
EL PAÍS.COM Bancos sin dinero. Más de 7.000 personas participan en Barcelona en redes de trueque de tiempo, servicios, conocimientos y bienes. ANNA FLOTATS - Barcelona - 26/01/2010
Cuando Climent Garcés, de 55 años, perdió su empleo, se dio cuenta del trabajo que comportaba llevar una casa. Se metió en la cocina y quiso ampliar su recetario. Una vecina a la que hasta entonces no conocía le enseñó trucos para las salsas y cómo sacarle provecho al pescado con escamas además de usarlo para el caldo. Las clases le salieron gratis. Sólo que, al cabo de unos días, arregló un enchufe en casa de otro vecino al que tampoco conocía. Ése es el negocio. Sin dinero de por medio, aunque la mercancía, dicen, es la más valiosa del mundo. El trato es intercambiar tiempo y servicios. Y aunque la clave del éxito es la reciprocidad, las horas que das no siempre te las devuelve la misma persona. Así funcionan los bancos de tiempo, una iniciativa de intercambio solidario que, poco a poco, se consolida en Barcelona y que cuenta ya con 300 socios.