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Morales
Por
J.-R. Capella

Comentarios prepol?ticos: 2. Ciudadanos y prepotentes: de Sol a Catalunya
Por
Joan Busca

Los l?mites del sistema de partidos y c?mo esquivarlos
Por
Joaquim Sempere

15-m: Hartos de estafas y de impunidad
Por
Juan Torres L?pez y Carlos Mart?nez*

Bin Laden ha muerto, palabra de honor
Por
Jos? Luis Gordillo

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Revista mientras tanto
? N?mero 115

 

 


N?mero 92
Junio de 2011

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Morales

J.-R. Capella

Ciudadanos apaleados en plaza p?blica. El conseller de la Generalitat catalana Felip Puig declaraba que los mossos de esquadra a sus ?rdenes s?lo pretend?an asegurar la higiene de la Plaza de Catalu?a barcelonesa. Unas razones de higiene que hieden. Por eso los helic?pteros policiales sobrevolaron la ciudad desde las 6.30 h. de la ma?ana; por eso los mossos  no eran mossos cualesquiera sino las brigadas antidisturbios. Por lo mismo esos mossos hab?an eliminado de sus uniformes, previsoramente, los preceptivos distintivos de identificaci?n. Por razones de higiene causaron 160 heridos y por fortuna no hubo ning?n muerto.

Los manifestantes ?pues eran manifestantes, no meros acampados como rotula cierta prensa? ejerc?an en la plaza de Catalu?a un derecho constitucional, esto es, un derecho que genera obligaciones para los gobernantes: ante todo el de respetarlo y el de hacerlo respetar. Las autoridades han violado sus propios deberes. Est?n acostumbradas a ignorarlos. Probablemente los culpables ?tal es el signo de este sistema que los manifestantes denuncian? no ser?n responsabilizados jur?dicamente por ello, y menos condenados as? (desde cualquier otro punto de vista ya lo est?n).

Otra moral es la de los manifestantes: se mantuvieron sentados en el suelo siempre que pudieron, no respondieron a la provocaci?n policial, no impidieron la incautaci?n de sus enseres por supuestos servicios de limpieza que se apoderaban de ordenadores personales. Mostraron unas manos blancas. Manifestantes pac?ficos de verdad.

Dos morales distintas.

El president de la Generalitat ?yo no me quiero enterar, que cantaba la Piquer? hab?a hecho una oportuna escapada a Londres, tal vez unas compras, un d?a que era a la vez el d?a de autos y el d?a antes del partido del Bar?a. Importante viaje pol?tico. Viaje pol?tico de dos d?as.

Una es la moral de la gente que nos gobierna; otra, la de quienes manifiestan su protesta. Y la pregunta es: ?cu?l es la moral de los pasivos, de los que se desentienden y evaden que dec?a Celaya? Las im?genes de lo ocurrido en Barcelona el 27 de mayo no deben caer en el olvido. ?Esto es democracia? 

 

Comentarios prepol?ticos: 2. Ciudadanos y prepotentes: de Sol a Catalunya

Joan Busca

I

El movimiento que se inici? con la instalaci?n de un campamento de protesta en la madrile?a Puerta del Sol y que consigui? llenar de gente m?s de cien plazas de ciudades espa?olas, ha puesto de manifiesto algo que pod?a descubrir cualquiera que se parara a hablar con la gente. Que el rey est? desnudo y una parte de la ciudadan?a sabe que la actual crisis capitalista es una estafa que ha perpetrado una minor?a social. Que la fosilizaci?n y oligopolizaci?n de las instituciones pol?ticas ha degenerado en una democracia degradada. Que los partidos pol?ticos de izquierda y los sindicatos no son reconocidos como defensores de los intereses de una gran parte de la gente a la que deber?an representar. Que la normalizaci?n de la corrupci?n y la xenofobia huelen a podrido. Que la inevitable necesidad de hacer frente a los retos ecol?gicos s?lo ha avanzado en los esl?ganes comerciales... Una enorme diversidad de visiones cr?ticas que se encuentran hu?rfanas de organizaci?n, representaci?n y plasmaci?n, y que las acampadas han conseguido aglutinar.

Viendo lo que ocurre en las plazas de acampada, se constata que la respuesta no es s?lo un fen?meno juvenil (aunque los j?venes han tenido un protagonismo inevitable) ni se reduce a la indignaci?n. M?s que indignaci?n, lo que uno ha sabido ver es esperanza, de que por una pu?etera vez las cosas empiecen a cambiar, de que esta gran masa de sufrientes pueda empezar a generar un proceso real de cambio.

II

La simpleza del planteamiento, su ausencia de un discurso cerrado, su car?cter de actividad abierta, han posibilitado su extensi?n y comprensi?n. Lo m?s f?cil es plantear cuestiones simples y explicarlas con sencillez. Como el planteamiento del movimiento de los hipotecados, que ha facilitado que mucha gente entienda la injusticia que est?n ejerciendo las entidades financieras sobre una parte de la poblaci?n.

Y han constituido un acierto el car?cter abierto del movimiento y su opci?n por la acci?n pac?fica. Cualquiera puede acercarse a las acampadas, dialogar, colgar sus ideas. Y nadie lo percibe como la acci?n de una minor?a dispuesta a jugar una partida de guerrilla con las fuerzas de seguridad. Le ha sido dif?cil al poder deslegitimar el movimiento fuera de sus habituales clientelas de poder.

III

Y, a pesar de todo ello, el 22-M acab? con un triunfo electoral de la derecha que amenaza con desarbolar el poco espacio social conseguido y que constituye una seria amenaza a las libertades de los m?s d?biles; especialmente para la poblaci?n extranjera, criminalizada por unas pol?ticas xen?fobas que han adquirido un nuevo impulso tras la nueva batalla electoral.

Una derecha que ha triunfado en parte por su control de los medios de producci?n de hegemon?a (medios de comunicaci?n, Iglesia cat?lica, escuela privada...) y por la desmovilizaci?n y el desencanto de los votantes de izquierda. Una victoria que ha generado una enorme prepotencia en los l?deres de PP y CiU, que se han visto absueltos de su corrupci?n, de su inanidad, de su inmoralidad. Prepotencia que puede generar lo peor, un desmantelamiento insensato de pol?ticas y derechos sociales, pero que tambi?n puede generar errores de bulto que pueden ayudar a transformar la realidad.

IV

Esto ?ltimo es lo que le ha ocurrido a Felip Puig, el arrogante y oscuro conseller de Interior de la Generalitat, uno de los pilares de CiU, empe?ado en demoler cualquier pol?tica de izquierdas (como la sensata instalaci?n de c?maras en las comisar?as de polic?a, el c?digo ?tico policial o la limitaci?n de la velocidad de los autom?viles para reducir los accidentes y la contaminaci?n), predispuesto a las pol?ticas de mano dura y a la autonom?a de los Mossos d?Esquadra (siempre bajo las ?rdenes de ese oscuro personaje llamado Joan Delors, que ha sobrevivido a todos los gobiernos auton?micos).

El intento de desalojo de los acampados en la plaza de Catalunya, llevado a cabo con mentiras (?vamos a limpiar la plaza y quitar elementos peligrosos?, lo que inclu?a retirar pancartas y arrebatar ordenadores), con enorme violencia (hay cientos de im?genes que muestran las palizas con porra a ciudadanos pac?ficos y el uso masivo de balas de goma y pistolas el?ctricas) y con una gran dosis de ineficacia, es una muestra extrema de esta actitud de autoritarismo, desprecio democr?tico, soberbia e ineficiencia.

No contaban con la respuesta masiva y pac?fica de los acampados y de los miles de personas que acudieron en su apoyo, de las personas de todo tipo que manifestaron su apoyo al movimiento y su repulsa a los Mossos. Una acci?n de resistencia pac?fica que convirti? la impunidad en derrota del poder. Una intervenci?n policial que al final acab? en debacle para sus promotores: la plaza de Catalunya vuelve a estar ocupada. Ayer, miles de personas volvieron a concentrarse con flores en la plaza, y en muchos barrios de Barcelona se pudo o?r una persistente cacerolada que expresaba cr?tica, regocijo y ciudadan?a. El propio movimiento de la acampada ha cobrado nuevo impulso y ciudadan?a social.

V

Ahora viene lo m?s dif?cil: garantizar que esta preciosa floraci?n del mes de mayo no tenga la misma corta trayectoria que han tenido otras buenas explosiones de participaci?n social. Nuestras condiciones de vida, nuestras libertades, nuestra sociabilidad, est?n amenazadas seriamente por una derecha que est? en condiciones de alcanzar una cuota de poder como nunca la tuvo en los ?ltimos treinta a?os. Y est?n amenazadas por un capitalismo irreformado que ha salido intacto del primer asalto de su propia crisis.

Ganar continuidad pasa por generar propuestas de acci?n, de organizaci?n y program?ticas capaces de generar movilizaciones, hegemon?a cultural, activismo social. Ha sido m?rito del movimiento abrir un nuevo espacio, romper el monol?tico discurso dominante en los medios, animar una nueva oleada participativa. Y no podemos dejar que se marchite a las primeras de cambio. No s?lo depender? de la capacidad de sus activistas de concretar propuestas, sino tambi?n de que algunas de las organizaciones tradicionales sean capaces de tomar nota y de confluir en un proceso social que exprese la heterogeneidad de la inmensa masa social de ciudadanos de segunda. Mayo puede ser el inicio. Todas las personas que participamos en todo tipo de organizaciones sociales tenemos ahora la responsabilidad de que este inicio tome cuerpo.

 

Los l?mites del sistema de partidos y c?mo esquivarlos

Joaquim Sempere

En muchos pa?ses musulmanes existe el llamado ?crimen de honor?, que implica la impunidad o la tolerancia hacia cr?menes contra mujeres que hayan violado las normas de recato que se consideran inviolables. Un n?mero creciente de personas ?m?s all? de los sectores feministas? rechazan esta costumbre tradicional de opresi?n y sumisi?n de la mujer, pero la costumbre persiste y se plasma en la legislaci?n. Por ejemplo, estableciendo que se trata de un crimen que merece un eximente y que se castiga levemente o como una simple falta y no como un delito.

En Palestina el problema est? muy vivo: se registraron diez casos de crimen de honor en 2010. En 2002 se someti? al Parlamento un proyecto de reforma del C?digo Penal para acabar con la indulgencia hacia este delito, pero fue rechazado por una amplia mayor?a de diputados tanto de Al Fatah como de Ham?s, aherrojados por la mentalidad patriarcal o religiosa o por el temor a ser tildados de occidentalistas. Pues bien, en 2010 fue asesinada la joven Ayah Baradeya, de la poblaci?n cisjordana de Sourif. Meses despu?s se descubri? que hab?a sido v?ctima de un t?o suyo, taxista de 37 a?os, por haber flirteado con un compa?ero estudiante que no era del agrado de la familia. El hermano de Ayah, Rami Baradeya, no se resign? a que el culpable recibiera una pena menor y soliviant? a la poblaci?n. El caso se convirti? en una mecha que encendi? no s?lo a los 15.000 habitantes del pueblo, sino a muchos sectores de Cisjordania. Hubo un entierro multitudinario de la joven y manifestaciones masivas en Hebr?n y Ramallah exigiendo la reforma del C?digo Penal. Ante esta movilizaci?n, los diputados de ambos partidos mayoritarios, que nueve a?os antes hab?an desestimado la reforma, esta vez se apresuraron a hacerse eco del clamor popular y en pocos d?as resolvieron favorablemente la reforma legal que suprime la indulgencia hacia este tipo de crimen. Seg?n Rami, el promotor de las manifestaciones, un alto responsable de Ham?s en Gaza le mand? un mensaje asegur?ndole que el asesinato de Ayah no tiene nada que ver con la religi?n y que hab?a que cambiar la ley (Le Monde, 20/05/2011).

La noticia tiene inter?s por varios motivos. Si la vemos sobre el trasfondo de las revueltas en el mundo ?rabe de estos ?ltimos meses, nos sugiere que la ola de fondo que sacude a esos pa?ses tal vez va m?s all? del simple cambio pol?tico y contiene tambi?n g?rmenes interesantes de aspiraci?n a cambios sociales m?s profundos. El hermano de la v?ctima, empleado de banco, argumentaba que no tienen sentido ni la impunidad ni el castigo tradicional, que implica el destierro del culpable de su poblaci?n de residencia junto con su familia, y ped?a la aplicaci?n de la justicia ordinaria moderna, es decir, individualizada, ali?ando su argumento con un inteligente gui?o contra las pr?cticas del Estado de Israel: ?Se trata de un castigo colectivo, como lo que hacen los israel?es. Lo que deseo es que el asesino de mi hermana sea juzgado como cualquier otro criminal?.

Pero el caso tambi?n representa un episodio universalizable de inter?s para quienes aspiramos a transformar nuestras sociedades. A veces el sistema de partidos, cuando existe, resulta inoperante para tomar medidas que se revelan como necesarias o deseadas por amplios sectores de la poblaci?n. El ejemplo de Cisjordania muestra que incluso en sistemas aparentemente r?gidos e impermeables de partidos, ciertas reivindicaciones pueden triunfar si se hacen sentir con la fuerza suficiente en la calle o en otros espacios ajenos a las instituciones. En este caso, es evidente que, previamente al triunfo legislativo, tuvo que haber un proceso largo de maduraci?n de la sociedad respecto de la cuesti?n dirimida. Esto obliga a considerar la importancia y el valor de un trabajo social y cultural de fondo que prepare las mentalidades.

Visto desde el movimiento de los ?indignados? espa?oles de estas ?ltimas semanas y desde el decepcionante resultado de las elecciones municipales y auton?micas, el caso da motivos para la reflexi?n. Es obvio que el actual sistema de partidos no sirve, que necesita cambios importantes y una reforma a fondo de la ley electoral. Pero esto no se puede lograr en poco tiempo. Mientras tanto, el pueblo no tiene por qu? darse por vencido: debe saber que puede ganar batallas parciales importantes desde fuera de los parlamentos y los gobiernos, desde la calle, desde las redes sociales. Y debe saber tambi?n que para ello hay que librar una batalla, tal vez (pero no necesariamente) larga y paciente, en la esfera de las ideas y las mentalidades, preparando las condiciones que hagan posible que una coyuntura favorable desencadene acciones eficaces para mejorar la democracia y avanzar hacia los cambios sociales deseados.

 

15-m: Hartos de estafas y de impunidad

Juan Torres L?pez y Carlos Mart?nez*

La inmensa mayor?a de los pol?ticos, periodistas y tertulianos no han querido o?r en los ?ltimos tiempos a los j?venes con tasas de paro del 45%; ni a las miles de personas que reclamaban al Banco de Espa?a y los tribunales que los defiendan de las estafas de los bancos en forma de contratos de swaps, clips y dem?s enga?os; ni a los cientos de miles de familias que han perdido la vivienda; ni a las decenas de miles de peque?os y medianos empresarios que cierran sus empresas porque no reciben ni un euro de bancos que usan las ayudas p?blicas para seguir especulando; ni a los padres y madres de familia que tienen cada vez m?s dificultades para llegar a fin de mes mientras los beneficios de las grandes empresas y bancos se disparan; ni a quienes dec?amos que las medidas que se estaban tomando no eran para resolver la crisis, sino para que quienes la hab?an provocado salieran de ella con m?s poder y m?s beneficios; ni a quienes empezaban a sentirse indignados porque, para crear empleo, el gobierno llamara a la Moncloa a los grandes directivos de las empresas y bancos que m?s puestos de trabajo han destruido en los ?ltimos a?os.

Han estado haciendo o?dos sordos a todo esto. Nunca hablan de que los bancos matan de hambre a la gente ni explican c?mo les enga?an y quitan sus viviendas. Y ahora que la gente reacciona y sale a la calle harta de todo eso, quieren ser ellos los grandes int?rpretes de lo que est? pasando. Pero se van a equivocar de nuevo.

Lo que est? ocurriendo y lo que va a ocurrir en nuestras calles es bastante m?s sencillo de lo que parece. La gente ve, la gente lee y la gente entiende mucho m?s de lo que le ofrecen los medios propiedad de los bancos y de las grandes empresas que s?lo programan bazofia para que la mayor?a de la gente ni vea, ni piense, ni sepa nada inconveniente para ellos. Cada vez m?s gente se conecta a internet y habla con otras gentes para informarse por otras v?as, y ha empezado a descubrir que Bot?n, Miguel ?ngel Fern?ndez Ordo?ez, Francisco Gonz?lez, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Zapatero y compa??a han montado una estafa colosal y que ya se ha empezado a cansar de soportarla.

Se han dado cuenta de que s? sab?an que se iba a producir una crisis de gran envergadura, pero que la ocultaron para que no se viera la responsabilidad criminal de quienes la hab?an provocado: los bancos y las autoridades de los gobiernos y los bancos centrales que miraban a otro lado.

Se han dado cuenta de que las multimillonarias ayudas que les dieron a los bancos con la excusa de que as? se iba a reactivar el cr?dito para que no se siguiera perdiendo empleo han sido tambi?n mentira, porque lo que han hecho los bancos con ese dinero ha sido emplearlo en especular con la deuda de los gobiernos y as? extorsionarlos mediante el aut?ntico terrorismo financiero que practican las agencias de calificaci?n para exigirles reformas que les den a?n m?s ventajas.

Se han dado cuenta de que la reforma laboral, la de las pensiones, la de las becas y las ayudas a la educaci?n, el recorte de los salarios y las que vendr?n para modificar la negociaci?n colectiva o para privatizar los servicios p?blicos, no tienen nada que ver con las causas de la crisis, sino que son la forma de abrir nuevos negocios para que sigan forr?ndose los mismos de siempre.

Y la gente empieza a darse cuenta de que ya no se puede soportar tanto enga?o en nuestra vida pol?tica, con cientos de cargos imputados por corrupci?n sin que los dirigentes de los partidos les digan nada, con un bipartidismo favorecido por una ley electoral sencillamente no democr?tica, por cr?ditos bancarios que nunca devuelven y por medios de desinformaci?n propiedad de las grandes fortunas o de empresas y bancos que s?lo informan de lo que les conviene. Es decir, miles de personas se han dado cuenta ya de que no vivimos en una democracia y de que, por tanto, hay que reclamar la Democracia Real cuanto antes.

Eso no es todo, porque tambi?n hay algo m?s. La gente que est? en las calles, la que apoya a la que ya est? en la calle y la que se va a ir sumando a la calle S? TIENE ALTERNATIVAS, aunque los pol?ticos convencionales se empe?en en descalificarnos diciendo que somos antisistema (cuando en realidad es el sistema el que es antinosotros), que s?lo sabemos protestar y decir que no.

Somos muchos y de sensibilidades variadas, pero basta ver los documentos que han ido circulando llamando a las manifestaciones para percibir que hay cuestiones comunes y b?sicas que nos unen a todos porque, por encima de nuestras diferencias, somos, sobre todo y simplemente, ciudadanos y ciudadanas que lo que queremos es algo tan elemental como democracia real y justicia de verdad.

Entre otras demandas que pueden verse en los documentos de Democracia Real Ya u otras organizaciones que apoyan las movilizaciones, como ATTAC, queremos que haya una ley electoral que no sea discriminatoria, que garantice la igualdad de todas las personas ante los procesos electorales, queremos una jurisdicci?n que expulse de la vida pol?tica a los corruptos, queremos leyes de medios que garanticen pluralidad y no la concentraci?n perversa de ahora...

Queremos normas que garanticen que los banqueros y las grandes patronales no puedan extorsionar a los gobiernos ni imponer su voluntad a los poderes representativos. Queremos que las decisiones econ?micas las tomen aquellos que hemos elegido para que las tomen, y no otros disfrazados de mercados. Y que los mercados est?n sometidos a la ?tica de la satisfacci?n social y no a la del lucro sin fin.

Queremos recobrar las empresas que los gobiernos concedieron a bajo precio a capitales privados y que ahora se llevan nuestro capital y nuestros beneficios a otros lugares despidiendo a nuestros conciudadanos y prestando servicios mucho peores y m?s caros.

Queremos una banca p?blica controlada estrictamente para que garantice financiaci?n a los peque?os y medianos empresarios y a las familias.

Queremos medidas de urgencia para que se investigue a los responsables de la crisis y paguen con dinero y la c?rcel por sus estafas, enga?os y cr?menes econ?micos aqu? y en los para?sos fiscales.

Queremos una reforma fiscal que acabe con la injusta situaci?n actual, que permite que los m?s ricos pr?cticamente no paguen y que hace recaer la mayor carga impositiva en los asalariados y peque?os y medianos empresarios de rentas m?s bajas, arruinando as? a las clases medias y trabajadoras, que son el sost?n de las democracias.

Queremos que los poderes p?blicos impidan desde ya que siga habiendo miles de familias que pierden sus viviendas a manos de las entidades financieras, que se penalicen las actividades especulativas y el que nuestro patrimonio natural y ambiental se siga destruyendo como hasta ahora s?lo para que ganen dinero unos pocos desalmados.

Esto es m?s o menos lo que quieren estas personas, j?venes y m?s maduras, que han irrumpido en nuestras calles como un tsunami que durar? mucho m?s de lo que algunos se creen. No hace falta mucho debate para entender lo que piden, lo que pedimos. Es bastante elemental: que los culpables paguen el da?o que han causado, que si antes han salvado tan generosamente a los ricos, salven ahora a las personas, y que se garantice que las decisiones que se toman en las instituciones pol?ticas sean las que hayamos decidido los ciudadanos y ciudadanas cuando elegimos a nuestros representantes, y no, como est? sucediendo, las que imponen los banqueros y grandes propietarios para salvar solamente sus intereses ego?stas. Eso es todo lo que exigimos. De momento. ?19 de mayo de 2011

* Juan Torres L?pez es catedr?tico de Econom?a de la Universidad de Sevilla y miembro del Comit? cient?fico de ATTAC-Espa?a
(http://www.juantorreslopez.com)
Carlos Mart?nez
es polit?logo y ex presidente de ATTAC Espa?a
(http://www.carlosmartinezblay.blogspot.com)

 

Bin Laden ha muerto, palabra de honor

Jos? Luis Gordillo

Dos a?os antes del 11-S, en noviembre de 1999, Richard Cheney imparti? una conferencia en el Instituto del Petr?leo de Londres en la que dej? caer unas cuantas afirmaciones campanudas
http://www.crisisenergetica.org/staticpages/pdf-rtf/Dick_Cheney's_speech-Traduccion.pdf
Entre otras, que ?el petr?leo es la base y fundamento sobre los que se sustenta todo el edificio de la econom?a mundial?. O bien, que en los diez a?os siguientes ?entre 1999 y 2010? la demanda de petr?leo iba a aumentar un 2% cada a?o mientras que, simult?neamente, su oferta iba a disminuir un 3% debido al agotamiento de las reservas conocidas. ?Eran afirmaciones exageradas? Por lo que se refiere a las cifras sobre los vaivenes en la demanda y la oferta del petr?leo, tal vez Cheney err? en el detalle de las cifras concretas, pero no en la descripci?n general del problema del pico del petr?leo, del cual mostr? tener una conciencia n?tida. Por otra parte, el estallido de la crisis financiera en 2008 le dio plenamente la raz?n en que el petr?leo abundante y barato es fundamental para la buena marcha del capitalismo, siempre que se est? de acuerdo en que el aumento vertiginoso de su precio fue el detonante que provoc? el derrumbe de la pir?mide financiera, esto es, del ?sistema sangu?neo? que hace funcionar a la econom?a mundial. En la primavera de 2001, tras su designaci?n como vicepresidente de EE.UU., Cheney dirigi? un grupo de estudio sobre ?seguridad energ?tica? que lleg? a la conclusi?n de que el petr?leo deb?a seguir siendo una fuente muy importante de energ?a para EE.UU., pero tambi?n que esa opci?n ten?a unas implicaciones militares evidentes. Poco tiempo despu?s ocurri? el 11-S y dio comienzo la ?guerra contra el terrorismo?.

***

El hecho m?s misterioso del 11-S es el colapso del Edificio n.? 7 del World Trade Center. Era ?ste un rascacielos de 47 pisos donde se produjeron algunos incendios, pero contra el que no se estrell? ning?n avi?n. A las 17:20, 7 horas despu?s de la ca?da de las Torres Gemelas, el Edificio n.? 7 se desintegr? en 6,5 segundos. (http://www.youtube.com/watch?v=fa0nPNzJeqY). El informe de la comisi?n (2004) ni siquiera menciona un suceso tan extraordinario, ahorr?ndose de ese modo tener que dar alguna clase de explicaci?n. Cuatro a?os despu?s, en 2008, el gubernamental NIST (Instituto Nacional de Est?ndares y Tecnolog?a) public? un informe para intentar acallar la pol?mica suscitada por ese silencio. En ?l se afirmaba que su colapso se debi? a los incendios, lo que caus? perplejidad, indignaci?n y burlas por parte de muchos arquitectos e ingenieros debido a que nunca jam?s un edificio con estructura de acero se ha desintegrado a causa del fuego (http://ae911truth.org).

 Claro que, puestos a evocar derrumbes misteriosos de edificios, vale la pena recordar que el hecho que tuvo m?s trascendencia ese fat?dico d?a fue, precisamente, la pulverizaci?n de las Torres Gemelas en 9 o 10 segundos. Teniendo en cuenta que los edificios ten?an 110 pisos, eso supone que, como media, desaparecieron 10 u 11 pisos por segundo. La pulverizaci?n de las torres provoc? la mayor parte de las v?ctimas de los atentados y, al mismo tiempo, fue el acontecimiento que m?s horroriz? a la poblaci?n al ser retransmitido en directo por la televisi?n. ?Cu?ntas personas contemplaron ese terrible espect?culo? Seguramente, miles de millones. El colapso de las Torres Gemelas es el espect?culo televisivo con el ?ndice de audiencia m?s elevado de toda la historia de la televisi?n mundial. En EE.UU., desde luego, toda la poblaci?n estaba delante del televisor en el momento en que las torres se volatilizaron.

Eso fue posible a causa del tiempo transcurrido desde que los aviones se estrellaron hasta que los edificios se vinieron abajo: 57 minutos para la Torre Sur y 102 minutos para la Torre Norte. En ese largo intervalo ocurrieron dos cosas muy importantes. La primera, que la inmensa mayor?a de la gente que hab?a en las torres consigui? salir de ellas y salvarse de una muerte segura (fallecieron 2.700 de las 20.000 personas que se hallaban en los edificios). La segunda, que todas las televisiones del mundo pudieron conectar con Nueva York y ofrecer im?genes en directo de la tragedia; en much?simos casos, tras haber suspendido la programaci?n habitual.

?Por qu? las torres se transformaron en polvo en unos pocos segundos y por qu? lo hicieron habiendo transcurrido el tiempo mencionado desde el impacto de los aviones? Aunque cueste creerlo, diez a?os despu?s tampoco existe una explicaci?n oficial sobre este hecho, que es, repito, el que provoc? m?s muertes y el m?s relevante para comprender la conmoci?n que genera el 11-S en la opini?n p?blica. No s?lo no existe explicaci?n oficial: tampoco inter?s alguno en hallarla. El informe oficial del NIST de 2005 sobre las causas de la ca?da de las torres, solamente pretendi? explicar c?mo se inici? el colapso, pero no el colapso en s?. Lo ?nico que hizo el NIST fue sugerir que hubo un derrumbe en cadena provocado por el debilitamiento de las junturas de las vigas de los pisos en que se estrellaron los aviones, pero el proceso de volatilizaci?n de los edificios no se explic? de forma pormenorizada, detallada y a partir de pruebas y/o experimentos fiables porque nunca hubo voluntad de hacerlo. De ah? la importancia del art?culo firmado por Niels Harrit y ocho cient?ficos m?s titulado ?Material de termita activo descubierto en el polvo generado por la cat?strofe del WTC el 11-S?. En ?l se explicaba que, tras haber analizado cuatro muestras del polvo generado por la ca?da de los edificios en un laboratorio durante 18 meses, se hab?an encontrado en ellas abundantes restos de nanotermita, un material explosivo e ign?fero de ?ltima generaci?n. En una entrevista en televisi?n, Niels Harrit a?adi? que se trataba de un material poco conocido por los cient?ficos civiles, por lo cual ser?a conveniente preguntar por ?l a los cient?ficos militares. El art?culo no era especulaci?n ni ?teor?a? de ninguna clase: era pr?ctica cient?fica como la copa de un pino. Como dijo Niels Harrit, no se puede ?obviar este tipo de ciencia? (http://www.youtube.com/watch?v=pgcvZQcMSdM). Es tambi?n, por ahora, la ?nica respuesta racional a la pregunta sobre los motivos de la pulverizaci?n de los tres edificios del WTC. Y si se hubiese celebrado un proceso judicial con garant?as sobre el 11-S, ?ste hubiera sido uno de los temas estrella del juicio, y la investigaci?n de Niels Harrit y sus colegas hubiese sido objeto, como m?nimo, de una amplia discusi?n.

***

A esa investigaci?n se debe a?adir otro dato que, con toda seguridad, tambi?n habr?a merecido mucha atenci?n en ese hipot?tico juicio: antes de que las torres se desintegraran, ya hab?a supuestos ?expertos? en los plat?s de televisi?n acusando a Osama Bin Laden de ser el responsable de los atentados (http://www.youtube.com/watch?v=H6IOb2uDYl0). Por tanto, cuando miles de millones de personas contemplaron el b?rbaro espect?culo, muchas de ellas ya cre?an saber qui?n era el culpable de semejante atrocidad y, por tanto, contra qui?n deb?an dirigir su rabia y su odio. Y los que no se enteraron entonces lo hicieron, como m?ximo, en las veinticuatro horas siguientes, pues el 12 de septiembre de 2001 todos los grandes medios de comunicaci?n atribuyeron a Bin Laden la responsabilidad de ese crimen de lesa humanidad. El supuesto culpable result? ser un ?rabe con turbante originario de Oriente Medio, esto es, de la zona del mundo en cuyo subsuelo se encuentran las 2/3 partes de las reservas conocidas de petr?leo.

Y ahora las preguntas del mill?n: ?alguien cree, en su sano juicio, que esas acusaciones de antes de la ca?da de las torres o del d?a despu?s del 11-S se basaban en alguna clase de investigaci?n digna de ese nombre?; ?y alguien cree, de verdad, que esas acusaciones sin fundamento fueron el producto de la casualidad? Que cada persona se responda a s? misma a partir de su perspicacia y nivel de ingenuidad. Puede ayudar a pensar en la respuesta, sin embargo, el siguiente titular de una noticia publicada en El Pa?s el 26 de septiembre de 2001: ?La prensa de EE.UU. dice que el FBI no tiene a?n pruebas contra Bin Laden?.

El 16 de septiembre de 2001, con una opini?n p?blica todav?a en estado de shock, Bush anunci? en una rueda de prensa que la respuesta a los atentados consistir?a no solamente en una guerra contra Al Qaeda, sino en ?una guerra global y larga contra varios pa?ses que acogen grupos terroristas? (El Pa?s, 17/09/2001). Seg?n Donald Rumsfeld, los pa?ses en cuesti?n eran unos 60 contando por lo bajo, lo que equival?a a m?s de la cuarta parte de los estados existentes. Si esto ya hac?a dudar de la salud mental y/o de las intenciones reales de Bush y sus c?mplices, todav?a era m?s alarmante que el 99% de los estados y grupos terroristas aludidos no tuvieran nada que ver con el 11-S.

Dado que era el propio gobierno de EE.UU. quien decid?a qu? grupos deb?an ser considerados terroristas y qu? estados eran sus patrocinadores, lo que en realidad hizo Bush ese d?a fue otorgarse a s? mismo carta blanca para intervenir donde lo considerase conveniente con el pretexto de la lucha contra el terrorismo. Fue, sin lugar a dudas, la m?xima expresi?n de una forma de proceder que desde entonces se ha tornado caracter?stica de la hiperpotencia y que se puede sintetizar en el ?yo me lo guiso y yo me lo como? del ?nclito Juan Palomo.

El informe de la Comisi?n del 11-S se public? en julio de 2004, lo que implica que, entre el 11 de septiembre de 2001 y esa fecha, la versi?n oficial sobre la autor?a de los atentados procedi? en exclusiva de las declaraciones de los altos cargos de la administraci?n norteamericana; las cuales un d?a apuntaban hacia los talibanes como patrocinadores de los atentados, y otro hacia el r?gimen de Sadam Hussein, seg?n conviniera. Con esa autorreferencial cobertura ideol?gica, se atac? Afganist?n, se invadi? Irak, se abri? Guant?namo, se legaliz? la tortura, se pusieron en marcha los siniestros vuelos de la CIA y se aprobaron un sinf?n de leyes antiterroristas en EE.UU. y la Uni?n Europea que han recortado brutalmente nuestros derechos frente al aparato coactivo del Estado.

El informe de la comisi?n tampoco se apart? un ?pice del principio met?dico de Juan Palomo. Las informaciones que, te?ricamente, corroborar?an en ?l lo dicho con anterioridad por los dirigentes norteamericanos, proced?an de los servicios secretos y de confesiones arrancadas a detenidos en Guant?namo mediante un uso de la tortura planificado por profesionales de la medicina. En realidad, cuesta creer que una comisi?n compuesta por personas de la m?xima confianza del gobierno pudiera publicar un informe que llegara a conclusiones diferentes de las expresadas por la junta de Bush, ya que eso hubiera abierto una crisis pol?tica sin precedentes en la historia de Estados Unidos. Ninguna de esas supuestas informaciones ha podido ser verificada despu?s por un tribunal independiente, ya que, como se ha apuntado antes, en los diez a?os transcurridos ninguna persona ha sido juzgada y condenada como autor, organizador o patrocinador del 11-S en un juicio con garant?as.

***

Los relatos m?s publicitados sobre los hechos decisivos de la ?guerra contra el terrorismo?, empezando por el 11-S, siempre han acabado adoptando, en ?ltima instancia, el car?cter de dogmas de fe. A falta de pruebas contrastadas y un proceso judicial en el que esas pruebas se hubieran podido discutir y debatir por fiscales y abogados defensores de los acusados, el ?esto es as? porque lo digo yo que tengo mucho poder? ha sido la norma habitual. La discusi?n sobre la veracidad de dichos hechos siempre se concluye autoritariamente con alguna variante del ?Puede estar usted seguro, y pueden estar seguras las personas que nos ven, de que les estoy diciendo la verdad. El r?gimen iraqu? tiene armas de destrucci?n masiva? de Jos? Mar?a Aznar. Frente a lo cual, a los ciudadanos s?lo les queda el ?me lo creo o no me lo creo?. Esto se transforma f?cilmente en el ??conf?as en ellos o no conf?as en ellos?? que, a su vez, degenera en el ??est?s con ellos o est?s contra ellos!?, por parafrasear la contundente frase de George W. Bush. Las profusas acusaciones de ?antiamericanismo? no pretenden otra cosa.

Tras la propagaci?n de cada nuevo dogma de fe, se procede a pasar revista a la tropa de periodistas, intelectuales y dirigentes pol?ticos occidentales con el objetivo ?ltimo de examinar su adhesi?n a la ideolog?a imperial. Los que comulgan con los dogmas son considerados serios, sensatos y fiables, y los que se niegan a hacerlo son expulsados del ?gora medi?tica despu?s de haberlos calificado de paranoicos y chiflados. La formulaci?n de cualquier duda sobre alguna afirmaci?n oficial, o la simple queja de que la conformidad o disconformidad con afirmaciones no puede depender de hecho de la mucha o poca confianza que se tenga en el poder imperial de EE.UU., se responde con insultos, insidias y amenazas. De los primeros, el m?s difundido es ?conspiranoico?. Toda discrepancia o muestra de incredulidad respecto a lo dicho por las autoridades en relaci?n con la ?guerra contra el terrorismo? es calificada de forma autom?tica de teor?a de la conspiraci?n, a pesar de que la principal y m?s influyente teor?a del complot sobre el 11-S es precisamente la versi?n oficial.

Barack Obama ha dicho que Bin Laden ha sido ejecutado por un comando de ?lite del ej?rcito de Estados Unidos y que su cuerpo yace ahora en el fondo mar. Ha afirmado, asimismo, que su muerte ha sido un acto de justicia para con las v?ctimas del 11-S porque Bin Laden fue su responsable principal (aunque la administraci?n norteamericana nunca ha podido presentar una sola prueba de ello). Leon Panetta, director de la CIA, ha a?adido que la informaci?n que ha hecho posible ese ?ajusticiamiento? se ha obtenido gracias a las torturas practicadas en Guant?namo, con lo que ha legitimado ambas cosas: la tortura y Guant?namo. Y un par de columnistas del New York Times (A. Shadid y D. Kirkpatrick, ?In Arab World, Bin Laden?s Confused Legacy?, NYT, 2/5/2011) han rematado la faena afirmando que Bin Laden es en parte responsable de las guerras de Afganist?n e Irak por haber atacado a EE.UU. el 11-S. ?Te lo crees o no te lo crees? Digo yo que en los tiempos que corren la respuesta m?s conveniente debe ser ??SE?OR, S? SE?OR!?. En todo caso, lo que es seguro es que, con la desaparici?n real o simb?lica de Bin Laden, desaparece tambi?n la posibilidad de verificar en un juicio las acusaciones vertidas contra ?l en los ?ltimos diez a?os.

 

Bombas de racimo espa?olas en Libia

Eduardo Melero

El descubrimiento de que el ej?rcito de Muamar el Gadafi ha utilizado bombas en racimo de fabricaci?n espa?ola en Misrata (v?ase El Pa?s de 16 de abril de 2011) ha dejado al aire las verg?enzas de la pol?tica espa?ola de control del comercio de armamento.

Las bombas utilizadas corresponden al modelo MAT-120 y fueron fabricadas por la empresa espa?ola Instalaza. Seg?n las estad?sticas oficiales, en el a?o 2007 se autoriz? la exportaci?n a Libia de material de defensa, dentro de la categor?a ?Bombas, torpedos, cohetes y misiles? por valor de 3.823.500 euros; exportaci?n que fue realizada durante 2008. La informaci?n que aportan dichas estad?sticas es, por tanto, muy gen?rica y no se detalla si el armamento exportado son bombas en racimo. En cualquier caso, la exportaci?n de bombas en racimo no ha sido desmentida por el Gobierno.

El primer problema que se plantea es si la exportaci?n de bombas en racimo a Libia es contraria a la legislaci?n espa?ola sobre control del comercio de armamento. En comparecencia en la Comisi?n de Defensa del Congreso de los Diputados, la Ministra de Defensa Carme Chac?n afirm? que ?en 2007 no se vulner? en absoluto ninguna ley. En absoluto?. El Gobierno tambi?n presumi? de haber sido el primer pa?s en el mundo en destruir su arsenal de bombas en racimo.

En 2007 estaba vigente el C?digo de conducta de la Uni?n Europea en materia de exportaci?n de armas. El C?digo establece que no se puede autorizar la exportaci?n de armamento ?cuando exista un riesgo manifiesto de que la exportaci?n propuesta pueda utilizarse con fines de represi?n interna?. Otro de los aspectos a tener en cuenta eran los antecedentes del pa?s comprador en materia de apoyo o fomento del terrorismo internacional.

No cabe duda que dichas cuestiones fueron interpretadas de manera poco rigurosa por la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso; la JIMDDU, el ?rgano estatal que decide sobre las autorizaciones de exportaci?n de armamento. M?xime si se tiene en cuenta el armamento exportado: las bombas en racimo son muy letales, especialmente para la poblaci?n civil. Se pone as? de manifiesto que no existe una pol?tica preventiva de protecci?n de los derechos humanos en relaci?n con el comercio de armamento.

Un segundo problema es hasta qu? punto se utiliz? la exportaci?n de bombas en racimo para favorecer los intereses de empresas espa?olas en Libia. El comercio de armamento se suele utilizar como moneda de cambio para favorecer relaciones bilaterales entre pa?ses. No resulta descabellado pensar que adem?s de los intereses de Instalaza, el Gobierno espa?ol hubiera autorizado la exportaci?n de armamento a Libia para favorecer los negocios en Libia de empresas como Repsol, Sacyr Vallehermoso o Gas Natural Fenosa.

La noticia sobre la exportaci?n de bombas en racimo deber?a servir tambi?n para poner de manifiesto el escandaloso secretismo que existe en materia de comercio de armamento. En 1987, el Gobierno clasific? las actas de la JIMDDU como secreto de Estado. Si son secretas es porque se supone que su conocimiento p?blico puede poner en peligro la seguridad y la defensa del Estado. No s?lo no es as?, sino que, en la pr?ctica, el secreto de Estado se utiliza como un instrumento m?s para favorecer el comercio de armamento. El caso de las bombas en racimo MAT-120 es un ejemplo claro al respecto. Se ha utiliza el secreto de Estado para impedir que los ciudadanos sepamos que Espa?a ha exportado bombas en racimo a Libia. Si nos hemos enterado de ello, no ha sido gracias al Gobierno, sino porque periodistas de The New York Times encontraron restos de las bombas en la ciudad de Misrata.

Los diputados, especialmente los miembros de la Comisi?n de Defensa, tambi?n podr?an obtener algunas ense?anzas. Una vez al a?o hay una sesi?n de control en el Congreso sobre las exportaciones de armamento. No parece resultar muy efectivo dicho control. Sobre todo, por el secretismo existente en materia de comercio de armamento. Como se ha se?alado, las estad?sticas oficiales ocultaron la exportaci?n de bombas en racimo. ?Qu? tipo de control realizar? el parlamento si no se hace p?blica la informaci?n relevante? Al menos este a?o podr?n sacarle los colores al Secretario de Estado de Comercio Exterior.

El final de esta historia tiene algo de esperpento. Seg?n informa el diario Cinco D?as (9 de mayo), la empresa Instalaza ha pedido al Gobierno una indemnizaci?n por responsabilidad patrimonial de 40 millones de euros. En esa cantidad valoran los perjuicios que les caus? la decisi?n gubernamental de prohibir la producci?n y exportaci?n de bombas en racimo antes de que entrara en vigor la Convenci?n sobre municiones en racimo.

 

La shar?a de occidente

Rafael Poch

La muerte de Bin Laden sigue el gui?n del propio atentado del 11-S, un asunto repleto de sombras y preguntas que convierte la versi?n oficial en algo parecido a una cuesti?n de fe: la credibilidad de la historia depende del cr?dito que se quiera otorgar a quienes nos la cuentan. El asesinato extrajudicial de un criminal al que se le atribuye aquel terrible atentado ha sido explicado diciendo primero que estuvo ?implicado? en el tiroteo y utiliz? a una mujer como ?escudo humano?. Que luego resultara que no estaba armado ni hubiera mujer-parapeto, ni hasta armas en la casa; que la operaci?n ni el propio escondite de Bin Laden fueran imaginables sin protecci?n y colaboraci?n de Pakist?n; que su cuerpo fuera desaparecido en el mar a las pocas horas ?eso s?, atendiendo a los ritos isl?micos?; que la b?squeda y localizaci?n del personaje no fueran una prioridad de Estados Unidos hasta hace poco, o que Bin Laden estuviera muerto, desde hace a?os, o no, son detalles sin gran importancia. Nadie va a hacer un asunto de ?derechos humanos? de ello y los medios de comunicaci?n se lo van a comer todo, disciplinadamente. Por feo que sea celebrar una muerte, hay un sentido de justicia en la celebraci?n de los j?venes de Nueva York: el malo ha muerto. Sin juicio ni garant?as, pero ha sido castigado y se ha evitado la impunidad. En las ?excepcionales? circunstancias de esa ?guerra contra el terrorismo?, el Estado de Derecho desaparece y es sustituido por la mera venganza y la justicia de Lynch, como en el Oeste, de acuerdo con una tradici?n nacional de violencia que toma sus or?genes en el genocidio de 15 millones de ind?genas, evocado en actuales m?quinas de guerra (misiles ?Tomahawk?, helic?pteros ?Apache?) y hasta en el nombre del reo, ?Jer?nimo?, aquel jefe apache que se ech? al monte tras la matanza de su madre y sus tres hijos por las tropas del gobernador de Sonora, en 1859.

La doctrina Bin Laden gobierna el imperio

Ciertamente, Bin Laden no era Jer?nimo, pero dejemos las cosas claras: no se ha hecho justicia con esta muerte, y no parece que haya mucha verdad en la narrativa de sus circunstancias. Pero todo esto es irrelevante al lado de lo principal: estamos ante un nuevo caso de aplicaci?n de una ?shar?a occidental? en aras de una yihad cuyos componentes son el imperialismo, la guerra y el control de recursos ajenos, con la acelerada devaluaci?n de la hegemon?a global de EE.UU. como dato central. La escena que mejor describe el crimen de Abbottabad es la de un asesino dando muerte a otro, que en el pasado estuvo a su servicio. Un ajuste de cuentas entre g?ngsteres. Porque la ?doctrina Bin Laden?, lo de matar a decenas, centenares y miles de inocentes para alcanzar un objetivo, no lo olvidemos, gobierna tambi?n, y sobre todo, en la Casa Blanca y en el Pent?gono. ?sa es nuestra yihad.

Hoy sabemos que el 11-S fue una tragedia. Sin duda por los 3.000 inocentes que murieron en Nueva York y sus familiares, pero a?n m?s por su a?n m?s tr?gica y repugnante utilizaci?n para realizar planes estrat?gicos, barajados desde mucho antes, de intervenci?n militar en Asia Central e Irak y destinados a afirmar el ?siglo americano?. En Irak han muerto alrededor de un mill?n de personas. En Afganist?n mueren anualmente tantos civiles como los inmolados en el 11-S neoyorquino. En Pakist?n llevamos 30.000 muertos. Ahora se suma Libia, mientras Siria e Ir?n est?n en la trastienda? Son datos terribles, que, junto con la normalizaci?n de la tortura, el secuestro, el encarcelamiento y los asesinatos extrajudiciales, ofrecen el verdadero contexto de los cr?menes de Bin Laden al lado de los cr?menes de los Bush, Blair, Obama y compa??a. La muerte de Bin Laden, simb?lica o real, no va a alterar en lo m?s m?nimo ninguna de las tres guerras actualmente en curso. En un momento en el que la urgencia de un cambio de mentalidad es abrumadora, la guerra es el ?nico programa que la yihad occidental ofrece al mundo.

El tri?ngulo que dar? tono al mundo

La humanidad se encuentra ante una encrucijada civilizatoria de la que quiz? dependa su propia supervivencia. Se trata de los efectos combinados del calentamiento global, la sobrepoblaci?n, la escasez de alimentos y agua en amplias zonas, la transici?n energ?tica y la creciente competici?n por recursos escasos. Todo ello en un contexto de gran desigualdad global, de gran accesibilidad a tecnolog?as de destrucci?n masiva, de fuerte inercia hacia la resoluci?n de conflictos por la v?a de la guerra, y de gran frecuencia de accidentes en el ?mbito de la tecnosfera civil o militar. Hablar de encrucijada en este contexto no es un capricho apocal?ptico, sino algo bien concreto, real y racional.

La situaci?n no podr? ser superada sin una estrecha colaboraci?n, integraci?n y convergencia entre los principales actores mundiales, es decir, entre Estados Unidos, China y el mundo musulm?n. Hay otros polos y actores, pero parece que la relaci?n entre estos tres ser? la que dar? tono al mundo.

El musulm?n y sus agravios

El mundo musulm?n, una gran cultura unificada de 1.300 millones, como la china, est? compuesto por cuatro pa?ses con m?s de 100 millones de musulmanes y otros cuatro con entre 50 y 100 millones, 44 pa?ses con m?s de la mitad de la poblaci?n musulmana y 70 pa?ses con m?s de un mill?n de musulmanes, incluidos 6 millones en Estados Unidos, 125 millones en India y 40 millones en China. Forma parte de la unidad del actual mundo imbricado. El grueso de las reservas globales de petr?leo y gas ?las primeras zonas energ?ticas del mundo? se encuentran en esa zona civilizatoria. Los dos puntos m?s calientes del mundo tienen que ver con la intersecci?n entre Estados Unidos/Occidente y el mundo musulm?n. En primer lugar Palestina, como paradigma del doble rasero y de la injusticia hist?rica, donde Occidente apoya a un Israel nuclear de quim?ricas y decimon?nicas tendencias racistas y coloniales. En segundo lugar Pakist?n, un Estado nuclear y fallido, pobre, superpoblado, ambientalmente devastado, en el que el 60% de las mujeres no saben leer ni escribir, donde el aparato de Estado tiene el coraz?n partido entre el yihadismo y los aliados occidentales, y enfrentado a su gran vecino, India, tambi?n nuclear.

Algunas de las principales tensiones del mundo actual tienen que ver con pol?ticas occidentales que no hacen sino empeorar las cosas. En primer lugar, el apoyo a la suicida ignominia israel?. En segundo lugar, la actual escalada ?Afg-Pak? de Obama y sus vasallos europeos. En tercero, el apoyo general a dictadores del mundo musulm?n, siempre que ?stos apoyen intereses occidentales. A ello se suma la cr?nica intervenci?n pol?tica y militar en la primera regi?n energ?tica mundial, el golfo P?rsico, y, desde el fin de la guerra fr?a, en la segunda, Asia Central. Esa intervenci?n incluye la presencia militar de Estados Unidos junto a los santos lugares del islam. Todo ello ?es archiconocido, pero hay que repetirlo? crea una masa cr?tica de ofensa y resentimiento del mundo musulm?n hacia Estados Unidos y Occidente en general. Las condiciones sociales en muchos pa?ses de mayor?a musulmana son muy favorables a las reacciones explosivas: de la lista de seis pa?ses desarbolados que se nos ocurren a todos (Afganist?n, Somalia, Hait?, Nigeria, Pakist?n, Yemen?), cinco pertenecen a ese mundo musulm?n (Nigeria en un 50%). La actual xenofobia antiisl?mica europea a?ade le?a a ese incendio. Es una ideolog?a indecente de derechas que, como el antisemitismo de los a?os treinta, est? en sinton?a con el belicismo. Por su parte, el radicalismo isl?mico violento es la expresi?n m?s extrema, quim?rica y criminal de esa ofensa absolutamente racional y leg?tima en t?rminos hist?ricos. Pero es minoritaria, tal como las ?ltimas revueltas civiles han dejado claro.

Cancelar nuestra yihad

Si una nueva mentalidad postimperial, una democratizaci?n de la proyecci?n de Occidente en el mundo, actuara sobre las razones del agravio musulm?n en lugar de excitarlo, el grueso del problema se despejar?a. Eso pasar?a por corregir la pol?tica hacia Israel, retirarse militarmente y dejar de apoyar a los dictadores amigos. Pero Estados Unidos se ha concentrado en combatir las tendencias m?s extremas de ese agravio, tendencias que en parte son resultado de su propia pol?tica de la guerra fr?a, cuando en los a?os ochenta quiso contrarrestar con el yihadismo sun? de Bin Laden el chi?smo revolucionario y anticolonial iran?, da?ando de paso a la URSS, empantanada en Afganist?n. Es m?s, esas tendencias se han utilizado para dar un nuevo vigor al ?siglo americano?. Las relaciones de los yihadistas isl?micos con la CIA, desde Afganist?n a Bosnia, pasando por el 11-S, son muy significativas a este respecto.

Cuanta m?s colaboraci?n, interacci?n y convergencia haya entre los tres grandes actores mencionados, mayor ser? la posibilidad de supervivencia. El mundo de hoy tiene un amplio campo para esa imprescindible colaboraci?n entre chinos, occidentales y musulmanes; mantener la estabilidad pol?tica y reducir la desigualdad global, la acci?n contra el calentamiento, la regulaci?n del sistema financiero, la reforma de las instituciones de gobernanza global para que sean m?s democr?ticas y representativas de la realidad del mundo, el desarme nuclear? Nada de todo ello es viable cuando el principal actor est? empe?ado en combatir su relativo declive mediante su particular militarismo imperial, su yihad y su shar?a. En ese contexto, la oscura muerte del turbio Bin Laden es completamente anecd?tica.

5 de mayo de 2011
[Publicado originalmente en:
http://blogs.lavanguardia.com/berlin/la-sharia-de-occidente/]

 

Nacionalismo y convergencia de la izquierda estatal

Armando Fern?ndez Steinko

Las izquierdas del Estado espa?ol est?n divididas por razones identitarias. Como en Bolivia, Italia o B?lgica ?no as? en Canad?, Gran Breta?a o Turqu?a, pero tampoco en Galicia o Canarias?, los ciudadanos de Euskadi y Catalu?a que impugnan la legitimidad nacional del Estado viven y trabajan en territorios con una renta del c?pita superior a la media. Esto no quiere decir que el problema se pueda reducir a un asunto de redistribuci?n territorial, pero este dato tampoco deber?a ignorarse. Muchos catalanes y vascos de izquierdas no se sienten aludidos cuando se demuestra que la renta per c?pita de Euskadi y Catalu?a es (muy) superior a la de Extremadura. Este desinter?s por la solidaridad estatal tambi?n se da en la tercera de las comunidades m?s ricas (la de Madrid), aunque no en el campo de la izquierda sino (?a?n?) s?lo en el de la derecha y del centro-derecha. Todo esto es el resultado pero no el origen de la falta de una identidad compartida en el campo de las izquierdas alternativas del Estado, una situaci?n que dificulta la convergencia de las izquierdas de todo el Estado en torno a un programa antineoliberal. Por eso es necesario profundizar en las claves pol?ticas del problema identitario.

El problema tiene, al menos, cinco nudos que habr?a que ir desatando de forma constructiva: a) las identidades son piezas esenciales de la realidad pol?tica, tambi?n y sobre todo para cualquier proyecto de la izquierda alternativa; b) la identidad guarda una cierta autonom?a con respecto a la clase, pero ?sta no se debe abordar de forma neutral en t?rminos de clase; c) las identidades son productos hist?ricos: se crean, construyen y modifican, no se derivan de una realidad surgida para siempre en el pasado que luego, si acaso, va actualiz?ndose en el presente sobre la misma base ahist?rica, es decir, definitiva e inamovible, creada para todos los tiempos; d) las identidades se han creado durante siglos de forma espont?nea, pero tambi?n se pueden crear en actos pol?ticos decididos; e) las lenguas son parte esencial de dichas identidades, tanto en su configuraci?n espont?nea como en los actos de construcci?n pol?tica de las mismas.

A. Piezas esenciales

La izquierda alternativa de proyecci?n estatal est? fuertemente influida por los profesionales urbanos, y ?stos tienden a reducir la pol?tica al discurso racional (an?lisis de los intereses materiales, de las clases sociales, de la acumulaci?n de capital, etc.). Es normal que as? sea, pues el an?lisis y los s?mbolos son su principal herramienta de trabajo. Sin embargo, cualquier proyecto de transformaci?n pol?tica que quiera generar hegemon?as se sustenta, al menos, en dos pilares m?s: en una serie de valores compartidos sobre lo que es ?bueno? y lo que es ?malo?, y en elementos afectivo-emocionales entre los cuales se encuentran las identidades individuales, pero sobre todo tambi?n colectivas. Para la izquierda alternativa el plano racional tiene que actuar como regulador de los dos primeros, como una especie de ?ngel de la guarda, de referente permanente en la sombra: las identidades no deben llegar a eclipsar nunca el an?lisis racional, sino someterse a una contrastaci?n racional y, si es posible, autocr?tica permanente. Por ejemplo: ?Aunque parezca que los inmigrantes o ?Espa?a? tienen la culpa de la crisis, soy capaz de analizar, y as? he decidido hacerlo, cu?l es el origen verdadero de la misma?. La izquierda alternativa nunca podr? llegar a ser hegem?nica si no entiende que, para acceder a las clases populares, no va a ser suficiente aplicar el discurso racional. El actual capitalismo, cada vez menos domesticado por sistemas educativos p?blicos de calidad, y con medios de comunicaci?n cada vez m?s cercanos al poder econ?mico y pol?tico, hace a?n m?s inviable intentar llegar a las clases populares s?lo con discursos anal?tico-racionales. Hay que encontrar un discurso afectivo-emocional sin abandonar el discurso racional y sin abandonar el discurso moral.

B. Identidad y clase

La identidad es una suma de referencias emocionales, conscientes e inconscientes, que forman parte de cualquier proceso de socializaci?n individual-familiar y social-colectivo. No es realista reducir las identidades al plano individual tal y como postula la politolog?a liberal: los individuos son seres sociales, con lo cual las identidades tienen que ser tanto individuales como tambi?n y necesariamente compartidas. El problema no es, por tanto, si identidad s? o no, sino qu? identidad, qu? relaci?n guarda ?sta con una sociedad de clases cada vez m?s polarizada y c?mo construir una identidad propia y genuina de la izquierda estatal que sea capaz de integrar a otras identidades colectivas en un ?nico proceso plural pero tambi?n solidario. Si esto es cierto, el concepto ?pueblo? s?lo es admisible para la izquierda si no ignora dichas realidades sociales, la existencia de intereses contrapuestos que pueden llegar a camuflarse tras la idea de un mismo ?pueblo?. Es imposible descifrar dichos intereses fuera del plano racional, hacerlo recurriendo exclusivamente a las emociones. Cuando la palabra ?pueblo? sirve para ocultar la realidad de una sociedad dividida en la que los d?biles tienen todas las de perder, se convierte en material pol?tico de las fuerzas conservadoras. Cuando no lo oculta sino que lo ilumina, aunque sea de forma ambigua, puede servir para aglutinar intereses transversales en un objetivo emancipador com?n. En tiempos neoliberales, la palabra ?pueblo? es utilizada sobre todo para lo primero, algunas veces incluso por algunos sectores de la izquierda y sin que siempre sean conscientes de ello. En tiempos de acumulaci?n acelerada de capital, el centro pol?tico no necesita acordarse de las clases populares pues ?stas se benefician autom?ticamente de la bonanza, aun cuando s?lo les queden migajas. Pero cuando la acumulaci?n de capital se estanca, no hay forma de fidelizarlas. En ese momento los gobiernos neoliberales recurren al populismo interclasista en todas sus variantes: chauvinista, ?tnico-racial, xen?fobo, hom?fobo, pero tambi?n al populismo nacionalista. Esto frena la posibilidad de que el descontento conduzca a una impugnaci?n de los verdaderos mecanismos generadores de desigualdades y de injusticias sociales.

Para la izquierda alternativa la soluci?n no puede ser la eliminaci?n del discurso afectivo-emocional, su sustituci?n por un discurso s?lo racional y normativo. La soluci?n es la construcci?n activa y regulada racionalmente de una identidad compartida en todo el Estado basada en criterios realistas, es decir, de clase, en la idea de solidaridad entre todas las personas y los grupos ?humillados, explotados y enajenados? (Marx). Es imposible movilizar pol?ticamente a las mayor?as desfavorecidas sin recurrir tambi?n a un discurso de este tipo. Pero tambi?n es imposible que la identidad nacional se convierta autom?ticamente en material pol?tico para la izquierda alternativa si no es domestic?ndola racionalmente. ?Ser?a esto un populismo de izquierdas responsable, es decir, anclado en an?lisis racionales? S?, con ?se o con otro nombre. No hay otra posibilidad de llegar a los ?humillados, explotados y enajenados?, de alcanzar mayor?as significativas para poner en marcha un cambio profundo.

C. Producto hist?rico

La izquierda alternativa no deber?a entender por ?historia? la actualizaci?n de una serie de cosas ?identidades, culturas, territorios? que en un determinado momento irrumpieron en la sociedad para conquistar una legitimidad definitiva y para todos los tiempos. ?ste es el esquema de las fuerzas conservadoras y del derecho natural que acaba siendo incompatible con la izquierda alternativa. Las identidades, igual que las culturas, las leyes, los estados y los sistemas pol?ticos se crean, cambian y destruyen con el tiempo. Es verdad que hay identidades y naciones ?nuevas? e identidades y naciones ?viejas?, pero este atributo no les a?ade ni autenticidad ni legitimidad. Un viejo rico s?lo se puede burlar del nuevo rico si ignora que ?l mismo fue nuevo rico en alg?n momento de la historia y que los nuevos ricos dejar?n de serlo en el futuro. Lo que le da legitimidad a una identidad nacional no es el n?mero de a?os que viene existiendo en el imaginario de las personas, sino su presencia contempor?nea en dicho imaginario. La socializaci?n familiar y comunitaria, local o estatal producen constantemente identidades nuevas, y la s?bana del presente cubre constantemente las rocas del pasado. Esto les da a las identidades una gran complejidad pol?tica y sociol?gica. Pueden ser mixtas o monol?ticas, locales o cosmopolitas; todo depende del contexto en el que se hayan movido el individuo y su familia ?presente y pasada? de referencia a lo largo de sus vidas. Esto, la historia en permanente gestaci?n y modificaci?n, y no un pasado congelado en el tiempo, es la ?nica fuente de legitimidad de identidades que debe reconocer la izquierda alternativa.

La identidad de los que conviven en la Espa?a moderna, como la de aquellos otros que conviven en cualquier otro lugar del planeta, tambi?n se est? reconstruyendo y deconstruyendo permanentemente. La movilidad geogr?fica, los matrimonios mixtos, las estancias en el extranjero, una serie de acontecimientos importantes que se viven de forma compartida, etc., fijan continuamente nuevos sedimentos y sentimientos identitarios compartidos y desechan otros. El neoliberalismo convierte a los territorios y los estados en espacios que compiten entre s? con el fin de acaparar inversiones y recursos escasos. Al hacerlo fomentan la conformaci?n de identidades territoriales excluyentes y enfrentadas. ?sta no es la ?nica forma de abordar la construcci?n de identidades y en ning?n caso puede ser la referencia de la izquierda alternativa. Explica el auge del nacionalismo neoliberal en todo el Estado y no s?lo en las llamadas ?nacionalidades hist?ricas?, sino en todas aqu?llas con una renta per c?pita superior a la media, como la Comunidad de Madrid. Un Estado y una Europa solidarios dar?an nacimiento a identidades nuevas, aunque ninguno de los dos nacer?n espont?neamente como una especie de subproducto ciego de las din?micas neoliberales. Por el contrario, tienen que ser construidos en actos pol?ticos decididos.

D. La construcci?n de identidades

Al igual que la econom?a y el cambio social, las identidades se pueden configurar de dos formas: o de forma inconsciente, como destilaci?n espont?nea de referencias culturales cotidianas y heredadas, o de forma inducida, por medio de medidas pol?ticas que van calando en el imaginario colectivo. La gran coalici?n de centro-derecha/centro-izquierda a que dio lugar la transici?n mon?rquica ha hecho dif?cil la construcci?n de una identidad republicana compartida por todos los ciudadanos del Estado. La izquierda y el centro-izquierda han optado por dejar que vaya surgiendo de forma espont?nea algo as? como una ?nueva identidad de la Espa?a democr?tica?. Al no intervenir pol?ticamente en este proceso, la identidad preconstitucional, contruida de forma activa y pasiva a lo largo de cuarenta a?os de franquismo y salvada con algunos retoques por los poderes establecidos, se ha ido imponiendo de forma espont?nea entre sectores amplios de las clases populares. Esto ha reforzado la hegemon?a del Partido Popular y consolidado el proyecto pol?tico espa?olista y conservador. Por el contrario, los partidos nacionalistas no han perdido el tiempo y desde 1978 han venido construyendo una identidad nacional de base territorial en un proceso largo, sostenido y planificado pol?ticamente que enlaza con las tradiciones de construcci?n identitaria del siglo XIX. No ha hecho lo mismo la izquierda alternativa del Estado. Desde su pasividad en estos temas se encuentra acorralada: por un lado, por el continuismo identitario de los ?espa?olistas?, y por otro asiste pasivamente a la conformaci?n de las nuevas identidades llamadas ?perif?ricas?. Desde el debilitamiento de los proyectos anticapitalistas en todo el mundo ha ca?do en la pasividad: o bien sum?ndose a otros proyectos identitarios, o bien ignorando directamente el problema mientras las derechas se han apropiado del t?rmino ?Espa?a?. La raz?n no es s?lo el apoyo t?ctico a la monarqu?a de una parte de la izquierda alternativa en los primeros a?os de la democracia. El problema es, adem?s, la tradicional tendencia de la izquierda alternativa a obviar los componentes afectivo-emocionales de la pol?tica, a sustituirlos por aspectos exclusivamente anal?tico-racionales. Esto no puede seguir as?. La izquierda alternativa tiene que abordar de una vez por todas la construcci?n activa, planificada y sostenida de una identidad propia. ?sta s?lo puede ser estatal y republicana, nutrirse del legado de su historia de lucha contra las fuerzas conservadoras y del legado democr?tico de las diferentes identidades nacionales progresistas que se han ido conformando en los diferentes territorios del Estado. La nueva identidad republicana no puede ser indefinidamente una simple acumulaci?n de diferentes identidades parciales. Tiene que nutrirse de estas ?ltimas sin destruirlas, pero antes o despu?s tendr? que subrogarlas y crear a partir de ellas algo ?no completamente? nuevo: una ?nica identidad republicana, tal vez una especie de ?patriotismo republicano y multinacional? (Andoni Basterra), compartido por todos y todas los que han decidido no dejar a los ?humillados, explotados y enajenados? fuera de la historia.

E. El problema de las lenguas

Lenguas e identidades van siempre de la mano. Al igual que las identidades, que las sociedades y que las econom?as, las lenguas, o bien evolucionan espont?neamente, o bien se construyen pol?ticamente. S?lo esto ?ltimo convierte un dialecto en lengua. En la mayor?a de los casos ?especialmente cuando hablamos de lenguas de tronco com?n como las rom?nicas? no existe nada, ni una estructura gramatical, ni un l?xico, ni tan siquiera una tradici?n literaria que permita demostrar ?objetivamente? que una lengua ha dejado de ser un dialecto. Al igual que en el caso de las identidades, se trata de un acto pol?tico decidido que les corresponde a las academias de la lengua. Este acto va desde la unificaci?n de normas gramaticales, de la pronunciaci?n y de la morfolog?a, hasta la determinaci?n del l?xico culto, etc. Aqu? sostenemos que no ser? posible crear una identidad republicana y multinacional compartida y perdurable en todo el pa?s sin crear un ?nico espacio ling??stico compartido. El actual modelo de unificaci?n ling??stica de uno y de otro signo exacerba todos los nacionalismos haciendo imposible su creaci?n. En ese sentido es parte de la instrumentalizaci?n, por parte de las ?lites y de sus aliados, de los territorios como espacios neocompetitivos que luchan unos contra otros como si de empresas privadas se tratara. Por tanto, la soluci?n sostenible no es crear espacios biling?es en aquellas zonas del pa?s con lengua propia, sino crear espacios tendencialmente cuatriling?es en el conjunto de los territorios del Estado: el Estado republicano debe ser el garante de todo el patrimonio compartido que incluye todas las lenguas, de la misma forma que incluye todo su patrimonio natural y cultural como una realidad indivisible. Crear un ?nico espacio ling??sticamente plural obligar? a hacer una planificaci?n ling??stica a largo plazo y a la condena del uso de la lengua y de la identidad como herramientas para el enfrentamiento territorial. No es necesario que todos los ciudadanos hablen perfectamente cuatro lenguas, pero s? que puedan comunicarse con fluidez en al menos dos o tres de ellas y tambi?n que las lean sin problemas. Esto no ofrece ning?n problema t?cnico. Adem?s, ser? una aportaci?n sustancial a la elevaci?n del nivel cultural general de la ciudadan?a, pues la dotar? de recursos cognitivos para aprender lenguas adicionales de fuera del Estado. Noticieros nacionales en varios idiomas, cu?as biling?es y triling?es insertadas en la vida cotidiana de cada vez m?s personas, apoyo estatal activo a las lenguas con m?s dificultades, introducci?n escalonada de clases en diferentes lenguas en guarder?as, escuelas primarias y secundarias, etc., servir?n para ir naturalizando su uso sin dramatismo. Dicho uso ir? configurando una nueva identidad multinacional (o multicultural) republicana basada en valores cooperativos y solidarios, tendencialmente socialistas. Su construcci?n deber?a convertirse en un plan de trabajo inmediato para la izquierda alternativa del Estado. Facilitar?a la convergencia con sectores importantes de la izquierda nacionalista sin caer en enfrentamientos identitarios que dividen a los que han decidido luchar por incluir a las personas ?humilladas, explotadas y enajenadas? en el mundo.

 

Cuaderno de crisis / 29

Albert Recio Andreu

La persistencia del paro masivo: lo que el se?or gobernador quiere ignorar

Cinco millones de parados y subiendo, persistiendo, son muchos. Plantean muchas preguntas sobre las causas, sobre las medidas que hay que tomar. Provocan una interpelaci?n permanente a los pol?ticos y a los t?cnicos sobre qu? soluciones adoptar, sobre c?mo atajar la cuesti?n. Tambi?n ofrecen muchas oportunidades a los vendedores de recetas m?gicas, a los embaucadores, a los ignorantes; son especies que abundan y proliferan cuando el paro crece, como las setas o los caracoles tras las lluvias de oto?o.

No hay v?a m?s sencilla para eludir las interpretaciones err?neas que el an?lisis detenido de la realidad, eso que se le debe exigir a toda ciencia seria. Una gu?a para entender el mundo real, para ayudar a encontrar respuestas. Pero el que se siga un buen m?todo no garantiza la infalibilidad, pues los errores y los caminos fallidos forman parte del propio proceso de aprendizaje e investigaci?n. Y, por otra parte, el propio quehacer cient?fico est? contaminado por sesgos diversos: los que generan las ideolog?as de los propios cient?ficos, los que provoca la financiaci?n privada y los que produce el propio sistema acad?mico, a menudo tan jerarquizado y organizado como otras instituciones sociales. Unos sesgos que son m?s evidentes en las ciencias sociales, en las que ni est?n disponibles muchos de los m?todos de investigaci?n de las ciencias naturales ni el objeto de estudio (las personas, los grupos sociales) constituye un objeto pasivo de investigaci?n.

Todos estos sesgos est?n particularmente presentes en la que a veces pretende ser la ciencia social por excelencia, la econom?a, y que, observada con lupa cr?tica, aparece como una combinaci?n de conocimientos reales, lugares comunes e ideolog?as. Es por esta raz?n que siempre resulta necesario descodificar y analizar las afirmaciones mayest?ticas de algunos individuos que hablan desde el p?lpito arrog?ndose un conocimiento verdadero. Tal es el caso del se?or gobernador del Banco de Espa?a, arropado por el coro de los cien (o doscientos; uno ha perdido la cuenta) ?mejores economistas te?ricos del pa?s?. Unos economistas tan buenos que no supieron predecir los fallos del sistema financiero ni alertar de los peligros de nuestro modelo productivo, que no han explicado por qu? las ayudas al sistema financiero no se han transmitido al sector real, y que simplemente llevan a?os limit?ndose a tratar de inculcarnos que todos nuestros problemas se reducen a dos cuestiones clave: las regulaciones del mercado laboral y el excesivamente generoso sistema de protecci?n social. Sin embargo, eluden explicarnos c?mo este sistema regulatorio ?que, seg?n sugerencia de Fern?ndez Ord??ez, ?crea p?nico a contratar?? pudo en el pasado reciente generar el mayor crecimiento de empleo de nuestra historia, al tiempo que permit?a que el peso de las rentas del trabajo se mantuviera constante a lo largo del tiempo (y por debajo del 50% de la renta nacional) a pesar de que el crecimiento provoc? un notable aumento del porcentaje de asalariados en la poblaci?n ocupada.

Y es que, como ocurre en otros campos, a veces uno ve lo que quiere ver y se obsesiona en mirar las cosas desde un ?ngulo err?neo perdiendo de vista otras posibilidades de percepci?n, dejando fuera otras hip?tesis que nos permitir?an detectar otro tipo de cuestiones. Mi sugerencia es que, para entender el desempleo, la mejor pista es analizar cu?les han sido los elementos que explican el crecimiento y la destrucci?n de empleo, cu?l es la estructura econ?mica que sustenta este proceso.

Cuando se realiza dicho ejercicio, lo que se percibe es otra interpretaci?n de la historia. Y lo que emerge es que el problema del paro en Espa?a est? indisolublemente ligado a un historia de especializaci?n productiva que no pod?a acabar de otra forma. Una historia que incluye un proceso paulatino de desindustrializaci?n, iniciado a ra?z de la crisis de 1975 y de la internacionalizaci?n de nuestra econom?a, y que se ha agravado en cada recesi?n. Una desindustrializaci?n que, al no estar asociada a un cambio sustancial en nuestro modelo de consumo (en la v?a de una sociedad m?s ?desmaterializada?), genera problemas sistem?ticos en la balanza de pagos que se traducen en un endeudamiento externo. Un desarrollo insuficiente del sector p?blico asociado al ?xito de las ?lites econ?micas a la hora de imponer la hegemon?a de las pol?ticas de bajos impuestos. En este contexto, gran parte del impulso econ?mico se ha asociado al binomio turismo-construcci?n. Al final de la expansi?n, el peso de este ?ltimo sector en Espa?a era casi el doble que la media europea, y su descalabro inevitable permite entender gran parte del problema actual: la destrucci?n de empleo en la construcci?n explica, por s? sola, m?s del 52% de todos los puestos de trabajo destruidos entre el tercer trimestre de 2007 y el primero de 2011. El resto son mayoritariamente empleos industriales, especialmente concentrados en sectores vinculados a la propia construcci?n (madera, mueble, estructuras met?licas, cemento y materiales de construcci?n), y ello sin perder de vista el impacto que ten?a el sector en algunas actividades de servicios (inmobiliarias, transporte, empresas de ingenier?a y arquitectura, etc.). El p?nico a crear empleo no se debe a las regulaciones laborales, sino al colapso de un sistema productivo que es necesario transformar. Nadie va a crear empleo en la construcci?n cuando hay millones de pisos vac?os, ni tampoco en las empresas industriales cerradas.

Los economistas neocl?sicos suelen trabajar con modelos de ?pizarra?, en que la econom?a sube y baja respondiendo inmediatamente a peque?os cambios en las variables econ?micas. Por desgracia, la econom?a real es mucho m?s compleja: la actividad productiva y las inversiones requieren tiempo para materializarse, la informaci?n es imperfecta, muchos mercados est?n controlados por oligopolios, el tama?o importa, los comportamientos de las personas son complejos... Y cuando la econom?a se deprime, los inversores se paralizan, como explicaron muy bien los economistas keynesianos. Hace veinte a?os se puso de moda el concepto de ?hist?resis?. Reflejaba un hecho emp?rico relevante: cuando se generaba paro masivo, ?ste tend?a a mantenerse durante largo tiempo (por tanto, deb?a tratar de evitarse la ca?da masiva del empleo). La destrucci?n de una estructura productiva con motivo de las crisis y la dificultad de recomponerla a corto plazo son, sin duda, las explicaciones m?s veros?miles del fen?meno.

Si este diagn?stico es adecuado, salir del desempleo masivo exige un cambio estructural que requiere claridad de ideas, voluntad de reformas y... tiempo. Se trata en todo caso de una transformaci?n dif?cil de realizar que, dado lo que sabemos acerca de los retos ambientales, las desigualdades, las caracter?sticas de la poblaci?n etc., requiere un complejo entramado de pol?ticas orientadas a cambiar, para mejor, nuestro modelo de producci?n y consumo. Y que deber? hacer frente a la resistencia de los intereses dominantes, internos y externos, que siguen conspirando para que todo siga igual. Es evidente que MAFO y sus muchachos forman parte de estas fuerzas reaccionarias que impiden que discutamos en serio c?mo reorientar la situaci?n.

Por cierto, los cinco millones de parados no se explican s?lo por los 2,3 millones de empleos destruidos, sino tambi?n por la llegada de un mill?n de mujeres adultas al mercado laboral, hecho que en gran medida pone de manifiesto la enorme inseguridad econ?mica que padece gran parte de la poblaci?n trabajadora, y que es una expresi?n adicional de un modelo social que no protege la subsistencia de la mayor?a de la poblaci?n. Los exabruptos del se?or gobernador pueden leerse de varias formas, como resultado de su ignorancia o de su mala fe, o como simple cortina de humo para ocultar su responsabilidad y la de los suyos en la generaci?n de un enorme problema social.

P.D.: En un panorama negro a veces hay alegr?as. El Pa?s de hoy (s?bado 28 de mayo) da noticia de un manifiesto de personalidades israel?es favorables a un Estado palestino. Entre los firmantes figura el premio Nobel de Econom?a Daniel Kahneman. Kahneman, un psic?logo cognitivo, ha mostrado en sus trabajos que nuestros comportamientos difieren de los de la econom?a est?ndar. A pesar del Premio Nobel, es una de las voces silenciadas de lo que se ense?a como ?ciencia econ?mica?. Conforta comprobar que alguien de quien uno ha aprendido cosas interesantes es tambi?n una persona con coraje moral y clarividencia emp?rica. Quiz? tambi?n por esto sigo pensando que la cr?tica a la mala econom?a no puede llevarnos a despreciar el esfuerzo de conocimiento cient?fico del funcionamiento econ?mico.

 

Caj?n Desastre

El Lobo Feroz

Democracia real ya

Grupos de personas, principalmente j?venes, se movilizan para exigir democracia real ya. Pretenden la activaci?n pac?fica de la conciencia pol?tica. Est?n en contra de la corrupci?n de lo p?blico. Exigen un cambio de la ley electoral porque como el Lobo firmante est?n hartos del desproporcionado sistema que manipula la relaci?n entre el pueblo y la direcci?n pol?tica del Estado, el hermetismo de ?ste frente a las demandas sociales.

Estamos hartos de esos "representantes" irresponsables que legalizan cargar todo el peso de la crisis sobre las espaldas de la gente corriente.

El Sistema se luce con la intervenci?n de la Junta Electoral Central: ?se sostiene que pedir el voto responsable puede influir en la campa?a electoral! 

Pero se lleva la palma el Govern del nacionalismo derechista en el poder: la actual Generalitat catalana, que desaloja con violencia injustificable la Plaza de Catalu?a barcelonesa. El comportamiento de los mossos de esquadra s?lo merece desprecio. El pretexto es ?el Bar?a! El Lobo teme que la represi?n del movimiento se acent?e en los pr?ximos d?as. Estos pol?ticos que s?lo sirven para mu?ir votos sienten terror ante la gente corriente; recurren a la fuerza armada contra ella. Los helic?pteros sobrevuelan Barcelona desde primera hora de la ma?ana. La madera, previsoramente, no lleva distintivos para dificultar que se exijan las responsabilidades penales correspondientes. Que no son s?lo las de los brutales maderos, naturalmente.

La capacidad de las buenas gentes para no responder a la actuaci?n de provocadores y reventadores en las protestas pac?ficas es  admirable.

No hay que bajar la guardia, sin embargo. Es probable que si el sistema opta por la represi?n la provocaci?n forme parte de esa pol?tica.

El sistema pol?tico legaliza los recortes sociales, los laborales, el paro de millones. ?D?nde quedan el derecho al trabajo y el derecho a la vivienda cacareados por la Constituci?n?

Y el sistema no sabe lo que se le viene encima: porque el desprecio por los sectores predominantes de una clase pol?tica corrupta y vividora no es de hoy ni de ayer. Viene de lejos. A la indignaci?n por la gesti?n de la crisis contra las clases populares se a?ade ahora la expresi?n activa de la indignaci?n pol?tica.

Como el sistema pol?tico no est? dispuesto a hacer concesiones, puede tratar de emprender el camino de la represi?n. Seguir cercenando derechos y libertades. Hay que impedirlo. Hay que hablar de los deberes de los gobernantes y lograr que se asocien a las protestas los que todav?a no han empezado a hablar. Recurrir a las variables t?cticas que permitan asociarse a muchos.

El despertar pac?fico de la conciencia pol?tica conducir? al despertar de la conciencia social. Pues no puede haber democracia real sin cambios sociales. El movimiento ha iniciado una carrera de fondo. Tiene enfrente, socialmente, la cultura insolidaria e individualista que el neoliberalismo ha inculcado a tanto cordero.

El movimiento no se va a agotar en el sprint inicial. La cuesti?n est? ahora en la multiplicaci?n en Espa?a de asambleas, juntas o comit?s locales, de barrio, etc. Y promover la internacionalizaci?n del movimiento iniciado. Toda la Uni?n Europea practica pol?ticas de derechas, y ser?n muchos en otros pa?ses los que querr?n poner remedio a eso. Ahora se trata de sumar.

***

El vuelco

No por esperable el vuelco electoral deja de tener importancia. Muestra el hartazgo con unas pol?ticas del Psoe que el PP va a continuar y ensanchar. El vuelco ha dejado desnudo al Psoe, sin ideas ni cuadros que las tengan. Pero al Lobo le preocupan tambi?n otras cosas: el incremento del voto xen?fobo, lo arrollador de la victoria del Partido Popular sobre todo donde ten?a candidatos vinculados a la corrupci?n. Al voto de castigo al Psoe se a?ade un voto de conciudadanos moralmente ciegos y pol?ticamente incompetentes. La cultura pol?tica de los espa?oles no se ha modernizado de veras: sigue lastrada por 40 a?os de franquismo y casi otros tantos de bipartidismo imperfecto y herm?tico a las demandas sociales. Adem?s de desesperar de la pol?tica, sobre todo de la de los m?s afines a ?l, el Lobo desespera de esa parte de la ciudadan?a que s?lo sabe mirarse el ombligo. El PP y el Psoe han dividido al pa?s.

El Batacazo

Sin duda el batacazo del Psoe le impone un cambio dr?stico. Los medios de manipulaci?n de masas nos van a servir una tediosa discusi?n sobre personas. Pero el tema no es ?se. La cuesti?n es qu? pol?tica, m?s claramente, qu? estrategia pol?tica puede proponer ahora el Psoe. En el pasado Gonz?lez puso los cimientos de lo que ahora se ha venido abajo ?Otan, Uni?n Europea, neoliberalismo? y eso dio resultado mientras llov?an fondos europeos, incluso con manchas tan graves como los GAL y el ingreso en la Otan. Zapatero opt? por verbalizar mejoras sociales casi gratuitas (leyes del aborto, del matrimonio entre personas del mismo sexo y ley de dependencia), pero se ha rendido a los especuladores y ha acabado recortando el gasto social, implic?ndose adem?s en guerras e intervenciones inicuas. El Psoe parece hoy un pollo sin cabeza, programado por el mismo neoliberalismo que el PP. ?Se ha finiquitado su capacidad pol?tica? Al Lobo no le parece que esa empresa de servicios pol?ticos tenga capacidad para virar. No sabe ad?nde, pues a esos se?ores y se?oras la izquierda (a la que tal vez creen pertenecer) les causa horror. Ante los poderosos agachan la cabeza.

Bildu

La irrupci?n del nacionalismo independentista en las elecciones locales de Euskadi parece el signo de que esa opci?n puede entrar en v?as pac?ficas. El Lobo, sin embargo, no es optimista. El vanguardismo violento todav?a est? en sus genes, y hasta ahora nadie entre sus filas ha empezado a criticar el tipo de cultura pol?tica que ese mismo nacionalismo engendr? con su apoyo t?cito o expreso, hasta hace dos telediarios, a la lucha armada.

***

Viajar para encontrar ayuda

Hace unos a?os algunas espa?olas que precisaban interrumpir su embarazo viajaban a Londres, donde eso estaba permitido. Naturalmente, resultaba caro, y quedaba reservado para las personas de posibles. Con el tiempo se ha podido abortar legalmente en Espa?a, aunque condicionadamente.

Ante la estrechez de la nueva ley de cuidados paliativos, a?n en discusi?n y miserablemente cicatera, las personas de posibles tendr?n que viajar a Suiza u Holanda para conseguir ayuda para morir dignamente. Los dem?s tendremos que pasar por las horcas caudinas de los "cuidados paliativos". ?Que no tengamos la desgracia de caer en manos de facultativos del Opus Dei y similares! ?C?mo nos librar? de eso el Estado? Cada persona ha de ser due?a de su propia vida, y debe poder ser ayudada por especialistas si quiere darla por terminada.

Por cierto...

A los m?dicos hay que exigirles toda la informaci?n sobre nuestra salud. No aceptar los informes sobre nuestros cuerpos de m?dico a m?dico en sobre cerrado. Hay muchas pr?cticas de ciertos m?dicos que es preciso erradicar. Tienen la obligaci?n de informar al paciente para que ?ste ?no ellos? pueda decidir.

***

Le basta con la demagogia

A Rajoy la demagogia le basta: "?Qui?n ha recortado las pensiones?" "?Zapatero!", grita su multitud adicta; "?Qui?n ha aumentado los impuestos?", "?Qui?n ha reducido los salarios?", "?Qui?n ha gestionado la crisis?", etc. "?Zapatero!", "?Zapatero!", "?Zapatero!"...

Cero Principios Rajoy sabe que habla para intelectos pasionales (espa?oles que embisten si se dignan usar de la cabeza). Sabe que el socialismo neoliberal de Zapatero, una contradicci?n en los t?rminos, se lo ha puesto en bandeja. Que la verdadera izquierda social est? en recomposici?n despu?s de a?os de desconcierto. Y de paso disminuida por el sistema electoral. Nada importa que la pol?tica de Cero Principios consista en acceder al gobierno para hacer lo que Zapatero y m?s (y lo que Artur Mas, Esperanza Aguirre y compa??a). Sabe que su proyecto da?ar? a sus votantes y no votantes, salvo los bastante ricos para pagarse medicina privada, colegios privados para sus hijos, para tener segundas residencias, yates, amarres y chanchullos. Hay que abrir los paraguas de la solidaridad. El posible triunfo electoral del PP en las generales, una calamidad para la mayor?a.

?Por qu? no hay cr?dito?

Es bastante sencillo: porque para los bancos, que podr?an darlo, es m?s rentable especular con las deudas p?blicas de los Estados y apostar en los garitos neoliberales de "instrumentos financieros". Y no vigila nadie, como se ver? a continuaci?n:

El gobernador del Banco de Espa?a

Este Fern?ndez Ord??ez vuelve a recomendar que se limiten a?n m?s los salarios. La recomendaci?n no es funci?n suya. S? lo era vigilar el endeudamiento de las cajas de ahorros y no hizo absolutamente nada (ahora carga con ese endeudamiento el dinero p?blico). Este gobernador del Banco de Espa?a es un modelo de gobernador neoliberal. Salvo para pedir recortes salariales, impasible el adem?n.

Nadie le hace responsable de nada.

Duraci?n de las vacaciones

Angela Merkel quiere recortar las jornadas vacacionales anuales en Espa?a. Los defensores de la medida se?alan que ?sta, de momento, no afectar? a los parados.

mayo 2011

 

Nota sobre el congreso ?Pico del petr?leo, ?realidad o ficci?n??

Carles Mercadal

Celebrado entre los d?as 5 y 7 del pasado mes de mayo en Barbastro (Huesca), el congreso internacional ?Pico del petr?leo, ?realidad o ficci?n?? congreg? a un nutrido grupo de cient?ficos tanto espa?oles como extranjeros (entre ellos algunos de los m?s reconocidos en la materia) con el objetivo de desentra?ar con la mayor precisi?n posible en qu? punto nos encontramos en lo tocante a la crisis energ?tica derivada de la llegada del ?pico del petr?leo? o ?peak oil? (en este sentido, el t?tulo del congreso plantea una pregunta ret?rica: hasta la pertinazmente optimista Agencia Internacional de la Energ?a reconoci? el a?o pasado que se ha sobrepasado ese punto, al menos en cuanto a producci?n de petr?leo convencional); qu? otras fuentes de energ?a podr?an presentar en un futuro ?no tan lejano? problemas de suministro (se habl? tambi?n del gas, el carb?n, el uranio o incluso de recursos minerales vitales); qu? graves problemas econ?micos, ecol?gicos e incluso alimentarios conlleva tener que compensar el descenso del petr?leo convencional mediante otros combustibles no convencionales, como los agrocombustibles, el crudo extra?do en aguas profundas o el obtenido de arenas asf?lticas; qu? energ?as alternativas podr?an ser ?tiles para compensar el declive de las energ?as f?siles y hasta qu? punto cabe ser optimistas en cuanto a su capacidad para contrarrestar dicho declive, y un largo etc?tera.

De todo ello nos hemos hecho eco ya tanto en el mt.e como en la edici?n en papel, y aunque ya aviso que las conclusiones generales del congreso no invitan ni mucho menos a ser optimistas sobre el futuro econ?mico y ecol?gico que nos espera en breve de no producirse un reajuste inmediato y profundo del paradigma socioecon?mico actual, siempre es preferible que el lector o lectora extraiga por cuenta propia las conclusiones pertinentes.

En el apartado ?Agenda del congreso? de la p?gina enlazada al principio, se pueden encontrar v?deos y documentos de la mayor?a de las ponencias presentadas en el congreso. Hay mucho material y buena parte de las charlas tienen un marcado car?cter t?cnico ?para qu? negarlo?, pero lo perentorio del problema hace que merezca el esfuerzo visionar al menos unas pocas de las ponencias. En este sentido, adem?s de la exposici?n introductoria del reconocido ge?logo Mariano Marzo (?El suministro global de petr?leo. Retos e incertidumbres?), sintom?tica del sombr?o cariz que est? tomando la situaci?n, me tomo la licencia de recomendar tambi?n las ponencias de Antonio Turiel (?Petr?leo no convencional: an?lisis de la capacidad de producci?n, impacto ambiental y TRE?), dedicada a las evidentes limitaciones energ?ticas y ecol?gicas de los combustibles no convencionales ?presentados ?ltimamente como una de las panaceas que permitir?n solventar buena parte del problema?, y de Pedro Prieto (?El papel de las energ?as renovables en el futuro energ?tico espa?ol?), en que, con su estilo desenfadado, este consultor energ?tico expuso sin ambages la magnitud del desaguisado y las limitaciones inherentes a las renovables para suplir una parte significativa de la energ?a que actualmente suministran las energ?as f?siles. En cualquier caso, no est? de m?s seguir buceando en otras ponencias para formarse una idea m?s cabal sobre una crisis compleja y multifac?tica que se est? retroalimentando con las otras ?m?s ?visibles? o pregonadas?, como la financiera y especulativa, la alimentaria, la clim?tica, la sociolaboral, etc.

Para un resumen m?s extenso sobre lo tratado en el congreso, v?anse los comentarios que les dedicaron Daniel G?mez Ca?ete en la p?gina web Crisis Energ?tica
http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=2011051413003857
y Antonio Turiel en su blog The Oil Crash
http://crashoil.blogspot.com/2011/05/barbastro-en-el-retrovisor.html

 

 

Cine documental

Con casi un mill?n de visualizaciones s?lo en Grecia, el documental Debtocracy, obra de un colectivo de periodistas independientes, se ha convertido en todo un fen?meno de masas en el pa?s heleno y empieza a traspasar fronteras gracias a la inclusi?n de subt?tulos en otros idiomas (una vez puesto en marcha, hay que seleccionar la opci?n ?Subtitles? y elegir entre los disponibles, entre ellos espa?ol). A lo largo de los setenta y cinco minutos que dura, Debtocracy indaga de manera incisiva en las causas hist?ricas que han provocado que una democracia formal, integrada en la todopoderosa Uni?n Europea, se haya convertido de facto en una ?deudocracia? ?como reza muy acertadamente el t?tulo del documental?, sometida a las mismas recetas econ?micas sectarias por parte del FMI, el Banco Mundial y el propio BCE que en las ?ltimas d?cadas han venido atenazando a las econom?as de zonas enclavadas en el ?tercer mundo?, y aboga sin complejos por la misma soluci?n que pa?ses como el Ecuador de Rafael Correa adoptaron para revertir una din?mica que s?lo pod?a calificarse de expolio premeditado: el impago parcial de una deuda externa a todas luces ?odiosa?. Cuando las barbas del vecino veas cortar... 

[Carles Mercadal]

 

Foro de webs

Insight
http://www.insightweb.it

Insight
es una publicaci?n multiling?e que tiene como objetivo el an?lisis de la crisis y de sus desarrollos econ?micos y sociales.

Reconstruim la universitat P?blica. Aturem les retallades
http://reconstruimlapublica.wordpress.com/
Espacio
web que informa de los recortes en curso en el sector universitario catal?n. Enlaces al Manifiesto de la Plataforma Unitaria en Defensa de la Universidad p?blica (PUDUP), a la lista de adhesiones y a materiales diversos.

 

 

P?ginas amigas

Centre de Treball i Documentaci? (CTD)
http://www.cetede.org

Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
http://www.ucm.es/info/nomadas

El Viejo Topo
http://www.elviejotopo.com

La Insignia-
http://www.lainsignia.org

Sin permiso
http://www.sinpermiso.info/

 

Revista mientras tanto

N?mero 115

 mientras tanto
BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB

Invierno 2010

115

OBAMA, LA IZQUIERDA Y LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA NORTEAMERICANA
Andreu Espasa

 

CONTINUIDAD Y CAMBIO EN LA POL?TICA EXTERIOR DE EEUU

Michael T. Klare

 

SOBRE EL PICO DEL PETR?LEO. ENTREVISTA A ROBERT H. HIRSCH

Matthieu Auzanneau

 

ESTATUTO JUR?DICO DEL SAHARA OCCIDENTAL

Jos? Antonio Yturriaga Barber?n

 

 

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO

 

RELIGI?N Y FE HOY. UNA APORTACI?N AL FORO MUNDIAL DE TEOLOG?A Y LIBERACI?N

Jaume Botey

 

IGLESIA CAT?LICA Y ESTADO LAICO

Juan Jos? Tamayo

 

ATEISMO Y LAICIDAD

Joan Carles Marset

 

SOBRE LAICISMO Y EDUCACI?N

Jos? Manuel Barreal

 

CONTRA LA AUTONOM?A FEMENINA: EL ABORTO COMO MATERNIDAD NEGADA

Antonio Gim?nez Merino

 

 

 

CUESTI?N DE PALABRAS

 

?lvaro Salvador

 

CITA

 

Georges Sorel, Reflexiones sobre la violencia
 

mientras tanto bitartean mientras tanto mentrestant
BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB

 

 

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