
Pero... mirándolo friamente, la culpa no es únicamente de estas personas ya que la administración lo permite y no lo persigue del todo, sólo algunos casos de entre los miles y miles que se suceden.
Es más, cuando estos defraudadores se ven descubiertos o ellos mismos lo pregonan, si se lo reprochas, te acaban diciendo ¡Tú también lo harías si pudieras!.
He leido que en Barakaldo (Bilbao) a principios de año, de las 600 solicitudes de ayudas sociales que se cursaron, tras una investigación detectaron que más del 65% eran fraudes. Si lo extrapolamos, quizás tendriamos que más de la mitad de las personas que piden esas ayudas, les sería denegadas. Yo pienso que deberían, además, ser sancionadas y que devuelvan lo defraudado.
Creo que la administracion tiene los medios necesarios y suficientes, pero parace que es un tema tabú y, aveces, parecen mirar hacia otro lado. Quisiera creer que no es un tema de votos.
Finalmente, todo esto me sugiere un pasaje del Lazarillo de Tormes, cuando él y el ciego están comiendo uvas y el ciego le recrimina por comérselas de 3 en 3 y acto seguido el Lazarillo le pregunta cómo lo ha sabido siendo ciego, y éste le contesta: "porque si yo me las estoy comiendo de 2 en 2 y tú no dices nada es por que te las estás comiendo de 3 en 3".
Siempre hemos vivido en un país de picaresca.
Bueno, no quiero acaparar tu espacio, Ferrán.
Un saludo.